Actualizado hace 31 minutos
El ruido de una aspiradora, un ventilador o una aplicación que reproduce un sonido constante se ha convertido en un recurso habitual para algunas familias a la hora de dormir al bebé. El llamado ruido blanco puede ayudar a algunos pequeños a conciliar el sueño, pero utilizarlo correctamente es importante. El volumen, la distancia respecto a la cuna y el tiempo durante el que permanece encendido son aspectos que conviene tener en cuenta.
¿Qué es exactamente el ruido blanco?
Se trata de un sonido continuo y uniforme, similar al que producen algunos ventiladores, extractores o aplicaciones específicas. Al mantener un sonido constante de fondo, puede ayudar a disimular los ruidos repentinos del entorno, como una puerta que se cierra, una conversación o el tráfico de la calle, que podrían despertar al bebé.
Pero ¿realmente ayuda a dormir? Algunos estudios han observado que el ruido blanco puede ayudar a los bebés a conciliar el sueño más rápidamente, aunque la evidencia científica todavía es limitada y no permite afirmar que funcione igual en todos los niños.
Una bebé duerme plácidamente.
Puede ayudar a conciliar el sueño
Algunos estudios realizados en bebés han observado que el ruido blanco puede facilitar que se duerman más rápidamente. Una de las posibles explicaciones es precisamente su capacidad para reducir el contraste entre el silencio y los sonidos inesperados que se producen en el entorno.
Esto no significa que todos los bebés necesiten ruido blanco para dormir ni que vaya a solucionar por sí mismo los despertares nocturnos. Si un bebé duerme bien sin este recurso, no existe ninguna razón para incorporarlo a su rutina.
El volumen es la principal precaución
El problema aparece cuando el sonido se reproduce demasiado alto o durante periodos prolongados. La Academia Americana de Pediatría (AAP) advierte de que algunas máquinas de sonido para bebés pueden alcanzar niveles elevados y recomienda extremar las precauciones cuando se utilizan. En un estudio que analizó 14 dispositivos, todos superaron los 50 decibelios a 30 centímetros cuando funcionaban a máxima potencia y tres llegaron a superar los 85 decibelios.
La exposición al ruido depende tanto de la intensidad como de la duración. Por eso, poner el aparato al máximo volumen durante toda la noche no es una buena práctica.
Lejos de la cuna y con el volumen bajo
La AAP recomienda, si se utilizan estas máquinas, colocarlas lo más lejos posible del bebé, utilizar el volumen más bajo que resulte efectivo y limitar el tiempo de exposición.
Un estudio publicado en 'Pediatrics' también analizó máquinas y aplicaciones de ruido blanco y recomendó evitar los niveles máximos y situar el dispositivo fuera de la cuna o, como mínimo, a cierta distancia del niño.
Por tanto, no conviene colocar el aparato junto a la cabeza del bebé, dentro de la cuna ni sujeto a sus barrotes. El sonido debe percibirse como un fondo suave, no como un ruido intenso.
Bebé dormido en la cuna.
¿Hay que dejarlo toda la noche?
No necesariamente. Una opción prudente es utilizar un temporizador para que se apague una vez que el bebé se haya dormido. La propia AAP recomienda limitar la duración del uso de estas máquinas.
Además, una revisión publicada en 2024 sobre la exposición continuada al ruido blanco durante el sueño señala que todavía se necesitan más investigaciones para determinar cuáles son la intensidad y la duración adecuadas, y respalda limitar ambos factores.
No sustituye una rutina de sueño
El ruido blanco puede formar parte de la rutina nocturna, pero no debería convertirse en el único recurso para conseguir que el bebé se duerma. Mantener horarios adecuados a su edad, crear un ambiente tranquilo y repetir una secuencia predecible antes de acostarse son medidas que pueden favorecer el descanso.
Tampoco es necesario mantener un silencio absoluto en casa. El objetivo del ruido blanco no debería ser aislar completamente al bebé de cualquier sonido, sino crear, cuando resulta útil, un ambiente sonoro estable.
En definitiva, el ruido blanco puede ayudar a algunos bebés a conciliar el sueño, pero no es imprescindible y la evidencia sobre sus beneficios todavía tiene limitaciones. Si se utiliza, conviene hacerlo con el volumen bajo, mantener el dispositivo alejado de la cuna y limitar el tiempo de exposición. La prioridad debe ser siempre proteger el descanso y la audición del bebé.