Actualizado hace 3 minutos
En casi todos los hogares existe una tabla de cortar que sacamos siempre para picar una cebolla, trocear una pechuga de pollo y, seguido, cortar el pan o picar un tomate para la ensalada tras aclararlo bajo el grifo. Este hábito tan común es uno de los mayores errores de seguridad alimentaria que cometemos a diario. No utilizar la tabla adecuada para cada tipo de ingrediente o usar una única tabla para todo abre la puerta a las infecciones digestivas por contaminación cruzada y arruina el filo de tus cuchillos.
La contaminación cruzada
Las carnes crudas, especialmente el pollo y las aves en general, junto al pescado y el marisco, tienen de forma natural bacterias como la Salmonella, la Campylobacter o la Escherichia coli. Cuando cortas carne cruda sobre una tabla, la presión de la hoja del cuchillo introduce estos microorganismos en los microcortes y las hendiduras invisibles de la superficie.
Si inmediatamente después usas esa misma tabla para cortar ingredientes que se van a consumir en crudo, estás transfiriendo directamente esos microorganismos al plato final sin que pasen por el calor del fuego que los destruiría. En las cocinas profesionales, por ejemplo, este riesgo se elimina mediante un código estricto de colores para las tablas: la tabla azul se reserva para pescados y mariscos, la tabla amarilla para carnes blancas crudas como el pollo o el pavo, la tabla roja para carnes rojas crudas como ternera o cerdo, la tabla verde para frutas, verduras y hierbas frescas, y la tabla blanca para quesos, pan y alimentos ya cocinados.
Las tablas de madera son más amables con el filo de los cuchillos.
En casa no necesitarás tantas tablas, pero es imprescindible disponer de al menos dos tablas claramente diferenciadas: una exclusiva para carnes y pescados crudos, y otra reservada a vegetales, panes y alimentos listos para comer.
Madera, plástico o cristal
El material de la tabla no solo afecta a la higiene, sino también a la durabilidad de tus cuchillos. Elegir el soporte equivocado puede destrozar el filo del cuchillo o convertir la tabla en un nido
bacterias.
La madera dura es la opción preferida por los profesionales para vegetales, panes y alimentos secos. Es un material que cuida el filo del cuchillo y que tiene propiedades antibacterianas naturales. No obstante, las tablas de madera nunca deben usarse para carnes o pescados crudos, ya que la porosidad de la fibra absorbe los jugos y es imposible desinfectarlas en el lavavajillas.
El plástico (polietileno o polipropileno) es la mejor opción para tratar carnes y pescados crudos. Son tablas no porosas que soportan altas temperaturas y se pueden desinfectar en el lavavajillas. El error con el plástico está en estirar su vida útil. En cuanto la superficie acumula surcos del cuchillo, los restos de comida se incrustan y un lavado normal no los elimina.
Por último, existe un material que deberías quitar de tu cocina de inmediato: las tablas de cristal, piedra o mármol. Aunque se venden como superficies limpias y estéticas, golpear el acero del cuchillo contra un material tan rígido puede romper el filo en cuestión de días, pudiendo llegar a ser peligroso para cortar.
Mantenimiento y desinfección
Para evitar que las tablas de cortar se conviertan en un foco de infección, cada tipo de superficie tiene una manera de lavarse.
Las tablas de plástico utilizadas con carnes crudas deben lavarse con agua muy caliente y detergente desengrasante inmediatamente después de su uso, aplicándoles periódicamente un aclarado con una solución de agua y una gota de lejía apta para desinfección alimentaria. Nunca las dejes en remojo de un día para otro.