Actualizado hace 31 minutos
La práctica de la actividad física de manera regular es "beneficiosa para el corazón, el cuerpo y la mente. Previene enfermedades, ayuda a tratarlas y contribuye a nuestro equilibrio emocional", tal y como así se indica desde el Consejo Superior de Deportes. En esa misma línea, los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que "todas las personas, sea cual sea su edad y capacidades, pueden ser físicamente activas y en que cada tipo de movimiento cuenta".
Es más se indica "por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes". Ello ayuda a prevenir y ayudar a manejar las cardiopatías, la diabetes de tipo 2 y el cáncer, así como para reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad, disminuir el deterioro cognitivo, mejorar la memoria y potenciar la salud cerebral.
El entrenamiento acompañado de descanso mejora el rendimiento para el organismo
"El entrenamiento podría definirse como una acumulación de estímulos establecidos con orden y lógica que, acompañados de descanso, producen mejora del rendimiento para el organismo. Tiene que existir una relación inquebrantables entre el descanso y el entrenamiento para alcanzar un rendimiento óptimo. Ese descanso no tiene por qué ser tirarse en el sofá y atiborrarse a palomitas", exponen desde la Real Federación Española de Atletismo.
Y es aquí cuando entre en juego el descanso activo. "Un buen descanso activo incluye actividad: un paseo, una sesión fácil de yoga, pilates o estiramientos serían un buen ejemplo de descanso activo. Debemos entender el descanso activo como una actividad deportiva de muy baja intensidad", añaden.
El descanso activo, la clave para una buena recuperación sin dejar de moverse
En esa misma línea, desde Intersport argumentan que "el descanso activo en el deporte se refiere a la incorporación de actividades físicas suaves durante los periodos de recuperación. A diferencia del descanso pasivo, que implica una pausa completa del ejercicio, el descanso activo permite mantener el movimiento sin exigir al organismo. Esta estrategia es fundamental para los deportistas porque favorece la recuperación muscular, reduce la rigidez post entrenamiento y previene lesiones. En lugar de permanecer en reposo total, el cuerpo sigue en actividad ligera, lo que contribuye a una recuperación más eficiente y a mantener la movilidad articular".
Los especialistas de la Federación Española de Actividades Dirigidas y Fitness añaden que el descanso activo "estimula una serie de mecanismos fisiológicos beneficiosos. Uno de ellos es la mejora de la circulación sanguínea, que facilita el transporte de oxígeno y nutrientes a los músculos, acelerando los procesos de reparación. Además, favorece la eliminación de residuos metabólicos, como el ácido láctico, que se acumula durante el esfuerzo intenso. Otro aspecto clave es la regulación del sistema nervioso, permitiendo al cuerpo adaptarse progresivamente al esfuerzo y recuperar la estabilidad corporal tras sesiones exigentes".