Actualizado hace 6 minutos
Tener alimentos almacenados es una de las claves para afrontar una situación de emergencia. Entre sus productos habituales se encuentran alimentos no perecederos como arroz, legumbres, frutas, verduras, carnes y, especialmente, latas de conserva.
Las conservas son una buena alternativa para preparar una comida rápida y sana.
Pero hay una pregunta que surge inevitablemente cuando se habla de almacenar comida durante años: ¿cuánto tiempo puede durar realmente una lata de conserva?
La respuesta no es tan sencilla como establecer un número concreto de años. La vida útil depende del tipo de alimento, el proceso de elaboración, el estado del envase y las condiciones en las que se haya almacenado.
"He comido latas de sardinas de 20 años"
Carlos Álvaro, conocido en redes sociales como "El Catalatas", sorprendió recientemente al contar en Cadena COPE que ha llegado a consumir conservas con más de dos décadas de antigüedad.
Entre los productos que más le han llamado la atención están las sardinas en aceite de oliva. Según explica, cuando la conserva ha sido correctamente procesada, el paso del tiempo puede modificar la textura y el sabor del pescado.
Latas de atún.
"Las sardinas o cualquier pescado azul, enlatado en aceite de oliva -ni en escabeche, ni al natural ni nada-, en aceite", señala.
Álvaro incluso asegura haber probado sardinas conservadas durante 20 años que seguían presentando unas características excelentes. "He comido latas de sardinas de 20 años que estaban exquisitas", explica.
La "alquimia" que ocurre dentro de la lata
El experto describe el proceso que experimenta el pescado durante los años de conservación como una especie de "alquimia" entre la carne del pescado y el aceite.
"La evolución que sufre la sardina en la lata, la alquimia que se produce entre la carne y la grasa del pescado con el aceite es un proceso muy, muy lento; y que mejora con el tiempo", afirma.
Según su experiencia, la textura puede volverse más suave y melosa con los años. "La carne de pescado está mejor con cinco, diez y hasta 15 años", asegura.
Y resume su experiencia de una manera especialmente gráfica: "Mejora con el tiempo y es una maravilla. Como un gran reserva".
Pero una conserva no dura para siempre
La afirmación de que una lata puede conservarse durante décadas necesita, sin embargo, una importante precisión. No significa que cualquier lata antigua sea segura para comer ni que las conservas duren eternamente.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) señala que las conservas comerciales pueden mantenerse durante largos periodos si se almacenan correctamente y el envase permanece en buenas condiciones. Como referencia de calidad, apunta que los alimentos muy ácidos, como tomates y otras frutas, mantienen su mejor calidad durante unos 18 meses, mientras que productos poco ácidos como carnes y verduras pueden conservarla entre dos y cinco años.
Además, el calor, la humedad, el óxido, las abolladuras profundas o las deformaciones pueden comprometer la seguridad del alimento. Una lata hinchada, con fugas, muy oxidada o que expulse líquido al abrirse debe desecharse.
Parece sorprendente, pero los productos integrados en las latas de conserva pueden mantenerse activo mucho más de lo que imaginábamos.
La diferencia entre "caducidad" y "consumo preferente"
Otro aspecto fundamental está en la fecha que aparece en el envase. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recuerda que la fecha de consumo preferente indica hasta cuándo el alimento mantiene sus propiedades de calidad previstas. Una vez superada, el producto puede perder sabor, textura u otras características, pero eso no significa automáticamente que sea peligroso si se ha conservado correctamente.
La fecha de caducidad, en cambio, indica hasta cuándo un alimento puede consumirse de forma segura. Una vez superada, no debe consumirse.
Las conservas suelen llevar fecha de consumo preferente, pero eso no elimina la necesidad de comprobar el estado de la lata y las condiciones de almacenamiento.
El caso de las conservas centenarias
La capacidad de las conservas para mantener los alimentos durante largos periodos de tiempo tiene ejemplos históricos sorprendentes.
Uno de ellos está relacionado con el barco de vapor Bertrand, que se hundió en el río Misuri en 1865. Más de un siglo después, en 1968, se recuperaron de sus despensas diferentes alimentos enlatados, entre ellos tomates, ciruelas, miel y ostras.
Setas en conserva, una opción saludable.
Las pruebas realizadas posteriormente no detectaron crecimiento microbiano en las muestras analizadas, aunque los nutrientes y especialmente algunas vitaminas sí pueden degradarse con el paso del tiempo.
El ejemplo demuestra hasta qué punto el enlatado puede prolongar la conservación de los alimentos, pero no significa que una lata centenaria deba considerarse automáticamente apta para el consumo.
¿Cuándo no hay que abrir una lata?
La recomendación más importante es sencilla: no hay que probar un alimento de una lata que presente signos de deterioro.
Las autoridades sanitarias estadounidenses advierten especialmente de las latas hinchadas, con fugas, muy abolladas, oxidadas o que presenten olores anómalos o expulsen líquido al abrirse. En estos casos, el alimento debe desecharse sin probarlo.