Vida y estilo

Tu nevera puede estar disparando la factura de la luz sin que lo sepas: compruébalo con un folio

Una junta deteriorada puede hacer que el frigorífico trabaje más de la cuenta y aumente el consumo eléctrico
Hay un truco para comprobar de manera sencilla la integridad de las juntas de la nevera y del congelador / Freepik

Estamos viviendo una sucesión de episodios de calor extremo, con temperaturas que superan los 40 grados en numerosos puntos del Estado. Mientras los hogares buscan fórmulas para combatir el calor, el uso del aire acondicionado y otros aparatos eléctricos puede terminar teniendo un impacto considerable en la factura.

Pero hay un electrodoméstico que también puede estar sufriendo especialmente durante estos días y que muchas veces pasa desapercibido: el frigorífico.

La nevera funciona durante las 24 horas del día y, cuando las temperaturas exteriores son muy elevadas, necesita realizar un mayor esfuerzo para mantener el interior a la temperatura adecuada.

Un pequeño mantenimiento puede evitar un gran gasto. Jiri Lizler/Pexels

El problema puede agravarse en los aparatos más antiguos, especialmente cuando las juntas de goma que rodean las puertas están deterioradas.

Con el paso del tiempo, las juntas pueden perder elasticidad, deformarse o deteriorarse. Cuando esto ocurre, la puerta deja de cerrar herméticamente y el aire frío puede escaparse.

Al mismo tiempo, el aire caliente del exterior entra en el interior del frigorífico, lo que obliga al sistema de refrigeración a trabajar durante más tiempo para recuperar la temperatura.

El resultado puede ser doble: un mayor consumo eléctrico y un desgaste superior del compresor.

En los congeladores, además, la entrada de aire húmedo y caliente puede favorecer la formación de hielo. Una acumulación excesiva puede dificultar todavía más el funcionamiento del aparato y hacer que tenga que trabajar más para mantener la temperatura.

El truco del folio para comprobar la junta

Comprobar si la goma de la puerta está cerrando correctamente es muy sencillo y solo hace falta un folio o una hoja de papel.

El procedimiento es el siguiente: coloca el folio entre la goma y el marco de la puerta. A continuación, cierra la puerta del frigorífico. Intenta sacar el papel sin abrirla y comprueba la resistencia que ofrece.

Si el papel queda sujeto y cuesta sacarlo porque la junta ejerce presión sobre él, el cierre parece funcionar correctamente.

Por el contrario, si el folio sale prácticamente sin resistencia y se desliza con facilidad, puede ser una señal de que la junta no está sellando correctamente y conviene revisarla.

La prueba puede repetirse en diferentes puntos de la puerta, ya que una junta puede presentar problemas solo en determinadas zonas.

Los electrodomésticos más antiguos son especialmente vulnerables al calor. Pexels

¿Cómo se puede comprobar el congelador?

En el congelador también es importante prestar atención a posibles entradas de aire y a la acumulación anormal de hielo.

Un papel puede utilizarse como comprobación orientativa de la humedad, ya que está compuesto principalmente por fibras de celulosa capaces de absorber agua. Si al introducirlo durante un tiempo en el congelador aparece claramente húmedo, ondulado o con los bordes curvados, podría existir un nivel de humedad elevado.

No obstante, esta prueba no permite determinar por sí sola cuál es el origen del problema. Una acumulación de hielo o humedad puede tener diferentes causas, por lo que ante un funcionamiento anómalo del aparato lo recomendable es consultar con un profesional.

Cómo conseguir que la nevera consuma menos

Más allá de revisar la junta de la puerta, existen varios hábitos que pueden ayudar a reducir el consumo eléctrico del frigorífico y mantenerlo en mejores condiciones. Entre otros:

  • No es recomendable seleccionar una temperatura excesivamente baja. El frigorífico debe mantenerse dentro de los rangos recomendados por el fabricante y el congelador, generalmente, alrededor de los -18 ºC.
  • No abrir la puerta constantemente. Cada vez que se abre la puerta, entra aire caliente y sale aire frío, por lo que el aparato tiene que volver a trabajar para recuperar la temperatura. Por eso es aconsejable evitar abrir y cerrar la nevera innecesariamente y procurar tener claro qué queremos coger antes de abrirla.
  • No introducir comida caliente. Meter alimentos recién cocinados en el frigorífico puede elevar temporalmente la temperatura interior y obligar al aparato a realizar un esfuerzo adicional. Lo recomendable es dejar que los alimentos se enfríen antes de guardarlos, siguiendo siempre las recomendaciones de seguridad alimentaria correspondientes.
  • No dejar la nevera completamente vacía. Un frigorífico demasiado vacío puede perder temperatura con mayor facilidad cada vez que se abre. Mantenerlo correctamente organizado y con una cantidad adecuada de alimentos ayuda a conservar mejor el frío. Eso sí, no hay que sobrecargarlo, ya que el aire necesita circular correctamente por el interior.
  • Dejar espacio para que respire. La ubicación también importa. Colocar el frigorífico junto a una fuente de calor o pegado completamente a la pared puede dificultar la disipación del calor. Una buena ventilación alrededor del aparato facilita su funcionamiento y evita esfuerzos innecesarios.

Asegúrate de que la nevera esté por debajo de los 4 °C y el congelador, idealmente, a -18 °C Amaia Diez Lucas

Un pequeño mantenimiento puede evitar un gran gasto

Durante los meses de calor, cuidar el frigorífico no solo permite mantener los alimentos en mejores condiciones. También puede ayudar a evitar un consumo eléctrico innecesario y alargar la vida útil del electrodoméstico.

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Mantener al día las revisiones periódicas de los electrodomésticos es fundamental no solo para prevenir averías, sino también para garantizar su seguridad y mejorar su eficiencia. Una revisión permite detectar con antelación piezas desgastadas, conexiones defectuosas u otros pequeños problemas que, si no se solucionan a tiempo, podrían terminar provocando una avería de mayor gravedad.

Frigoríficos, lavadoras, secadoras, lavavajillas, aires acondicionados y calderas son algunos de los aparatos que pueden perder eficacia cuando no reciben el mantenimiento adecuado. Asimismo, en determinados casos, seguir las recomendaciones de mantenimiento establecidas por el fabricante puede ser necesario para conservar la garantía del electrodoméstico.

22/08/2026