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Hay lugares que parecen imposibles de explicar únicamente con palabras. Las Cataratas de Iguazú, situadas entre Argentina y Brasil, son uno de ellos. Sus enormes saltos de agua, rodeados por la selva tropical, convierten el enclave en uno de los paisajes naturales más impresionantes del planeta.
Las famosas cataratas cuentan con 275 saltos de agua distribuidos en diferentes recorridos turísticos y reciben cada año a miles de visitantes, que pueden acercarse a través de sus pasarelas para contemplar de cerca la enorme fuerza del río Iguazú.
Pero precisamente la cantidad de agua que circula por ellas ha provocado ahora una situación de lo más surrealista en redes sociales.
Cataratas de Iguazú.
“¿Cómo es posible que haya tanta agua aquí?”
El pasado domingo, el monitoreo hidrológico del río Iguazú registró un caudal de aproximadamente 7,5 millones de litros de agua por segundo cayendo por los diferentes saltos, una cifra extraordinaria que multiplicaba hasta cinco veces el caudal habitual.
La magnitud del espectáculo llevó a una usuaria de TikTok, Meri, a plantearse una pregunta que ha terminado convirtiéndose en viral: ¿de dónde sale tanta agua y cómo se repone constantemente?
La tiktoker publicó un vídeo durante su visita con un mensaje que ya anticipaba el tono de la publicación: “Negacionistas del agua, alzad la voz”.
“Yo sé que hay una cosa que se llama ‘el ciclo del agua’”, comienza diciendo, antes de cuestionar cómo puede mantenerse semejante cantidad de agua en las cataratas.
“Nos han dicho que caen unos 2,5 millones de litros de agua en estas cataratas. ¿Cómo es posible? Que alguien me explique: ¿Cómo es posible que ese agua se renueve? ¿Cómo es que hay tanta agua aquí?”, plantea.
Y continúa: “Ríos y tal, lo entiendo. Pero… ¿aquí? ¿El ciclo del agua? Que alguien me lo explique”.
El vídeo termina con una referencia política en tono irónico: “Di la verdad, Pedro Sánchez”.
La respuesta de las redes: “No es creérselo, es estudiar”
La publicación no tardó en acumular comentarios de usuarios que trataron de explicar, algunos con mayor seriedad y otros con mucho humor, cómo funciona realmente el ciclo del agua.
“Detrás de las cascadas hay 500 trabajadores recogiendo en balde y llevándolas 300 metros río arriba por un sistema de túneles artificiales”, ironizaba un usuario.
Otro seguía la broma: “El agua vuelve a subir por unas escaleras y salta de vuelta”.
Pero entre las bromas también hubo respuestas más didácticas. “No es creérselo, es estudiar”, resumía uno de los usuarios. Otro comentario tiraba todavía más de ironía: “No creer que la Tierra es redonda era hasta ahora mi top 1 de estupideces, hasta que llegó no creer en el ciclo del agua”.
Así funciona realmente el ciclo del agua
La explicación científica es mucho menos misteriosa de lo que plantea el vídeo. El agua de las Cataratas de Iguazú no desaparece cuando cae, sino que continúa formando parte del ciclo hidrológico.
El ciclo del agua describe el movimiento continuo del agua entre la superficie terrestre, la atmósfera y el subsuelo. La energía del Sol provoca la evaporación del agua de océanos, ríos, lagos y suelos. El vapor asciende, se enfría y se produce la condensación, que da lugar a nubes.
Posteriormente llega la precipitación, en forma de lluvia, nieve o granizo. Una parte del agua se infiltra en el terreno y otra circula por la superficie formando arroyos y ríos. Finalmente, el agua acaba llegando de nuevo a mares y océanos, desde donde el proceso vuelve a comenzar.
En el caso del río Iguazú, el caudal procede de toda una cuenca hidrográfica, alimentada principalmente por las precipitaciones y por la red de ríos y afluentes que desembocan en él.
Vista de las cataratas de Iguazú.
Por tanto, no hay ningún misterio detrás de los millones de litros que atraviesan las cataratas. El agua que cae por Iguazú forma parte de un sistema natural mucho más grande y en permanente movimiento.
El auge de los negacionismos en redes
El episodio ha llamado especialmente la atención porque se suma a una tendencia cada vez más visible en Internet: la proliferación de discursos que cuestionan conocimientos científicos ampliamente establecidos.
El negacionismo no es un fenómeno nuevo. Lo que sí ha cambiado radicalmente es su capacidad para difundirse. Las redes sociales permiten que una afirmación falsa, una duda presentada sin contexto o una teoría conspirativa pueda alcanzar en pocas horas a miles o incluso millones de personas.
Además, los algoritmos tienden a favorecer los contenidos que generan interacción, y la sorpresa, la indignación y la polémica son algunos de los mecanismos más eficaces para conseguir comentarios y reproducciones.
Eso crea una paradoja: cuanto más disparatada es una afirmación, más posibilidades puede tener de convertirse en viral precisamente porque provoca una reacción.
A pesar de las evidencias científicas, hay muchos que creen que la Tierra es plana.
En los últimos años se han popularizado comunidades que niegan desde el cambio climático hasta cuestiones científicas básicas, pasando por teorías conspirativas sobre vacunas, la forma de la Tierra o determinados acontecimientos históricos. En muchos casos, estas corrientes mezclan preguntas legítimas con conclusiones que no cuentan con respaldo científico.