Vida y estilo

Esta es la temperatura que debe tener la vivienda para dormir mejor

Un ambiente fresco y confortable favorece el descanso, reduce los despertares nocturnos y contribuye a un sueño más reparador
Dormitorio.
Dormitorio. / Magnific

Actualizado hace 1 hora

Dormir bien no depende únicamente de acostarse a una hora determinada o de evitar las pantallas antes de ir a la cama. El ambiente del dormitorio también desempeña un papel fundamental y, entre todos los factores que influyen en la calidad del descanso, la temperatura de la vivienda es uno de los más importantes.

Cuando la habitación está demasiado caliente o excesivamente fría, el organismo tiene más dificultades para iniciar y mantener el sueño. El resultado pueden ser despertares frecuentes, un descanso menos reparador o la sensación de levantarse cansado pese a haber dormido las horas recomendadas.

Los especialistas en medicina del sueño coinciden en que crear un entorno adecuado favorece el descanso y ayuda a que el cuerpo complete correctamente las distintas fases del sueño.

La temperatura corporal también necesita descender

Antes de dormir, el organismo pone en marcha una serie de cambios fisiológicos. Uno de ellos es el descenso progresivo de la temperatura corporal, un proceso que facilita la conciliación del sueño y permite que este sea más profundo y reparador.

Si el dormitorio está demasiado caluroso, el cuerpo tiene más dificultades para perder calor y ese mecanismo natural se altera. Por el contrario, un ambiente excesivamente frío también puede provocar incomodidad y favorecer los despertares durante la noche.

Por este motivo, la temperatura de la habitación puede influir tanto en la rapidez con la que una persona se duerme como en la calidad del descanso.

¿Cuál es la temperatura ideal?

Aunque las necesidades pueden variar ligeramente entre unas personas y otras, los expertos consideran que la temperatura más adecuada para dormir suele situarse entre 17 y 21 grados centígrados, siendo para muchos adultos un intervalo cercano a los 18 o 19 grados el más confortable.

La Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation) señala que mantener el dormitorio dentro de ese rango favorece el proceso natural de regulación térmica del organismo y contribuye a mejorar la calidad del descanso.

Más allá del termómetro, también es importante adaptar la ropa de cama y el pijama a la estación del año para evitar tanto el exceso de abrigo como la sensación de frío.

El calor dificulta el descanso

Durante los meses de verano o en episodios de altas temperaturas es frecuente que aumenten las dificultades para dormir.

El calor favorece la sudoración, incrementa la sensación de incomodidad y dificulta que el organismo reduzca su temperatura interna. Como consecuencia, el sueño suele ser más ligero y aumentan los despertares nocturnos.

Además, algunas investigaciones han observado que las noches especialmente calurosas pueden reducir el tiempo total de sueño y afectar a su calidad, especialmente en personas mayores, niños y quienes padecen enfermedades crónicas.

Otros factores que también influyen

La temperatura no es el único aspecto que conviene cuidar. Los especialistas recuerdan que el ambiente del dormitorio debe favorecer el descanso en todos los sentidos.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Mantener la habitación bien ventilada antes de acostarse.
  • Reducir las fuentes de luz, especialmente la procedente de pantallas y dispositivos electrónicos.
  • Procurar que el dormitorio sea silencioso o minimizar los ruidos con soluciones adecuadas.
  • Elegir un colchón y una almohada adaptados a las necesidades de cada persona.
  • Mantener una humedad ambiental confortable, evitando tanto los ambientes muy secos como el exceso de humedad.

Cómo mantener la casa fresca durante la noche

Cuando las temperaturas exteriores son elevadas, refrescar la vivienda puede resultar complicado. Aun así, existen algunas medidas que ayudan a mejorar el confort térmico.

Ventilar la casa durante las primeras horas de la mañana y por la noche, bajar persianas y cerrar cortinas durante las horas de más calor o utilizar ventiladores para favorecer la circulación del aire son estrategias sencillas que pueden reducir la temperatura del interior de la vivienda.

Si se utiliza aire acondicionado, los expertos recomiendan evitar temperaturas excesivamente bajas, ya que un contraste muy acusado con el exterior puede resultar incómodo e incrementar el consumo energético.

Dormir bien depende de múltiples factores, pero mantener el dormitorio a una temperatura adecuada constituye una de las medidas más sencillas y eficaces para favorecer un descanso reparador. Un ambiente fresco, silencioso y confortable ayuda al organismo a completar correctamente los ciclos del sueño y contribuye al bienestar físico y mental.

2026-08-08T17:03:08+02:00
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