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Pogacar se da otro lujo en su casa de Mónaco

El esloveno vuela en la crono inaugural de la Vuelta y se impone a Hayter por nueve centésimas mientras aleja cualquier oposición a su reinado en la carrera con autoridad
Pogacar, vencedor de la crono y primer líder de la Vuelta.
Pogacar, vencedor de la crono y primer líder de la Vuelta. / Europa Press

Actualizado hace 5 minutos

En las entrañas del Casino de Montecarlo, epítome de la riqueza, los bólidos caros, los aparcacoches, el juego, el riesgo y la apuesta, donde se cruzan el blackjack, el póker o la ruleta, catalizadores de la ganancia y de la ruina, del festejo y la ludopatía, descansaron por un instante los croupiers.

El reparto de cartas era para el intercambio de cromos de la crono de la Vuelta, donde giraba la bolita sobre la ruleta de un contrarreloj individual de 9,4 kilómetros por el callejero de Mónaco para elegir al primer líder de la carrera en un día de cielo limpio, sol amable y temperatura agradable.

La trama discurrió por otros escenarios de una ciudad de postal, con yates acodados en el mar, abrazados los unos con los otros, a modo de una hermandad de pudientes, y paisajes estupendos, bamboleante la Costa Azul.

Uno de esos lugares evocadores, hipnóticos por su brillo, que acaban representados por un imán en la nevera. El encanto de los souvenirs.

Tadej Pogacar, aspecto de turista salvo cuando se viste de súper héroe ciclista, logró otra postal ganadora para su interminable colección de victorias.

127 reverberan en su palmarés, un museo que con sede en todas las carreras. No conoce el esloveno otro estado de ánimo que no sea el del campeón. Esa es su maldición. Solo le vale la victoria para superarse.

Con todo, como decía Giulio Andreotti, el hombre que dominó Italia, “se sufre más en la oposición”. No existe rivalidad alrededor de Pogacar, salvo la trinchera de la frustración. El fenómeno imbatible se impuso por nueve centésimas a Ethan Hayter en el acto inaugural de la Vuelta.

Victoria por 9 centésimas

El inglés parecía el vencedor hasta que asomó la ambición rubia, disparado desde el túnel para tapiarle las vistas al triunfo a Hayter, que maldijo al esloveno, un ser inalcanzable.

Fundido a negro para Hayter. Esas nueve centésimas pintaron de rojo el futuro de Pogacar en la Vuelta, que gobierna desde la inauguración.

La carrera la dejó sentenciada en un esfuerzo corto, de 10:57. La victoria, agónica, en los límites, sobre Hayter estableció fue un mensaje rotundo para el resto. Joshua Tarling fue tercero, a cuatro segundos del astro esloveno. Por eso su equipo rodeó al esloveno, una entelequia para el resto, y le recibió con una sonoro ovación. Rindieron pleitesía al rey.

Ese fue su homenaje al insaciable Pogacar, que en su regreso a la carrera, siete cursos después, alcanzó el liderato y dejó la pelea por el podio a años luz.

Su compañero, Almeida, concedió 18 segundos. A partir de ahí, Roglic entregó 22, Mas y Carapaz se fueron a los 33 de pérdida. Felix Gall se quedó a 46 segundos y Oscar Onley a 50 segundos.

Después de menos de diez kilómetros de la Vuelta, Pogacar gestiona una renta estupenda que le eleva aún más arriba. Morador del cielo. Jerarca y patrón. El dominante e intimidante esloveno, de amarillo en París, posó de rojo en Mónaco, entre sus vecinos.

Pogacar saluda tras lograr el liderato.

Pogacar saluda tras lograr el liderato. Europa Press

El lujo de Mónaco ofrecía un trazado técnico, un túnel, un circo y curvas insinuantes que discurrían por la huella del circuito de Fórmula-1, de su memoria, de Fangio, Hill, Lauda, Senna, Prost, Schumacher, Alonso, Hamilton, Verstappen, o Leclerc, al rebufo de esos sonidos que siempre tienen eco en la Riviera Francesa aunque el país, minúsculo, tenga su propia identidad construida alrededor de la dinastía Grimaldi y su ligerísima carga impositiva.

Ese motivo convoca a numerosos ciclistas, además de una orografía estupenda para entrenar. Pogacar, Roglic, Carapaz o Mads Pedersen pertenecen a ese microcosmos. Victor Langellotti es el único ciclista monegasco de origen.

“Es simple: Mónaco es el sitio perfecto para rodar en bicicleta”, comentó Roglic en una rueda de prensa previa a la carrera.

“He viajado un poco por el mundo, y creo que no hay ningún sitio donde puedas combinar puertos y rutas tan diferentes. Empiezas desde el nivel del mar y también puedes entrenar en invierno porque no hay nieve; en cuanto a rutas es increíble”.

Sucede lo mismo con Andorra, donde se concentran muchos ciclistas que manejan el mismo argumento. Las alternativas que ofrece del Principado pirenaico son similares. La Vuelta también se posará en Andorra. Será en la cuarta etapa.

Vuelta 2026

Primera etapa y general

1. Tadej Pogacar (UAE) 10:57

2. Ethan Hayter (Soudal) m.t.

3. Joshua Tarling (Ineos) a 4’’

4. Callum Thornley (Red Bull) a 5’’

5. Christophe Laporte (Visma) a 6’’

39. Xabier Mikel Azparren (Q 36.5) a 29’’

85. Iñigo Elosegui (Kern Pharma) a 45’’

94. Ibon Ruiz (Kern Pharma) a 47’’

95. Urko Berrade (Kern Pharma) m.t.

111. Markel Beloki (Eucation First) a 50’’

126. Diego Uriarte (Kern Pharma) a 54’’

165. Pello Bilbao (Bahrain) a 1:13

166. Mikel Landa (Soudal) a 1:14

Diego Uriarte, navarro del Kern Pharma, abrió la carrera después de estrechar la mano a Alberto de Mónaco, que con el sol cayendo, genuflexo ante el rey del ciclismo, Pogacar. Pello Bilbao saludó su último baile desde el interior del casino.

A partir de entonces, se trataba de acelerar al máximo porque las diferencias se antojaban mínimas, de centésimas, en un ecosistema de bicicletas de carbono voladoras, ruedas lenticulares que zumban, cascos de astronauta y tejidos tecnológicos.

Apenas parpadeos entre jadeos. Matthew Brennan, velocista, potente, estableció un registro estupendo: 11:13. Rodó apresurado y convencido el inglés, arriesgando en los giros, limando.

Pogacar: "Soy un tipo con suerte"

"Soy un tipo con suerte, me tendré que pasar por el casino”, dijo Pogacar tras saborear el triunfo en la crono inugural de la Vuelta. “Tenía un buen día y me sentía motivado. Vivo en Mónaco y he pasado por donde voy habitualmente en bici o andando, conocía perfectamente el recorrido y por eso entré confiado en la parte técnica y salía rápido de las curvas, así que lo di todo y pude mantener el ritmo hasta el final”.

“Quien me conoce bien sabe que lo paso mal en agosto, pero traté de llegar bien preparado después del Tour y creo que lo he conseguido. Estoy contento con mi primera victoria en agosto y en el comienzo de la Vuelta”, explicó el esloveno, que calcula que verá el nivel de sus rivales el cuarto día en Andorra.

Líder desde el comienzo

Se sentó en la silla de la sala de espera. Era la hora de la merienda. Brennan comía con saña. Mikel Landa, repleto de dudas, en modo de supervivencia, adonde le llevó la severa caída que padeció en la Itzulia, concretó el recorrido desde la discreción. Bocados de realidad.

Al inglés le arrancaron del sueño entre Kluckers y Chamberlain, que tomó el asiento con 11:06. Posó Bisiaux. Después lo asaltó Thornley.

Estableció un 11:02. Joshua Tarling, demasiado reciente el fallecimiento de su hermano Finlay, atropellado por un coche en la Vuelta a Portugal, se erizó con pasión y rabia. Fijó 11:01.

Ethan Hayter, campeón de crono británico, bajó de los 11 minutos. 10:57. Hagan juego. No va más. Restaban los mejores, entre ellos, Pogacar, el emperador del ciclismo.

Vecino de Mónaco, el esloveno calentaba en el rodillo escuchando música mientras refrescaba el cuerpo con agua pulverizada y una chaleco de hielo.

Primoz Roglic, que conoce las mismas calles, cuatro veces campeón de la Vuelta, se aplicaba de la misma manera. Pedersen, otro ciclista que reside en el Principado, no pudo asomarse a la marca establecida por Hayter, que voló en el circuito de los coches que levitan y rugen sus motores.

Dejó una estela que parecía no tener réplica hasta que el voraz esloveno, un bólido, mostró lo mejor de su repertorio para regalarse la victoria en su casa y vestir de rojo líder. Pogacar se da otro lujo en Mónaco.

2026-08-22T19:27:42+02:00
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