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PISA 2025: ¿Cómo el uso del móvil se ha convertido en un factor de la bajada de rendimiento?

EsadeEcPol y Save the Children alertan de que la brecha digital ya no es de acceso sino de falta de supervisión y control de uso, sobre todo, entre las rentas más bajas
Un estudiante sentado en el suelo, estudiando con el móvil.
Un estudiante sentado en el suelo, estudiando con el móvil. / Europa Press

Actualizado hace 52 segundos

La brecha digital en los colegios vascos ya no radica en el acceso a la tecnología, sino en su uso. El rendimiento académico ahora depende de la frecuencia, el propósito y la gestión del tiempo frente a las pantallas. El estudio La equidad educativa en España y sus comunidades autónomas publicado por EsadeEcPol y Save the Children en base a un análisis pormenorizado de los microdatos de PISA 2025 pone de manifiesto un claro componente social en el uso del teléfono móvil dentro de los centros educativos de Euskadi. Según este informe, el 46% del alumnado con menor nivel socioeconómico afirma utilizar el dispositivo en el colegio con una frecuencia semanal o superior, frente al 36% registrado en las familias de mayor renta. Esta diferencia de diez puntos revela que el consumo tecnológico desmedido afecta de manera desproporcionada al alumnado más vulnerable, convirtiéndose en un nuevo factor de desigualdad dentro de las aulas vascas.

De la brecha de acceso a la brecha de uso

Tradicionalmente, la brecha digital aludía a la falta de dispositivos o conexión en los hogares con menores recursos. Sin embargo, con el acceso al smartphone prácticamente universalizado a los 15 años, el problema ha cambiado de naturaleza. La brecha actual reside en la supervisión y el tipo de consumo. Los expertos en sociología de la educación y autores del análisis –Lucía Cobreros, Lucas Gortazar, Mar Gairal y Carmela del Moral– señalan que las familias de rentas altas suelen aplicar un control parental más estricto sobre el tiempo de pantalla y ofrecen un abanico más amplio de ocio estructurado. Por el contrario, en los hogares vulnerables, marcados a menudo por jornadas laborales más complejas y mayores dificultades de conciliación, el teléfono móvil se convierte con mayor frecuencia en la principal vía de escape y entretenimiento de los chavales, trasladándose esa inercia de uso al propio horario escolar.

El documento señala a este respecto que “el alumnado de familias con más recursos usa más los dispositivos para aprender y menos para entretenerse, mientras que en el de familias con menos recursos ocurre lo contrario”. Además, advierte de la existencia de dinámicas emocionales distintas ligadas a la brecha social. En este sentido, el documento subraya que “entre el alumnado del cuartil socioeconómico más bajo, el 41,3% declara sentirse mal si no puede conectarse a Internet, frente al 35,6% del cuartil más alto: una diferencia significativa de 5,7 puntos porcentuales, que destaca que las brechas socioeconómicas no se dan solo en uso, sino también en factores emocionales relacionados con el mismo”.

Contexto en Euskadi, el Estado y la OCDE

Para comprender el alcance del fenómeno en Euskadi, es preciso encuadrarlo en el marco estatal e internacional que dibuja PISA 2025. En este sentido, el uso del móvil en el colegio ha experimentado un descenso global impulsado por el marco regulatorio: “Dentro del centro, el uso intensivo baja de en torno al 15-17% al 10-11% [...]. Esto es coherente con la generalización, particularmente entre 2023 y 2024, de las normativas autonómicas que restringen o prohíben el uso del móvil en los centros educativos”. No obstante, en la comparativa autonómica, Euskadi sobresale negativamente al registrar una de las caídas de uso más atenuadas entre 2022 y 2025. “En cuanto a las diferencias por CC. AA., la caída de uso del móvil dentro del centro se produce en casi todas por igual, siendo ligeramente mayor en Canarias y Baleares y menor en La Rioja y Euskadi, que presenta en 2025 el uso más alto (15%)”.

En el conjunto del Estado, el uso semanal o superior en el centro para el cuartil más vulnerable se sitúa en el 37% (frente al 34% del alto), mientras que en Euskadi esa distancia se ensancha drásticamente hasta alcanzar el 46% en rentas bajas frente al 36% en rentas altas”, afirma el documento. Asimismo, las pautas de consumo digital de ocio entre semana muestran patrones sociales acusados. En actividades como jugar a videojuegos o navegar por redes sociales, “el cuartil bajo duplica al alto en todas las actividades de ocio puro entre quienes dedican más de cinco horas diarias: el 10% frente al 4% en videojuegos, el 18% frente al 8% en redes sociales y el 12% frente al 6% en navegación por Internet”, afirma el estudio. Así, proteger a las aulas de la distracción digital se ha convertido en una necesidad urgente para evitar que el uso desmedido del móvil continúe castigando, sobre todo, a quienes más necesitan la escuela para progresar.

2026-09-16T06:33:59+02:00
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