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Romain Lauféron (París, 44 años) es un hombre en alerta por la deriva que está tomando el mundo. “Tengo tres hijos y me preocupa su futuro. No es que, por ejemplo, las temperaturas vayan a subir en 200 años, sino que cada año estamos viendo como batimos récords de temperatura, hay más incendios y olas de calor. Si a eso le unimos el auge de la extrema derecha, que cada vez es más preocupante, y el desarrollo de la IA, que va a hacer que desaparezcan muchos trabajos, no se puede decir que las cosas estén bien”, sostiene. Pero frente a la resignación con un panorama tan desolador, este vasco de adopción dice que no podemos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo todo se va desmoronando. “Hace falta organizarse e implicarse de una forma u otra, porque la inacción nunca puede ser una opción”.
Se trata de un espacio cooperativo para impulsar una sociedad más sostenible.
Él, que siempre quiso cambiar el mundo, asegura que maduró sus ideas políticas durante su estancia como estudiante de Erasmus en la ciudad de Bath (Inglaterra) hace más de 20 años. Después se mudó a Euskal Herria con la que entonces era su pareja. Allí se dio cuenta de que no basta con “tener buenas intenciones” para mejorar las cosas y poder vivir en una sociedad más justa. Es necesario informarse, entender el funcionamiento de este sistema y, en colaboración con los demás, actuar “ante las injusticias sociales y ambientales”. De esta reflexión surgió en 2019 la cooperativa La Casa Comprometida, una herramienta social que camina “hacía utopías concretas”.
Por un lado, la cooperativa, que forma parte de la red de economía alternativa Reas Euskadi, ofrece, entre otros, servicios de serigrafía ética, impresión, fabricación de complementos como chapas y banderas y hasta diseño de páginas web (Romain es informático de formación) para diversos colectivos, asociaciones y movimientos sociales “afines” a sus valores. Desde el pasado mes de junio la sede se ha trasladado desde Zorrotzaurre al corazón del Casco Viejo de Bilbao, en la calle Somera 8, donde se encuentra su pata comercial, La Tienda Comprometida, que antes solo funcionaba de manera online, y la ONG vasca Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), que asiste a los náufragos del Mediterráneo con el barco atunero Aita Mari.
Más que una tienda
La Tienda Comprometida es bastante más que un comercio al uso en el que se venden una serie de objetos y productos al público. Aquí, además de fomentar un “consumo crítico, solidario y responsable”, ponen el foco en una serie de asociaciones, colectivos y entidades “que están realmente luchando y participando para mejorar la sociedad”. “Les damos un espacio, recaudamos dinero para diferentes iniciativas con un compromiso social y, a la vez, ayudamos a frenar los discursos de odio. Queremos aportar una conciencia, pero también dar esperanza a la gente y construir el mundo con el que soñamos”, cuenta Romain desde la tienda.
El nombre de La Tienda Comprometida no engaña y muestra claramente lo que nos vamos a encontrar en su interior: camisetas, prendas y banderas reivindicativas de diversos colectivos e iniciativas sociales; muchos objetos de apoyo a Palestina; mensajes integradores sobre la inmigración como inor ez da ilegala; pegatinas con el puño alzado feminista; chapas ecologistas; libros sobre feminismo, derechos humanos y cuestiones políticas, sociales y medioambientales de distinta índole; etc. Por haber, aquí hay hasta dátiles de origen palestino.
Dátiles de origen palestino.
Este proyecto fue al principio impulsado por el propio Romain, que a lo largo de estos años ha contado con “el apoyo de otras muchas personas” con los que se ha ido creando una comunidad de gente concienciada y comprometida. La hondureña Seyli, actual socia de la cooperativa, es una de esas personas. La tienda es como una ventana abierta a un planeta más equitativo, solidario y también luminoso ante los nubarrones que nos acechan por todos lados. Un lugar que abraza las “iniciativas progresistas” y por donde pasan vecinos, activistas, gente local pero también mucho público foráneo con el que se comparten puntos de vista y luchas. “No pretendemos quedarnos como un espacio para los cuatro convencidos de siempre”, afirma Romain.
Aliados en una calle histórica
El salto de la nave de la Terminal de Zorrotzaurre al Casco Viejo ha servido para abrir una nueva etapa. La cooperativa formaba parte de un ecosistema alternativo en una de las naves de la isla industrial, pero, como reconoce Romain Lauféron, estaban un tanto “apartados” del meollo de la villa. La tienda, que nació en 2016 como comercio digital, se ubica ahora en la histórica calle Somera o Goienkale. En la inauguración del pasado 4 de junio, hubo “mucha gente”, amigos curtidos en batallas, curiosos y hasta un grupo de música. “Esta es una calle muy apropiada para nosotros”, dice Romain, ya que, entre otros proyectos de la misma cuerda con los que comparten espíritu y luchas sociales, se encuentran el sindicato de vivienda AZET o la cooperativa telefónica Izarkom.
La Tienda Comprometida se encuentra en la calle Somera de Bilbao.
¿Y si otro tipo de turismo es posible?
Los turistas extranjeros que los meses de verano pueblan las calles del Casco Viejo han sido uno de los clientes más asiduos de La Tienda Comprometida durante sus primeros tres meses de vida. Al principio, Romain tenía cierto “miedo” de estar contribuyendo involuntariamente al fenómeno de la turistificación, pero aquí nadie busca el enésimo pintxo que se ha viralizado en Instagram. Sus clientes suelen ser personas con “perfiles diversos” (americanos con antepasados vascos, caminantes del Camino de Santiago, irlandeses propalestinos) que comparten una gran curiosidad sobre temas sociales y políticos. “Más allá de la venta de los productos, aprendemos los unos de los otros y creamos unas interacciones más ricas que las puramente económicas”, afirma Romain.