Gipuzkoa

La ermita de San Lorenzo de Elgoibar, entre la fe, la tradición, y su poder frente a las tormentas, la sequía y las verrugas

Los vecinos del barrio rural de Sallobente festejarán el 10 de agosto el día de su patrón, con una procesión, una misa y una degustación de caldo y chorizo amenizada por bertsolaris
La ermita guarda pinturas que van desde el período medieval al neoclásico, recuperadas en una obras de restauración que se llevaron a cabo en 1989.
La ermita guarda pinturas que van desde el período medieval al neoclásico, recuperadas en una obras de restauración que se llevaron a cabo en 1989. / Aitor Zabala

Actualizado hace 5 minutos

La celebración del día de San Lorenzo en el barrio elgoibartarra de Sallobente mañana, 10 de agosto, ha quedado reducida a la misa en la que se conmemora la vida de este santo, víctima de un martirio que, según la tradición cristiana, le llevó a morir asado sobre una parrilla.

Día del santo

No hace tanto, esta jornada iba acompañada de numerosas actividades que convertían a este barrio en un punto de encuentro para los vecinos de la localidad que aún permanecían en Elgoibar en esas fechas.

Sin embargo, el éxodo estival propio del mes de agosto ha obligado a modificar el calendario y a adelantar el grueso de las celebraciones al pasado 1 de agosto.

Pese a ello, Sallobente sigue festejando el día de su patrón y este 10 de agosto lo hará con una procesión a las 10.45, a la que seguirán una misa a las 11.00 y una degustación de caldo y chorizo, amenizada por la actuación de bertsolaris.

Pinturas murales

El eje de estas celebraciones será la pequeña ermita dedicada a San Lorenzo, una construcción cargada de historia y tradiciones cuya existencia ya está documentada en los primeros años del siglo XVI. Parte de ese recorrido histórico se refleja en las pinturas murales descubiertas en 1989 durante unas labores de restauración del templo.

Se trata de obras datadas en distintos periodos, desde la época medieval hasta la neoclásica, pasando por la gótica y la renacentista, que mañana acompañarán a los fieles que acudan al oficio religioso con motivo del día de San Lorenzo.

Sanador de verrugas

Como no podía ser de otra manera, la ermita también está vinculada a supuestas virtudes curativas.

Tal y como recogió el historiador Koldo Lizarralde en su libro Ermitas de Elgoibar, las personas con verrugas podían encontrar remedio frotándolas con una moneda «que el afectado debería haber recibido de una persona con la que no tuviera vínculos de sangre» antes de depositarla en el cajón de las limosnas.

Lizarralde también encontró testimonios de mujeres que acudían hasta San Lorenzo en busca de ayuda para aliviar ganglios inflamados y otros bultos que les habían aparecido en el cuerpo. Al igual que en el caso anterior, era necesario hacer un donativo, «pero no se frotaban las zonas afectadas con las monedas», señalaba Lizarralde en su publicación.

Tormentas y promesas ante el santo

Otro de los ritos recogido en Ermitas de Elgoibar está vinculado al día de San Juan y, más en concreto, a la protección frente a las tormentas. Consistía en bendecir en la ermita las txortas, unos ramos elaborados con espigas de trigo, maíz, ramas de ciruelo, cerezas, manzanas de San Juan, flores y hojas de menta.

«Cuando veían que se acercaba alguna tormenta arrojaban parte del ramo al fuego en busca de protección».

No faltaban tampoco las promesas al santo, según la información recogida por Lizarralde. Solían tener carácter privado y se realizaban en la soledad del recinto religioso, tras solicitar la llave de la ermita a sus cuidadores. La única prueba de aquellas peticiones solían ser las velas y, «en alguna ocasión, clavos», que aparecían sobre el altar.

Protección frente a las sequías

Tampoco faltaban las rogativas al santo frente a la amenaza de las sequías en ese exhaustivo estudio sobre la ermita de San Lorenzo.

Tal y como relataron los mayores del barrio a Lizarralde, los fieles solían trasladar la imagen de San Lorenzo hasta la parroquia de San Bartolomé, donde permanecía durante ocho días, de domingo a domingo. Una vez cumplido ese plazo, recogían la imagen del santo y regresaban en procesión hasta la ermita de Sallobente.

Ese recorrido, sin embargo, chocó en ocasiones con la incomprensión de algunos vecinos del casco urbano, que se mofaban de quienes participaban en la procesión al no comprender el sentido de aquella celebración, según recoge el libro Ermitas de Elgoibar.

2026-08-09T07:08:39+02:00
En directo
Onda Vasca En Directo