Actualizado hace 4 minutos
Pocas personas encuentran placer en limpiar su casa. Ordenar, fregar, quitar el polvo o limpiar un baño son tareas que suelen quedar relegadas en la lista de obligaciones domésticas, especialmente cuando se repiten una y otra vez y apenas unos días después vuelve a ser necesario empezar de nuevo.
Para algunas personas, además, la limpieza del hogar supone un esfuerzo físico y mental considerable. En viviendas compartidas puede convertirse incluso en motivo de discusiones cuando las tareas no se reparten de la misma manera. Sin embargo, hay quienes han encontrado precisamente en ese trabajo una oportunidad para ganarse la vida.
Pocas personas encuentran placer en limpiar su casa.
Es el caso de Alexander, un joven de origen venezolano que lleva dos años limpiando casas en Valencia y que ha contado en redes sociales cómo ha conseguido convertir una actividad que muchas personas intentan evitar en su principal fuente de ingresos.
Sin clientes y recorriendo la ciudad en bicicleta
El comienzo, según explica el propio joven en su perfil de Instagram, estuvo lejos de ser sencillo. No tenía una cartera de clientes consolidada y aceptaba prácticamente cualquier servicio que pudiera ayudarle a hacerse un hueco en el sector.
En algunas ocasiones, eso significaba desplazarse grandes distancias en bicicleta para acudir a domicilios. Una situación que recuerda con una mezcla de humor y dureza: "Aceptaba servicios lejísimos en bici porque eran los únicos que me contrataban. Piernas de acero, corazón herido", relata.
Durante sus primeros meses también tuvo que enfrentarse a las condiciones meteorológicas. Su primer invierno lo pasó desplazándose entre servicios y buscando refugio cuando comenzaba a llover.
"Mi primer invierno, escampando debajo de techitos, tiritando como un pollito mojado", recuerda al hablar de aquellos primeros pasos.
Lejos de abandonar, Alexander continuó aceptando trabajos y construyendo poco a poco una reputación basada en los resultados. Lo que empezó con un limpiador multiusos y muchas ganas de trabajar fue convirtiéndose progresivamente en una actividad con más clientes.
De aceptar cualquier servicio a trabajar para decenas de hogares
El cambio llegó con la experiencia y, sobre todo, con las recomendaciones. El joven explica que llegó a aceptar servicios en viviendas que presentaban un importante nivel de suciedad, precisamente porque necesitaba oportunidades para demostrar su trabajo.
El joven también confiesa que algunos clientes le han hecho comentarios algo inapropiados por su origen venezolano.
Esos primeros encargos terminaron siendo una vía para conseguir nuevos clientes, ya que los resultados obtenidos le permitieron recibir recomendaciones y aumentar su cartera.
"Mis padres me educaron y me inculcaron la limpieza siempre", explica en sus redes sociales. A partir de ahí, asegura que su evolución profesional ha estado muy vinculada a la constancia.
"Acepté servicios de casas bastante sucias, pero fueron esas quienes me ayudaron a conseguir más clientes por los resultados que dejaba. Se trata de la constancia, el esfuerzo, y luchar por lo que te propongas", afirma.
Dos años después de comenzar, su situación es muy diferente. Alexander trabaja actualmente para varias decenas de hogares y cuenta con numerosos clientes recurrentes, una circunstancia que le ha permitido consolidar esta actividad como una forma estable de obtener ingresos.
"Tu trabajo habla por ti"
Más allá del dinero, el joven asegura que la limpieza de casas le ha dejado aprendizajes que considera importantes en su vida personal y profesional.
"Limpiar casas me enseñó más de dignidad, humildad y resistencia que cualquier trabajo anterior", señala.
Su reflexión pone el foco en una cuestión que suele quedar en segundo plano cuando se habla de las tareas domésticas: el esfuerzo que existe detrás de un hogar limpio.
Para Alexander, la experiencia también ha servido para cambiar su propia percepción sobre el trabajo y sobre la importancia de mantener la constancia incluso cuando los resultados no llegan de inmediato.
"Al final, tu trabajo habla por ti", resume.
Alexander lleva dos años limpiando hogares en Valencia.
La idea también aparece en la manera en la que explica su evolución profesional. No empezó con una gran cartera de clientes, una empresa consolidada o una estructura de trabajo amplia. Comenzó aceptando servicios allí donde podía encontrarlos y desplazándose en bicicleta para realizarlos.
Con el tiempo, los resultados fueron generando recomendaciones y nuevos encargos.
Las redes sociales aplauden su historia
La historia de Alexander no ha pasado desapercibida entre los usuarios de redes sociales. Varias personas han destacado especialmente su capacidad para mantener la constancia y convertir una actividad poco atractiva para muchos en una fuente de ingresos.
Algunos comentarios han puesto incluso el foco en la fidelización de sus clientes. "La tasa de repetición es altísima. Para los que tenemos experiencia en Servicios de Atención al cliente, hay muchas empresas de servicios que no tienen ni de cerca estos KPI. ¡Felicitaciones!", apunta uno de los usuarios.
Otros han valorado principalmente el esfuerzo que hay detrás de su trayectoria. "¡Qué fuerte eres y persistente! Mereces todos los logros que tienes ahora porque los has trabajado con cada célula del cuerpo. ¡Esto me inspira mucho!", señala otro comentario.
Una tercera persona destaca el componente personal de la historia: "No tienes idea de lo que representa para personas como nosotros todo lo que has realizado y lo que has obtenido, te felicito. El trabajo dignifica, fortalece, te hace crecer y te da confianza en tus méritos".
¿Por qué cuesta tanto ponerse a limpiar?
La limpieza del hogar no solo requiere tiempo. También implica tomar decisiones constantemente: qué guardar, qué tirar, qué ordenar primero o cuánto tiempo dedicar a cada espacio.