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Cuando nació su primer hijo, Amaia de Roode Jauregi se encontró ante una disyuntiva que no quería asumir: elegir entre ir a entrenar o pasar tiempo con su bebé. Ella quería ambas cosas. Quería seguir cuidándose y, al mismo tiempo, compartir con él ese momento. Una sesión de pilates con bebés le hizo ver que quizá no tenía por qué escoger. Aquel día algo hizo clic.
Amaia vio que podía entrenar sin tener que separarse de su hijo y pensó que otras madres también podían querer lo mismo. Entrenadora personal certificada y especializada en entrenamiento pre y posparto, comenzó a ofrecer este tipo de sesiones en Zaldibia, donde por entonces vivía. Empezó a trabajar con embarazadas y madres que acababan de dar a luz y comprobó que la respuesta era positiva. En septiembre de 2025 dio el salto a Beasain y abrió BionToki, un espacio para madres y bebés que combina el entrenamiento con un rato compartido entre mujeres que están viviendo la maternidad.
Las sesiones transcurren en grupos reducidos, de cinco personas. Las embarazadas comparten sus entrenamientos y, después del parto, las madres se agrupan según la edad de sus bebés. También hay quien busca un acompañamiento más individual y entrena a solas con Amaia.
“ BionToki, un espacio para madres y bebés que combina el entrenamiento con un rato compartido entre mujeres que están viviendo la maternidad ”
Antes de empezar, ella conoce a cada mujer y valora su nivel. Y es que no todas llegan al mismo punto ni tienen las mismas necesidades, así que los ejercicios se adaptan a cada una. En 60 minutos caben pilates, yoga y entrenamiento funcional.
Durante el embarazo, Amaia de Roode trabaja la movilidad y la fuerza, con ejercicios pensados para que las mujeres se encuentren bien durante esos meses y lleguen al parto con el cuerpo preparado. Después de dar a luz, el trabajo cambia y el suelo pélvico y la respiración cobran especial importancia.
Y los bebés crecen también entre ejercicios y esterillas. Muchos de los movimientos se hacen con los pequeños encima. Además, hay juguetes para que se entretengan. “Se lo pasan muy bien”, cuenta.
Amaia de Roode realizando un ejercicio con su hijo mayor.
Después del movimiento llega la calma. Ninguna sesión termina sin unos minutos de meditación. Es un momento que Amaia considera importante, porque entiende el bienestar de una manera más amplia que el simple ejercicio físico. “Cuidarse es mucho más que cuidar el cuerpo; es cuidarse en la más amplia expresión de la palabra”, comenta.
Un lugar familiar y un viejo conocido
Amaia de Roode nació en Holanda en 1997. Su vida la ha llevado por distintos lugares, pero el vínculo con la comarca de Goierri siempre ha estado presente. Su ama es de Beasain y, después de tantos viajes y cambios de paisaje, fue en la villa vagonera donde quiso poner en marcha su proyecto. Cabe destacar, que el local que BionToki ocupa tiene un significado especial para ella.
“ En el cartel que da paso al interior aparece un loro verde, Paco, el loro que tenía en la tienda y que era muy conocido en el pueblo ”
Allí, mucho antes del material de entrenamiento y los carritos de bebé, estuvo su aitona. Durante años tuvo su negocio entre esas mismas paredes. De aquella época queda un pequeño recuerdo que todavía recibe a quienes entran. En el cartel que da paso al interior aparece un loro verde, Paco, el loro que tenía en la tienda y que era muy conocido en el pueblo.
Sin miedo a no poder
A las mujeres que llegan a BionToki embarazadas o con sus bebés en brazos, Amaia les pide que entren sin miedo. “Es un lugar muy flexible. Nadie te va a juzgar. Es un espacio seguro”, asegura. Las sesiones son una o dos veces por semana y cada una acude cuando puede. Porque, para Amaia, también es importante darse permiso para aflojar el paso cuando hace falta: “Hay días en los que todo sale y otros en los que cuesta más. Con intentarlo es más que suficiente”.
Está feliz con cómo está creciendo su proyecto y, de hecho, no descarta ampliarlo. Por ahora, contempla con calma lo que ha sembrado y deja la puerta abierta a todo lo que aún pueda florecer.