La nómina es un concepto con el que, a pesar de estar familiarizados, es usual que se generen dudas por lo compleja que puede llegar a ser, en ocasiones, su comprensión. Un recibo individual que se entrega al trabajador y que justifica el pago del salario que se define en el artículo 29 del Estatuto de los Trabajadores.
Una de las cuestiones que dificulta la lectura de las nóminas son las retenciones y deducciones.
Una de las cuestiones que dificulta su lectura son las retenciones y deducciones, dos aspectos que marcan la diferencia entre el salario bruto y el neto, la cantidad que se percibe cada mes. Unas cuantías obligatorias que se aplican por cada empresa en la nómina del trabajador a cuenta del pago del IRPF del ejercicio fiscal en curso, así como otras deducciones relacionadas con la Seguridad Social, como el desempleo y la jubilación.
Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas
El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, comúnmente conocido como IRPF, es un tributo de carácter personal y directo que grava la renta de las personas físicas dependiendo de su naturaleza y circunstancias personales.
La retención de IRPF en nómina es un impuesto sobre los ingresos que se adelanta a la Agencia Tributaria, calculado sobre el salario bruto en euros con el cobro de la nómina cada mes. Es, dicho de otra forma, un anticipo en forma de retención. En relación a este impuesto, hay que tener en cuenta que a quien ingrese más, se le retiene más.
“ No son impuestos adicionales al salario, sino pagos anticipados de las obligaciones del trabajador ”
Seguridad Social
El otro gran bloque de retenciones y deducciones que no falta en la nómina es el de la Seguridad Social. Es un porcentaje fijo del que se hace cargo tanto la empresa como el trabajador. Es la aportación del trabajador para financiar prestaciones como desempleo, jubilación, enfermedad o accidente laboral.