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En el límite donde la cordillera empieza a dar paso a la meseta, entre las provincias de Soria y Burgos, el agua ha trabajado una de las hendiduras más espectaculares de la península. El Parque Natural del Cañón del Río Lobos es un gran corredor flanqueado por inmensas paredes de caliza que superan los cien metros de altura, ofreciendo una de las caminatas más espectaculares para disfrutar de una mañana de campo.
Una caminata entre paredes y buitres
La ruta más famosa y accesible arranca en las inmediaciones de Ucero y acompaña el curso del río a lo largo de unos cinco kilómetros de ida (unas dos horas a paso tranquilo). Es un sendero llano, muy sencillo y apto para todos los públicos, donde tendremos la posibilidad de mirar constantemente a nuestro alrededor.
Las grietas de estos barrancos tienen una de las colonias de buitre leonado más importantes de la región, con más de un centenar de parejas reproductoras. Es casi imposible recorrer el tramo sin cruzarse con la sombra de estas aves planeando junto a alimoches, águilas reales y halcones peregrinos. A ras de suelo, el ecosistema se marca con bosques de pinos y una vegetación de ribera que da cobijo a animales como corzos y nutrias. Para observar la perspectiva que ofrece la zona desde fuera del sendero, conviene asomarse al Mirador de la Galiana, desde donde se contempla la verdadera escala del carril abierto en la propia meseta.
La ermita de San Bartolomé
En el corazón de la gruta, encajada junto a la imponente boca de la Cueva Grande, una cavidad de 25 metros de altura con muestras de arte rupestre, está la Ermita de San Bartolomé. Levantada en el primer cuarto del siglo XIII, este templo mezcla el estilo románico con los primeros trazos del gótico.
La ermita de San Bartolomé.
Su famoso rosetón con una estrella de cinco puntas y su histórico vínculo con el desaparecido monasterio de San Juan de Otero alimentaron durante décadas la leyenda de que se trataba de una construcción templaria. Aunque la documentación histórica no lo deje así de claro, el magnetismo del lugar permanece siendo uno de sus mayores atractivos. Además del interés arquitectónico del lugar, la capilla mantiene su pulso vivo cada 24 de agosto, cuando los vecinos de Ucero y pueblos cercanos acuden en romería a celebrar su festividad patronal.