Actualizado hace 9 minutos
El hogar es un espacio propenso a sufrir pequeños imprevistos capaces de arruinar un presupuesto mensual en cuestión de minutos. Desde una fuga de agua tras un electrodoméstico hasta un cortocircuito o un despiste con el gas, los accidentes domésticos suelen venir sin previo aviso. Afortunadamente, la domótica de seguridad ha puesto al alcance de cualquiera una serie de dispositivos inteligentes que actúan como guardianes diseñados no para entretener, sino para detectar anomalías a tiempo y neutralizar desastres antes de que necesiten intervención.
Fugas de agua y corte automático
Las inundaciones y las infiltraciones silenciosas figuran a la cabeza de los partes de siniestros en los hogares. La solución tecnológica pasa por instalar sensores de inundación de bajo consumo, pequeños discos que se colocan directamente en el suelo junto a la lavadora, el lavavajillas, el termo eléctrico o bajo los fregaderos. Estos dispositivos cuentan con contactos metálicos en su base que, al entrar en contacto con una capa fina de líquido hacen sonar una alarma acústica de alta potencia a la vez que envían una notificación al teléfono móvil del usuario.
Hacer uso de la domótica.
Para llevar la protección al siguiente nivel, estos detectores pueden vincularse con una electroválvula de corte de agua inteligente instalada en la llave de paso de la vivienda. En el momento en que el sensor detecta una presencia de agua en la cocina o el baño, envía una orden inmediata a la válvula para que cierre el flujo en segundos. Esto evita que una tubería rota durante un fin de semana fuera de casa termine en desastre.
Detectores inteligentes de humo, monóxido de carbono y gas
Los sistemas tradicionales de detección de incendios solían limitarse a emitir un pitido que solo resulta útil si hay alguien presente en casa. Los detectores fotoeléctricos de humo conectados revolucionan el concepto al analizar constantemente la densidad del aire y las partículas en suspensión mediante sensores de alta precisión. Si se detecta una concentración grande de humo originada por una sartén o por un fallo eléctrico en un enchufe, el equipo no solo activa una sirena local, sino que alerta a todos los miembros de la familia a través de la red.
De igual manera, los medidores de monóxido de carbono y gas resultan vitales en viviendas con calderas, estufas de chimenea o cocinas de gas. Dado que el monóxido de carbono es un gas inodoro, incoloro e indetectable para el ser humano, un sensor capaz de medir partes por millón en el aire nos permite anticiparnos a una intoxicación muy peligrosa. Al conectarse al ecosistema de nuestra casa, estos asistentes pueden programarse para que, al detectar gas, enciendan automáticamente el sistema de ventilación o corten el suministro de la caldera de forma autónoma.
Enchufes y monitores
Los incendios de origen eléctrico suelen darse por la sobrecarga de regletas, el deterioro de cables o la conexión prolongada de aparatos de mucho consumo como radiadores y estufas portátiles. Los enchufes inteligentes con monitorización de energía y protección térmica evitan estos riesgos. Estos adaptadores miden la corriente que fluye hacia el aparato en tiempo real y nos permiten configurar y establecer unos límites de seguridad. Si la potencia supera el umbral fijado o si la temperatura de la toma de corriente sube de forma peligrosa, el enchufe desconecta el suministro de manera automática antes de que se dé un chispazo o un cortocircuito.