Las picaduras de insectos forman parte de la primavera y, por supuesto, del verano. Una época en la que estos pequeños inquilinos hacen de las suyas y actúan libremente, gracias al incremento de las temperaturas y también a las lluvias intensas ocasiones, cuya combinación contribuyen a la proliferación de insectos durante los meses más calurosos del año.
Dentro del amplio mundo de las picaduras de insectos, lo indicado es identificar el tipo de picadura y el animal que la ha realizado, pues, como es evidente, no es lo mismo que la picadura la realice un mosquito, una araña, una garrapata o una avispa, entre otros.
Cómo identificas los diferentes tipos de picadura
En la línea con lo que comentan desde la Asociación Española de Pediatría, las picaduras de los mosquitos "suelen provocar habones, más raramente ampollas, que pican", las de las avispas y abejas "el habón duele. Pasadas unas horas después de la picadura el habón suele ir disminuyendo. En algunas personas, la picadura sigue aumentando de tamaño lentamente durante varias horas. Una diferencia entre avispas y abejas es que la primera no deja el aguijón clavado", la de las garrapatas "suele quedarse adherida a la piel y se va hinchando según chupa la sangre del huésped. Otras veces, la picadura pasa desapercibida y unos días después se aprecia una costra negra", las de las arañas "producen una mancha roja en la piel con dos puntos centrales mientras que los escorpiones solo uno, que puede doler" y las chinches y pulgas "producen varias picaduras y ronchas agrupadas sobre una zona del cuerpo. El picor es inmediato".
¿Qué es la alergia a las picaduras de insectos y a quién afecta?
Además de las molestias propias de una picadura, cabe la posibilidad de que la persona que la sufre tenga alergia a la misma. Según explican los profesionales de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), "la alergia a las picaduras de insectos ocurre cuando el sistema defensivo del cuerpo reacciona de forma exagerada al veneno que inyectan al picar. En la mayoría de las personas solo provoca molestias leves, pero en personas sensibles puede causar reacciones graves".
La reacción puede ser local, con dolor, enrojecimiento e hinchazón en la zona de la picadura, local extensa, cuando la hinchazón supera los 10 cm y puede dificultar el movimiento si afecta a una articulación, o sistémica, es la reacción más grave, afecta a varios órganos y puede producir urticaria generalizada, dificultad para respirar, mareos intensos o colapso circulatorio.
Aquellas personas que ya hayas sufrido una reacción sistémica deben extremar precauciones, pues tal y como indican los especialistas, "es más probable que se repita con nuevas picaduras. También presentan mayor riesgo las personas con asma, enfermedades cardiovasculares o mastocitosis, al tener más posibilidades de una reacción potencialmente mortal", añaden desde la CUN.