Esta es una de esas recetas que se cocinan con cariño y que apetece comer despacio. Los garbanzos son un alimento sencillo y de siempre, pero también muy completo: aportan proteína vegetal y fibra. Y, acompañados de huevo, que suma proteína de alto valor biológico, se convierten en un plato muy nutritivo. En esta receta además incluyen unas espinacas, para darle un toque verde lleno de vitaminas.
Ingredientes
PARA 4 PERSONAS
- 400 g de garbanzos secos
- 200 g de espinacas frescas
- 2 puerros
- 2 zanahorias
- 1 cebolla
- 1 hoja de laurel
- 3 dientes de ajo
- 4 huevos
- Perejil fresco
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Agua
Los ingredientes.
Elaboración
La noche anterior ponemos los garbanzos en un recipiente amplio y los cubrimos con abundante agua. Los dejamos en remojo entre 8 y 12 horas, para que se hidraten bien.
Al día siguiente, los escurrimos y los enjuagamos con agua fría.
Ponemos los garbanzos en la olla rápida, junto con los dos puerros, las dos zanahorias, la cebolla y la hoja de laurel, previamente limpios. Cubrimos con agua y cocinamos hasta que los garbanzos estén tiernos. El tiempo dependerá del tipo de garbanzo y de la olla utilizada. Lo importante es que queden tiernos y mantecosos, pero que mantengan su forma.
Una vez cocidos, retiramos los garbanzos y colamos el caldo de cocción. Durante la cocción, el caldo ha recogido todo el sabor de los garbanzos y de las verduras, y será la base con la que terminaremos el plato.
Una vez colado el caldo, continuamos la elaboración en una cazuela. Ponemos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y añadimos los tres dientes de ajo muy picados. Los dejamos hacerse a fuego suave, procurando que no lleguen a dorarse demasiado. Cuando comiencen a desprender su aroma, añadimos el perejil fresco picado y vertemos el caldo de cocción que hemos reservado. Dejamos que hierva suavemente durante unos minutos, para que el ajo y el perejil perfumen el caldo y todos los sabores se integren.
Incorporamos los garbanzos cocidos a la cazuela y añadimos las espinacas frescas. Removemos suavemente para que se integren con los garbanzos y el caldo. Dejamos cocinar todo a fuego suave durante unos minutos, hasta que las espinacas estén tiernas y formen parte del conjunto. No buscamos una cocción fuerte. Queremos que los garbanzos absorban poco a poco el sabor del caldo y que el conjunto quede jugoso, sabroso y ligeramente ligado.
Probamos y rectificamos de sal si fuera necesario.