Mantener unos niveles adecuados de glucosa es fundamental para el correcto funcionamiento del metabolismo y para nuestro bienestar.
Los cambios drásticos de azúcar en la sangre afectan a nuestra energía, lo cual repercute en la salud y en nuestro día a día.
La doctora Sara Marín, experta en microbiota y popular por sus vídeos divulgativos en redes sociales, ha establecido unas pautas destinadas a regular el azúcar en sangre en uno de sus vídeos divulgativos en Instagram. A través de estos cambios en la rutina es posible estabilizar el metabolismo sin recurrir a productos externos.
El objetivo de estas recomendaciones es lograr que la glucosa entre al torrente sanguíneo de forma progresiva y asegurar que el sistema muscular cumpla su función.
El orden de los alimentos
El orden de los alimentos en el plato determina la respuesta metabólica del cuerpo tras la ingesta. Marín lo tiene claro: "El orden de la comida sí altera el producto".
Según explica, primero se deben consumir las verduras, continuar con las fuentes de proteína y dejar los hidratos de carbono para el final.
Esta estructura modifica la velocidad de absorción de los nutrientes en el sistema digestivo. Sobre este consejo, la experta detalla que "la proteína y la fibra son como un freno para la glucosa".
Inclusión regular de fibra soluble
La segunda medida consiste en comer a diario fibra soluble en la dieta, presente en diversos alimentos de origen vegetal y con capacidad de disolverse en agua y formar una sustancia con textura de gel en el tracto digestivo.
Dicha sustancia ralentiza el proceso de digestión y, en consecuencia, retrasa la absorción del azúcar en el intestino.
La presencia constante de fibra soluble a lo largo del día ayuda a mantener una curva de glucosa plana, lo cual es fundamental para la estabilidad metabólica.
Proteína en el desayuno
El tercer hábito hace referencia al consumo de proteínas, y la doctora subraya que debemos darle una atención especial al desayuno.
Romper el ayuno nocturno con una ingesta adecuada de proteínas ayuda a lograr la saciedad y al control glucémico para el resto de la mañana.
Al iniciar así el día, se evitan las subidas bruscas de glucosa que suelen provocar los desayunos basados en carbohidratos refinados o ultraprocesados.
La proteína requiere más tiempo y energía para ser digerida, lo que contribuye a un suministro de glucosa más estable y prolongado.
Un par de huevos fritos
Caminar después de comer
El cuarto hábito que recomienda la experta se relaciona con el movimiento físico tras la ingesta de alimentos. La indicación consiste en caminar un mínimo de 15 minutos después de comer.
Esta actividad física de baja intensidad activa los músculos, los cuales requieren energía inmediata para funcionar.
Al demandar energía, los músculos extraen la glucosa que acaba de ingresar al torrente sanguíneo, reduciendo los niveles de azúcar en el cuerpo de forma natural.
Este proceso mecánico facilita la labor de la hormona encargada de gestionar el azúcar y previene la acumulación de energía no utilizada.
El desarrollo muscular para el almacenamiento de glucosa
La última recomendación de la especialista se centra en el entrenamiento de fuerza habitual.
El objetivo es desarrollar masa muscular, dado que los músculos actúan como el principal depósito de glucosa del cuerpo.
Un mayor volumen muscular proporciona un espacio de almacenamiento más amplio y eficiente para la glucosa. Cuando los músculos están desarrollados y se mantienen activos a través del entrenamiento de fuerza, la capacidad del cuerpo para gestionar y guardar la glucosa mejora.