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El sueño es una de las principales preocupaciones de las familias durante los primeros meses de vida de un bebé. Las dudas sobre si duerme lo suficiente, si los despertares nocturnos son normales o cuándo empezará a descansar durante toda la noche son habituales en las consultas de pediatría.
Sin embargo, no existe una única respuesta válida para todos los niños. Las horas de sueño varían considerablemente según la edad y el desarrollo de cada bebé, aunque los especialistas sí manejan unas recomendaciones orientativas que ayudan a valorar si el descanso es adecuado.
La American Academy of Sleep Medicine (AASM) recomienda que los lactantes de 4 a 12 meses duerman entre 12 y 16 horas al día, incluyendo las siestas, ya que un descanso suficiente favorece el crecimiento, el desarrollo cerebral y el aprendizaje.
¿Por qué es tan importante el sueño?
Durante los primeros años de vida, el cerebro experimenta un desarrollo extraordinario. Mientras el bebé duerme, se consolidan procesos relacionados con el aprendizaje, la memoria y la maduración del sistema nervioso. Además, durante el sueño se libera una mayor cantidad de hormona del crecimiento y el organismo lleva a cabo funciones esenciales para el desarrollo físico.
Dormir bien también influye en el estado de ánimo, la alimentación y la capacidad del bebé para relacionarse con su entorno.
Bebé duerme en brazos de su madre.
¿Cuántas horas debe dormir un bebé?
Aunque cada niño tiene su propio ritmo, estas son las recomendaciones generales de descanso:
- Recién nacidos (0-3 meses): suelen dormir entre 14 y 17 horas al día, repartidas en periodos cortos tanto de día como de noche. En esta etapa todavía no distinguen entre el día y la noche, por lo que los despertares frecuentes para alimentarse son completamente normales.
- De 4 a 12 meses: las necesidades de sueño se sitúan entre 12 y 16 horas diarias, incluyendo una o varias siestas. A medida que el bebé madura, los periodos de sueño nocturno suelen alargarse, aunque muchos continúan despertándose una o varias veces durante la noche.
- De 1 a 2 años: los niños necesitan aproximadamente 11 a 14 horas de sueño cada día. Lo habitual es que mantengan una o dos siestas y que el descanso nocturno sea más prolongado.
Los despertares nocturnos también forman parte del desarrollo
Uno de los motivos de consulta más frecuentes es que el bebé se despierte varias veces durante la noche. Sin embargo, los pediatras recuerdan que estos despertares forman parte del desarrollo normal, especialmente durante el primer año de vida.
Factores como el hambre, la salida de los dientes, los cambios en las rutinas o los denominados "picos" de desarrollo pueden alterar temporalmente el sueño sin que exista ningún problema de salud.
Cada bebé madura a un ritmo diferente, por lo que comparar su descanso con el de otros niños suele generar expectativas poco realistas.
Cómo favorecer un buen descanso
Aunque no existe una fórmula para que un bebé duerma toda la noche, sí hay hábitos que pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño.
Los especialistas aconsejan establecer rutinas tranquilas antes de acostarlo, mantener horarios relativamente estables y crear un ambiente silencioso, con poca luz y una temperatura confortable.
También es importante diferenciar progresivamente el día de la noche, favoreciendo la exposición a la luz natural durante el día y reduciendo la estimulación cuando llega la hora de dormir.
Baño relajante a un bebé antes de dormir.
Cuándo conviene consultar con el pediatra
La mayoría de las alteraciones del sueño en los primeros meses son normales y mejoran con el crecimiento. No obstante, conviene consultar con el pediatra si el bebé presenta dificultades importantes para dormir de forma continuada, ronquidos intensos, pausas en la respiración, somnolencia excesiva durante el día o un rechazo persistente al sueño que interfiera con su alimentación o desarrollo.
La Asociación Española de Pediatría (AEP) recuerda que cada niño tiene unas necesidades de descanso diferentes y que el objetivo no debe ser que todos los bebés duerman el mismo número de horas, sino que el sueño sea suficiente para favorecer un crecimiento y un desarrollo saludables.