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Tres asaltos fueron suficientes para que Rainel Ortega se llevara su primera victoria como boxeador profesional. Con las banderas de Hondarribia y Cuba a la espalda, y con mucho trabajo, el púgil hondarribiarra aspira a cotas altas tras vencer por K.O en su debut.
Debut como profesional y primera victoria. No sé si se puede pedir más.
Es un debut de ensueño. Debutar al lado de casa fue incluso más importante que el combate, porque vino a verme gente de casa, amigos con los que me he criado y que vinieron a compartir el momento conmigo y me apoyaron. Es algo que siempre pasaba un poco por alto, pero sentir ese apoyo y que se vuelquen contigo es inigualable. Sentí amor, relativo a lo que había vivido con cada una de esas personas. Para mí ha significado mucho, vinieron incluso amigos míos desde Madrid cogiendo un autobús. Más que el combate en sí, mi debut fue darme cuenta de cuántas personas tengo detrás ayudándome y apoyándome en un deporte tan solitario como este. Uno piensa que está solo, y te das cuenta de que no. Muchas veces estás lejos de casa, pero te das cuenta de que están. porque por ejemplo los más cercanos, los padres de uno, pues están ahí ayudándote, aunque tú muchas veces porque estás lejos de casa o lo que sea no te das cuenta.
¿Cuánta gente fue a verle?
Alrededor de 50 personas. Creía que serían menos, porque había que ir hasta Bilbao. Vamos a intentar hacer un combate antes de final de año en Irun o en Hondarribia, para juntarnos y que sea aún más espectacular. Llenaríamos bastante más. Hay gente a la que le cuesta moverse del pueblo, y les incitaría más a venir. Por ejemplo, una de las cosas importantes que hice fue salir al ring con la bandera de Hondarribia, porque quería llevar algo de mi casa. Soy cubano y llevaba la bandera de Cuba por un lado, y por el otro la de Hondarribia, porque me he criado y crecido aquí. Quería que se viera que salgo del pueblo a representar a Hondarribia. Imagínate hacerlo en Francia o Alemania. Con muchas personas que son del pueblo igual no tenemos trato, pero estos días te saludan y te preguntan qué tal va todo. Conectar aún más con los tuyos es una cosa que hay que experimentar para entenderla. Hasta este momento, no lo comprendía. Esto es nuevo para mí. He salido en Teledeporte, pero como ya tengo el título profesional, todo se magnifica. Pero soy el mismo de antes, simplemente con un título más.
¿Qué sintió al debutar como profesional?
Tuve dos sentimientos. Respecto al boxeo, tumbé a mi rival en los tres asaltos, y en el último gané por KO. Pero en el primero ya lo tumbé con una mano, se cayó hacia atrás y el brazo se le metió entre las cuerdas y el ring. Pensé que se le había dislocado o partido el hombro, porque la caída fue fea. Pero se recuperó, y a partir de ahí el chico empezó a correr. Mientras, yo me estaba ofuscando, porque quería que mi debut fuera con un KO. Pero ya se estaba viendo por dónde estaba sacando la mano cuando me aproximaba. Me tuve que tranquilizar y hablar con la esquina entre el segundo y el tercer asalto, para reorganizar el combate. Yo ya estaba peleando como en la calle, por el tema de la ira. Me encendí cuando vi al chico dos veces en el suelo, y actué dejando de pensar. En el tercer asalto me tranquilicé, empecé a ser analítico, y pensé que había que empezar a golpear al cuerpo. Las sensaciones mías fueron positivas, porque lo malo lo pude corregir. Pero a su vez, no lo fueron porque estuve entrenando para evitar esas cosas. Pero estoy muy contento por las personas que se han volcado conmigo. Ha sido lo que más me ha llenado, te lo digo de verdad.
Empezó en el boxeo superada la veintena de edad. No es habitual llegar al boxeo profesional empezando tan tarde.
Y no solamente en el boxeo, en cualquier deporte. En todos los deportes del mundo, los que están en la élite empiezan a una edad temprana, y cuando llegan a los 25 tienen quince años de experiencia o más. En mi caso no es así, pero ha habido campeones del mundo que empezaron tarde, como Rocky Marciano, en el que se inspiró Stallone para hacer las películas de Rocky. O Artur Beterbuyev, que pasó a profesional con 28 años, y hay varias personas más que han estado en lo alto. Depende del esfuerzo que hagas y lo inteligente que puedas ser para adaptarte a la situación. Si tomas decisiones correctas dentro del ring y fuera vas a llegar, porque al final te comes al resto.
En su caso el esfuerzo no ha sido negociable.
Exactamente. Entreno de lunes a sábado, con dos entrenamientos obligatorios. La semana la cierro con 12 entrenamientos en total.
Entiendo que además tiene su trabajo, no será fácil compaginar.
He de decir que lo tengo apalabrado con mis padres, ellos saben mi punto de vista. Y están viendo los resultados. Uno puede decir muchas cosas, pero si no tienes resultados vas a cojear de un pie o de otro. En mi caso, doy clases particulares de boxeo, y a veces de gimnasio, particulares o grupales para que se formen. Lo bueno es que, después del combate, me han salido patrocinadores.
¿En solo una semana?
Un poquito antes y después. La gente está viendo que estoy saliendo en la tele y en las noticias, pero lo hace por ayudar. He sentido el calor de la gente, pero es cierto que había gente que no me conocía hasta este momento. Pero mi nombre ha empezado a salir, y hay gente que aporta su granito de arena, ya sea de forma económica o material. La mayoría lo hace por bondad. Para mí ha sido un cambio.
Entiendo que sobre todo hondarribiarras.
Efectivamente. Hay empresas más pudientes, y otras que igual están justas, pero aún así te ayudan de alguna manera. Eso me salva, porque teniendo que entrenar dos veces al día es casi inviable tener un trabajo de ocho horas.
Se suele decir que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse. Pero a usted le veo enfocado en seguir en esta línea.
Sí, porque uno puede entrenar lo que sea, pero tienes que mantener el foco el resto del día. Hay un buen libro que se llama Hábitos Atómicos, que explica que hay que estar haciendo un esfuerzo. Aunque sea mínimo, pero constante, diario, repetitivo y consecuente durante un tiempo para tener un resultado. Entonces, pongo mi energía en ello. No te digo que vaya a estar entrenando el día de Navidad o en fin de año, pero el resto del tiempo prefiero no salir de fiesta, no juntarme con malas compañías, y conservar esa buena energía.
Entiendo que llegar a donde ha llegado sin el apoyo familiar y de los amigos es imposible.
Imposible no sé, porque hay mucho loco, pero los humanos necesitamos comunicación y sentir el amor de las personas. Habrá mucho loco que no, pero es más complicado. Si no necesitas el amor de nadie, igual sí el de tu entrenador, que sea uña y carne. Mira Mike Tyson, que no tenía madre ni padre, pero tuvo un padre no biológico que fue su entrenador. Lo crio como a un niño y ahí es donde encontró el amor, que con quince años necesitaba. Pero si no tienes a nadie, es más complicado poder hacer eso sin tener a alguien. Pero, al final, la persona que más te va a querer u odiar en la vida eres tú mismo. Dependiendo cómo lo vea uno, teniéndote a ti mismo y sabiendo que contigo tú estás bien, podrías llegar muy lejos.
Entiendo que su entrenador habrá sido primordial.
Efectivamente. Se llama Michel Limardo, y es un argentino que reside en Madrid, en Arganda del Rey. Te podría decir que nos conocimos por casualidad, aunque no creo mucho en ellas. Le pedí a otro chico que me sacase a pelear un día hace tres o cuatro años, y no pudo. Pero me habló de Michel. Con él no gané por KO pero gané bien, empezamos a hablar y pensé que no había tenido que ser una casualidad. Entonces, le pedí que me entrenara y aceptó. Me abrió las puertas del gimnasio, de su casa y de todo su entorno. Y hasta hoy.
Me hablaba antes de la posibilidad de algún combate en Bidasoaldea, pero no sé si tiene alguno programado ya para lo que queda de año.
Me gustaría meter como mínimo dos combates más, un tercero incluso, y cerrar el año con un 4-0 o un 3-0. Pero siendo realistas, igual metemos uno o dos combates más. O incluso que me llamen para un combate fuera de España, como me llamaron el mes pasado para pelear en Canadá, que además se transmitía por cadenas como DAZN. Era un buen combate, pero justo era una época en la que no estaba entrenando. Venía de estar disfrutando el verano. Es cierto que no tomo alcohol ni fumo, pero no entrenaba. Y dije que no. Era un rival muy complicado, había estado en la selección canadiense y pegaba fuerte. Yo también, pero sin entrenar lo habría tenido difícil. Y en este deporte hay que ser más inteligente que vivo. Te pueden ofrecer una suma muy importante de dinero, pero hay que pensar antes de abrir la boca.
¿Cuál sería su sueño en el boxeo?
Yo ya no hablo de sueños, hablo de objetivos. Porque ya he visto que si te marcas los sueños como objetivos los puedes llegar a cumplir. El objetivo mío es el más alto que hay: ser campeón del mundo. Al haber empezado más tarde tengo una carrera más corta que el resto, pero igualmente tengo más de diez años para conseguir una odisea como esa. Y con las condiciones físicas que tengo, todo puede ser.
Para Hondarribia sería un orgullo.
Sería una locura. Mira que ha habido grandes jugadores de fútbol que han estado en equipos buenos... ¡Pero imagínate un campeón del mundo!