Vida y estilo

“Falta calle en las redacciones de los medios de comunicación”

La periodista ha escrito una novela titulada 'Las rutas del silencio'
Helena Resano.
Helena Resano. / Oskar Gonzalez

Helena Resano está viviendo en verdadero idilio con su primera novela. Habla de ella como una compañera de viaje que le ha ayudado a escapar del día a día de la dura actualidad informativa. Sabe de primera mano que el periodismo no goza de buena salud pero aún así, defiende con voz firme y convencida su profesión, enarbolando la bandera de un periodismo artesano, “el de salir a la calle, buscar la noticia, escuchar los boletos de radio y leer periódicos”. En esta entrevista nos habla de todo ello.

Después de tantos años contando la realidad desde un informativo, ¿qué le ha permitido la ficción que no le permitía el periodismo?

Relajarme, pausar los tiempos. En el informativo tienes 30-35 minutos, todo está pasando y lo tienes que contar ya, y además de una forma muy comprimida. La escritura me ha permitido pausar, recrear e inventar, algo que en el periodismo no podemos hacer. 

¿Cree que la profesión le ha permitido desarrollar una forma distinta de observar a las personas y los silencios? El título Las rutas del silencio parece apuntar precisamente a eso. 

Cuando tú haces una pregunta a un político o a un personaje y tarda unos segundos en contestarte, te está diciendo mucho más que la respuesta que te va a dar inmediatamente después. Esos silencios hablan por sí solos. Y en eso ‘algo’ de experiencia tengo. 

¿Ha sentido vértigo al exponerse ahora desde un lugar más íntimo y creativo, donde ya no habla la periodista sino la autora? 

Me ha dado muchísimo vértigo y de hecho eso es lo que me ha retenido durante tanto tiempo.

¿Qué le hizo cambiar de idea? 

Pues que pasados 10 años yo me sentía con menos complejos, con más tiempo para poder escribir y con una historia que estaba resonando dentro de mi cabeza que podía dar pie a una novela. Y aquí estoy. 

Ha confesado ser muy crítica y exigente consigo misma. ¿Ha sufrido el ‘síndrome de la impostora’? 

Total, total, total. Ha habido momentos en los que la novela ya estaba casi terminada, la releía y me decía: “No, no, no, no, no voy a salir, esto no está bien, esta historia no está bien armada, le falta…, tendría que tirar por aquí…, esto que he quitado, tendría que volverlo a poner”. Pero también te digo que una vez que he soltado el libro y ha llegado a los lectores me he liberado de todo.

¿Satisfecha? 

Sí, porque yo quería hacer el libro que a mí me hubiese gustado leer y que provocase en el lector lo que me provocan a mí los libros que me gustan. Es lo que he ido buscando y los mensajes que recibo van en esa línea.

Usted pertenece a una generación de periodistas que ha vivido una transformación enorme de los medios ¿Cómo cree que ha cambiado la relación entre información y credibilidad? 

Me voy a poner un poco melancólica. Miro atrás a esos finales de los 90 y me gusta ver que éramos unos artesanos a la hora de hacer el periodismo, porque estábamos en la calle constantemente. Tú estabas buscando las noticias en la calle, salías con tu cámara, buscabas el reportaje, hacías tus llamadas, grababas, horas de guardias en la Audiencia Nacional o frente a un comercio, un portal..., porque buscabas la exclusiva de la imagen del detenido por la muerte de Aitor Zabaleta. Me tiré un día entero para conseguir esa exclusiva. 

¿Cómo ve ahora las redacciones? 

Ahora es todo mucho más inmediato y nos cuesta más salir de las redacciones, los redactores están mucho más anclados al ordenador. Cierto es que todo es más accesible y que tenemos otro tipo de amenazas, pero yo creo que el periodismo siempre ha estado amenazado, ha sido una profesión en la que se le ha exigido siempre estar a la altura, ahora quizás más que nunca, con tanta polarización, ruido, fake news, la inteligencia artificial… Pero yo reivindico que tenemos que seguir haciendo el oficio como lo hacíamos antes, o sea, seguir siendo periodistas, seguir buscando el contexto de la noticia, saber apagar el ruido que hay alrededor y explicar al espectador, al lector, al oyente lo que está pasando y hacerlo con el mayor arco de voces posibles sobre esa noticia. 

'Las rutas del silencio' es la última novela de Helena Resano.

'Las rutas del silencio' es la última novela de Helena Resano. Oskar Gonzalez

¿Qué falta en la redacciones?

Falta calle en las redacciones. Pero hay otro factor fundamental y es que una redacción esté bien pagada y reconocida; si se apuesta por ello desde las direcciones de los medios de comunicación, seguiremos manteniendo la profesión viva. Pero si la vamos a precarizar la profesión, entonces vamos a ser testigos del cierre de todo. Y de eso no va a tener culpa la IA.

Dirige un máster de Periodismo. ¿Qué inquietudes tienen los futuros periodistas?

Lo que más me llama la atención es que no lean, no leen periódicos. La gente ha dejado de buscar estar informados, esperan a que la información les llegue, han dejado de leer periódicos y por eso les cuesta mucho contextualizar una noticia, simplemente porque no tienen ese bagaje, no porque no tengan experiencia, sino porque no han leído y porque les falta historia, y eso a mí me preocupa porque muchas veces les veo como mucha más ansia de ser personajes antes que periodistas.

Me tiré un día entero para conseguir la imagen del detenido por la muerte de Zabaleta

¿Qué ha descubierto sobre usted misma escribiendo su primera novela?

No lo sé. Hay que tener en cuenta que a la hora de escribir no nos podemos abstraer de nuestras propias vivencias y de lo que hemos visto. Cuando escribes, convives muchos meses con unos personajes y ellos te acompañan en tu día a día pero llega ese momento de tener que soltarlos, de tener que dejarles ir y de que vuelvan, y eso cuesta pero hay que dejarlos ir, que vuelen y que sean ya de los lectores. Mira… (Helena señala su brazo), se me están poniendo los pelos de punta. Eso te cuesta. Sí, eso sí que he descubierto que desconocía.

Después de este debut, ¿ha llegado para quedarse?

Me gustaría porque está siendo precioso todo lo que me está trayendo esta novela. Desde hace un tiempo intento cuidarme. Mira, somos mujeres periodistas de una misma generación que nos hemos exigido mucho para primero poder tener un hueco, luego poder mantenernos, y, además, llegar a disfrutar con el oficio. Y en esa exigencia hay veces (muchas) que igual nos hemos pedido demasiado y en algún momento nos hemos roto. Yo tuve un susto hace 2 años y ahora intento escucharme.

¿Escribir ha sido su terapia?

Sí. Me ha ayudado a salir de los informativos porque últimamente es duro informar. Así que escribir era como un kitkat: me pongo a escribir, me meto con mis personajes, con esta familia nueva que he montado a mi alrededor y me abstraigo del horror.

Cuánto necesitamos sanar los periodistas…

Mucho, yo siempre he necesitado pararme un tiempo cuando hemos contado noticias, llorarlas y luego seguir, porque de otra manera no sería capaz de continuar. Hemos contado cosas durísimas desde el año 96 que yo empecé.

¿Algún recuerdo en especial? 

Sí. La carta de la madre de Ruth y Gabriel, los niños Córdoba. Me acuerdo que llegó a mitad de mañana, la leímos y me tuve que ir al baño a llorar porque aquello… Mis hijos en ese momento eran también pequeños y hay noticias que te desgarran y yo necesito llorarlas y parar para luego poder contarlas. Siempre he buscado vías de sanarme: con deporte, yoga, toco el piano..., y, ahora, la novela se ha incorporado a esos procesos sanadores.

2026-07-19T12:10:25+02:00
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