El término cortisol es, tal y como así lo definen desde la Clínica Universidad de Navarra (CUN), la "principal glucocorticoide adrenal que estimula la conversión de proteínas en carbohidratos, eleva la concentración de azúcar en la sangre y favorece el almacenamiento de glucógeno en el hígado".
"Descomposición de glucógeno y la grasa para obtener energía, manejar el estrés y mantener la presión arterial"
Una hormona ubicada encima de los riñones que juga un papel esencial en funciones como la descomposición de glucógeno y la grasa para obtener energía, manejar el estrés y mantener la presión arterial. El estrés, por su parte, es "aquella situación distinta que vive un individuo, la cual le exige un rendimiento superior a lo normal. Cualquier cosa, buena o mala, que produzca un cambio en la rutina de una persona le puede causar estrés", tal y como así la describen desde la CUN.
SI bien, las indicaciones generales de los especialistas para reducir los niveles de cortisol pasan por seguir una dieta sana y equilibrada y por evitar, entre otras cuestiones, la cafeína, lo cierto es que para también por una serie de hábitos entre los que se incluyen el ejercicio y la relajación.
Los mejores ejercicios para mantener a raya el cortisol
Unas de las cuestiones que hay que tener en cuenta es que para mantener a raya la hormona del estrés es fundamental optar por ejercicios de bajo impacto y baja intensidad. Unos estiramientos que, como no podía ser de otra forma, que permiten mantenerse activo.
Caminar al aire libre
Uno de las prácticas más sencillas para reducir el cortisol es, nada más y nada menos que, salir a caminar al aire libre, si el lugar está rodeado de naturaleza mejor si cabe. Para obtener grandes beneficios hay que hacerlo a un ritmo moderado, prestándole especial atención a la respiración. No es necesario hacerlo por más de 15 o 20 minutos al día. Este sencillo ejercicio activa la circulación de la sangre, reduce la producción de cortisol y estimula la liberación de endorfinas, que generan una sensación de bienestar y tranquilidad.
Relajación y meditación
Tampoco pueden faltar ni la relajación ni la meditación ni el mindfulness. Incorporarlo a la rutina diaria puede ser de lo más efectivo para calmarse, relajarse y disminuir el cortisol y, por consiguiente, el estrés. Unas prácticas en las que la respiración profunda, consciente y controlada calman el sistema nervioso y proporcionan un efecto relajante sin necesidad de transcurrir mucho tiempo.
Dentro del amplio mundo de la relajación están la autógena, en la que se combina la visualización dirigida como la conciencia corporal, la muscular progresiva, con la que se contrae suavemente cada grupo muscular para luego relajarlos, y la visualización, en la se pueden crear imágenes mentales para trasladarse a un lugar o una situación apacible y relajante
La meditación, por su parte, consiste, como bien se sabe de la práctica de entrenar la mente para alcanzar un estado de profunda paz y tranquilidad mediante un proceso destinado a aumentar la conciencia de uno mismo y desarrollar una comprensión más profunda de los propios pensamientos, emociones y sentimientos. Todo ello con el objetivo de encontrar la manera de afrontar los problemas con claridad sin agobiarse, mejorando la paz interior y la calidad de vida.