Actualizado hace 51 minutos
Maricarmen ha salido en una camilla del Samur de su casa en el barrio de Retiro tras ejecutarse su desahucio. Esta vecina de 87 años, que lleva 70 años en ese piso y sufre una discapacidad del 50%, no tiene alternativa habitacional.
A lo largo de la mañana han sido miles los mensajes de indignación que han llenado las redes y los programas de televisión, y una de las más contundentes ha sido la periodista Adela González, que ha aprovechado su altavoz en Mañaneros 360 para denunciar la situación de Maricarmen.
"Hay muchas Maricarmen. Muchas mujeres que se quedan viudas o que están solas y que no pueden hacer frente a unos alquileres que les echan de su entorno, de su vida. No solo de su hogar. De su lugar seguro en el mundo, y que les pretenden llevar a una habitación de emergencia, una habitación en una residencia de mayores a 30 kilómetros de donde se ha criado, que tampoco puede pagar porque cobra 1350 euros de pensión", ha denunciado.
La presentadora vasca ha tildado de "indignante" la situación: "No nos lo explicamos. Pero pasa. Siglo XXI".
Cuarto intento de desalojo
Tras varias décadas viviendo en el inmueble, fue adquirido por el fondo buitre Urbagestión, que elevó su alquiler de 500 a 1.650 euros mensuales.
Este miércoles, una comisión judicial ha acudido a la vivienda para ejecutar el cuarto intento de desalojo de la anciana, después de que cientos de personas pasaran la noche acampadas frente a su domicilio para mostrarle su apoyo y tratar de impedir que sea expulsada de la que ha sido su casa durante siete décadas.
Los manifestantes han coreado consignas como "Gobierno progresista, hipócrita y rentista", "Para Maricarmen, el ático de Ayuso", "Podría ser tu madre o tu abuela" o "Maricarmen, no estás sola". Algunos han mostrado a los agentes desplegados vídeos de la mujer.
Lucha por el acceso a la vivienda
El caso de Mari Carmen se ha convertido en un referente de la lucha por la vivienda en Madrid. Su padre firmó en 1956 el contrato de alquiler del piso, en una época en la que las mujeres tenían importantes limitaciones legales durante la dictadura. Tras su fallecimiento, el arrendamiento pasó primero a su esposa y posteriormente a Mari Carmen, sin que la propiedad pusiera inicialmente objeciones.
La inquilina mantuvo durante casi dos décadas las mismas condiciones, con una renta que se actualizaba anualmente según el IPC y a la que se sumaban otros gastos, como el IBI. Se trata de uno de los conocidos contratos de renta antigua. Mari Carmen, que tiene reconocida una discapacidad del 50%, obtuvo inicialmente una resolución judicial favorable, aunque posteriormente el Tribunal Supremo falló a favor de la parte inversora.
Ahora, afronta un nuevo intento de desahucio, el cuarto desde que Urbagestión adquirió el edificio en 2018. Los colectivos que respaldan a la inquilina sostienen que la empresa intentó elevar su alquiler un 275%, modificando sustancialmente las condiciones que había mantenido durante décadas.