Actualizado hace 9 minutos
‘La emergencia habitacional no es un eslogan”, afirma Denis Itxaso, que reconoce que la situación es grave, tal y como muestra la ola de indignación social provocada por el desahucio de la anciana.
¿Qué le han parecido las imágenes del desalojo de Maricarmen?
Un país decente y un Gobierno que se precie no pueden dejar siquiera como hipótesis que germine la idea de que los desahucios son una posibilidad. Sin embargo, no hay que olvidar que esto se produce porque decayó un decreto antidesahucios, un escudo social que los impedía. Sería bueno que esa mayoría conservadora que lo tumbó se replanteara las cosas cuando el Gobierno lleve de nuevo un decreto ley a convalidar al Congreso y se pueda revertir aquella mala decisión, que ha terminado pagando, al final, Maricarmen.
El lunes presentó el Fondo Social de Vivienda en un acto en el que el lehendakari instó a los inversores a unirse al proyecto. ¿Se ha producido algún contacto?
Llevamos desde el año pasado una ronda muy prolongada de reuniones con las tres fundaciones bancarias, con buena parte de las EPSV y con algunos 'family offices'. También hemos mantenido conversaciones con entidades bancarias arraigadas en Euskadi. En diciembre lanzaremos un concurso donde seleccionaremos en libre competencia a los posibles socios. Vamos a ofrecerles una inversión con una rentabilidad superior al IPC y unos dividendos moderados, además de un compromiso de país.
El consejero D'Anjou afirmó que el Fondo había nacido con la misma filosofía que la Alianza Financiera Vasca. ¿Qué similitudes hay entre ambos?
Estamos buscando capitales pacientes, aquellos que quieran comprometerse con la causa, que se conformen con una rentabilidad y una remuneración moderada, pactada y garantizada. Por primera vez, el departamento de Vivienda cuenta con una reserva estratégica de suelo. Son suelos finalistas, ya tramitados y listos para construir sobre ellos. Cuando se ofrezcan al FSV, estaremos aportando los dos elementos que la cadena de valor necesita; suelo y financiación.
Una de las propuestas anunciadas es la creación de una inmobiliaria pública que aborde el fraude en la compraventa de VPO. ¿En qué punto se encuentra?
En la ronda de contactos que el lehendakari abrió al conjunto de las fuerzas políticas en septiembre antes del pleno de política general, Eneko Andueza le pidió formalmente que esta reforma fuera inserta en el proyecto de presupuestos que se va a llevar al Parlamento y que se aprobará antes de final de año. Significa que cuando alguien tiene una VPO en propiedad y la quiera vender, será la administración quien le diga quien se la compra en función de la lista de demandantes de Etxebide, de la adecuación a la superficie y de la antigüedad.
Otra de las medidas es la creación de Alokaplus, el seguro público de protección a arrendadores frente a impagos. ¿Cuando entrará en vigor?
Mi previsión es que se apruebe en Consejo de Gobierno en octubre. Alokaplus es un ejemplo de política de nueva generación para dar seguridad y certidumbre a los propietarios. Un mercado saludable de alquiler exige propietarios que confíen. Se trata de un seguro gratuito que cubre 20 mensualidades y que se activa desde el momento en que se pone una denuncia por impago en el juzgado. A cambio, el Gobierno le pide al propietario que modere la renta y sitúe el precio del alquiler dentro del índice de referencia.
“ ”
Se ha generado un clima generalizado de incertidumbre y de inseguridad a la hora de alquilar. ¿A qué se debe?
Es cierto que se ha generado una especie de psicosis colectiva muy perniciosa porque se está dando el mensaje de que alquilar en estos momentos no es seguro y queremos introducir elementos de certidumbre. Alokabide es el principal gestor de vivienda en alquiler y nuestro nivel de impagos es muy bajo, además de los programas que ya están en marcha como Bizigune, o los incentivos fiscales de hasta el 70% que se aprobaron el año pasado en Juntas Generales cuando una vivienda se alquila en la franja del índice de referencia. Esta desgravación significa que uno de los requisitos para acceder a Alokaplus es que la vivienda se encuentre en zona declarada tensionada.
¿Y qué impacto tiene esta declaración en la regulación de los precios de alquiler?
El acierto de Euskadi con la aplicación de las zonas tensionadas es que se hace voluntariamente y por consenso entre las instituciones. En cuanto a sus efectos, en las primeras zonas declaradas tensionadas que van cumpliendo un año de vigencia, estamos viendo que los precios se están moderando y, en algunos casos, bajando. El caso mas significativo es Donostialdea - Donosti, Rentería, Irún, Lasarte, Oria -. Esto es inédito en las ultimas décadas porque el precio del alquiler viene incrementándose de manera sistemática, estable y recurrente. Necesitamos algo de tiempo para ver si este cambio de tendencia se consolida.
“ ”
¿Qué otros factores influyen a la hora de moderar los precios?
El principal factor quizá no sea solo la regulación de los precios, que desde luego afecta, sino sobre todo las desgravaciones y los incentivos. Si yo pongo en marcha un seguro como Alokaplus, hay razones para que a ese propietario le salga a cuenta moderar el precio del alquiler. Si yo te declaro libre de impuestos al 70% de tus ingresos quizás, echando números, me sale a cuenta moderar la renta a mi inquilino porque aunque se la suba si luego tengo que pagar más impuestos, no me compensa. Esa es la ventaja de tener una fiscalidad propia.
¿Cómo avanza la reforma para evitar que las 510 VPO de Bentaberri pierdan la calificación de protegidas en 2028?
Está todo encauzado para que esa sea otra modificación legal de la Ley de Vivienda que irá integrada en el paquete de la ley de presupuestos. Si dejamos que las cosas se queden como están, esas viviendas se convertirán en libres y esos propietarios podrán venderlas, no están obligados a mantenerlas en el alquiler, por lo tanto, estamos ante una bomba de relojería de carácter social. El Gobierno Vasco está enfrentando el problema con esta reforma para ganar tiempo en la negociación con Blackstone porque mientras Donosti siga siendo zona tensionada, esas viviendas no se van a convertir en libres.
¿Cómo están las relaciones con el alcalde de Donostia Jon Insausti tras los desacuerdos sobre los proyectos urbanísticos en la ciudad?
Las relaciones personales e institucionales son buenas. El alcalde lleva toda la razón cuando dice que el urbanismo y los trámites urbanísticos son competencia del ayuntamiento. Lo que pasa es que los propietarios del suelo, en este caso el Gobierno Vasco con el proyecto de la Playa de Vías, también tenemos algo que decir. Hay que llegar a un acuerdo. De entrada, algo que hemos hecho bien es un concurso de ideas pactado con el ayuntamiento y con jurado que también se hizo con Eneko Goia. Ahí se ha visto que las cosas se pueden hacer más allá de las competencias de unos y otros.
Una de las novedades del departamento es la ampliación de Bizigune a las clases medias. ¿Cómo se puede implementar si cada vez hay menos vivienda vacía y en desuso?
Son vasos comunicantes. Bizigune ofrece al propietario la posibilidad de alquilar su vivienda vacía y cerrada a largo plazo a un precio garantizado por Alokabide. Cada vez hay menos, por lo tanto, cada vez será más complicado pero el objetivo es seguir reduciendo el porcentaje a poder ser, gracias a los beneficios de los incentivos. Si no, vendrán los recargos del IBI. Si alguien se puede permitir mantener su vivienda vacía y cerrada tiene que pasar por caja porque el daño social es grande. Sin embargo, un país para cuando castiga tiene que haber ofrecido alternativas interesantes, atractivas y seguras al propietario. Es en lo que estamos.
La ciudadanía vasca da un suspenso a las políticas de vivienda y en 2025 la CAV fue la comunidad donde más subió el alquiler. ¿Qué ha fallado para esta desafección social y burbuja inmobiliaria?
La situación es grave. Cuando hablamos de emergencia habitacional, no es un eslogan. A nosotros también nos ha superado la demanda, como al resto de Europa. Ha crecido fundamentalmente como consecuencia de los cambios acelerados del estilo de vida y de una disminución drástica de los miembros en cada unidad convivencial. Por primera vez, hay más personas viviendo solas que acompañadas, lo que significa que para mantener el mismo umbral de población se necesitan más viviendas y este cambio social se ha producido en muy poco tiempo. Además, contamos, afortunadamente, con un pequeño saldo positivo de carácter migratorio con necesidades habitacionales. Estamos cambiando las reglas pero va a llevar tiempo porque la cadena de valor de la vivienda se ha convertido en un 'vía crucis' muy lento.