Vida y estilo

Estos son los alimentos imprescindibles en tu dieta para envejecer mejor

La evidencia científica respalda que adaptar la alimentación a partir de cierta edad ayuda a conservar la masa muscular, proteger la salud cardiovascular y envejecer con una mejor calidad de vida
Pareja preparan la cena felices en la cocina.
Pareja preparan la cena felices en la cocina. / Magnific

La esperanza de vida no deja de aumentar y, con ella, el interés por llegar a edades avanzadas con buena salud. Sin embargo, vivir más años no siempre significa vivir mejor. La alimentación desempeña un papel clave en este objetivo. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una dieta saludable ayuda a prevenir todas las formas de malnutrición y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer, responsables de gran parte de la carga de enfermedad en la población adulta.

Aunque no existe una dieta capaz de frenar el envejecimiento, sí es posible adaptar los hábitos alimentarios a los cambios que experimenta el organismo con el paso de los años para mantener la masa muscular, proteger los huesos, cuidar el cerebro y conservar la autonomía durante más tiempo.

Más proteínas para proteger la masa muscular

Uno de los cambios más importantes asociados a la edad es la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, un proceso conocido como sarcopenia. Esta disminución puede comenzar a partir de la quinta década de vida y acelerarse con el paso de los años si no se acompaña de una alimentación adecuada y ejercicio físico.

Por este motivo, los especialistas recomiendan prestar más atención al consumo de proteínas. Carnes magras, pescado, huevos, legumbres, lácteos y frutos secos son alimentos que ayudan a cubrir las necesidades del organismo y favorecen el mantenimiento de la musculatura.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recuerda que una ingesta suficiente de proteínas, combinada con ejercicios de fuerza realizados de forma regular, es una de las estrategias más eficaces para prevenir la pérdida de funcionalidad en las personas mayores.

No solo importa la cantidad, sino también cómo se distribuyen a lo largo del día. Repartir las proteínas entre desayuno, comida y cena puede favorecer un mejor aprovechamiento por parte del organismo.

Señor disfruta de un plato saludable rico en proteínas.

Señor disfruta de un plato saludable rico en proteínas. Magnific

Priorizar alimentos frescos y de origen vegetal

Con la edad también resulta especialmente importante aumentar la presencia de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales en la alimentación diaria. Estos alimentos aportan fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes, compuestos que ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo, un proceso relacionado con el envejecimiento.

La fibra, además, favorece el tránsito intestinal, ayuda a controlar los niveles de glucosa y colesterol y contribuye a mantener una microbiota intestinal saludable, un aspecto que cada vez cobra mayor relevancia por su relación con el sistema inmunitario y el bienestar general.

Las grasas saludables también deben formar parte de la dieta. Los expertos aconsejan priorizar las presentes en el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, el aguacate o el pescado azul, al tiempo que recomiendan limitar el consumo habitual de ultraprocesados, carnes procesadas y productos ricos en azúcares añadidos.

La hidratación tampoco debe pasarse por alto. Con el paso de los años disminuye la sensación de sed, por lo que conviene adquirir el hábito de beber agua con frecuencia, incluso sin tener sed, además de consumir frutas y verduras con alto contenido en agua.

Grasas saludables: aguacate, aceite de oliva virgen extra, salmón y frutos secos.

Grasas saludables: aguacate, aceite de oliva virgen extra, salmón y frutos secos. Magnific

Comer mejor, no necesariamente comer menos

Es habitual pensar que, al disminuir el gasto energético con la edad, basta con reducir las cantidades. Sin embargo, los expertos insisten en que el verdadero objetivo debe ser mejorar la calidad nutricional de la dieta.

Esto implica escoger alimentos con una alta densidad nutricional, es decir, que aporten muchos nutrientes esenciales en relación con las calorías que contienen. También conviene asegurar un aporte adecuado de calcio y vitamina D para proteger la salud ósea, así como reducir el exceso de sal para favorecer el control de la presión arterial.

Más allá de alimentos concretos o de las dietas de moda, la evidencia científica respalda patrones alimentarios como la dieta mediterránea, caracterizada por un elevado consumo de productos vegetales, aceite de oliva, pescado y legumbres. Este modelo alimentario se ha asociado en numerosos estudios con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, deterioro cognitivo y mortalidad prematura.

En definitiva, la alimentación durante el envejecimiento no consiste en seguir restricciones innecesarias, sino en adaptarse a las nuevas necesidades del organismo. Aumentar el consumo de alimentos frescos, garantizar un aporte suficiente de proteínas, mantener una buena hidratación y acompañar estos hábitos de actividad física regular son algunas de las medidas que pueden contribuir a ganar años de vida, pero también calidad de vida.

2026-07-19T14:03:08+02:00
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