Actualizado hace 9 minutos
Hoy el Grand Prix es mejor que nunca porque la televisión generalista es peor que nunca. Sirva como comparación que cuando nació el programa del abuelo y el niño, el Grand Prix era poco menos que la versión pobre del excelente Juegos sin Fronteras, la gran competición veraniega a tamaño gigante de varios países de Eurovisión. Y el Grand Prix de España era algo similar pero a pequeña escala y con una vaquilla de verdad protagonizando una de las pruebas. Algo así como el Intervilles francés (que también tenía vaquilla) pero sin salir a exteriores y en un plató más pequeño que el de cualquier otro programa de noche de la tele noventera y dosmilera.
Pero en este tiempo, los platós de televisión han ido encogiendo al tamaño de una mesa de tertulia con una grada de público enfrente, no hay mucho más que mostrar ni que hacer ya en televisión.
Así que la vuelta del Grand Prix hace ya tres veranos supuso la vuelta de un gran formato que requiere un gran plató con tanta gente jugando y animando que hacía demasiado tiempo que no se veía en televisión y que imposibilitó, por su elevado coste de producción, el sueño de uno de los youtubers más famosos (Ibai Llanos) de resucitarlo cuando Ramón García defendía (y no se equivocaba) que el programa tenía mucha vida y debía seguir en antena, pese a que en TVE un año sí y otro también algún espabilado rechazaba traerlo de vuelta.
Pues bien, por cuarto verano consecutivo tenemos Grand Prix resucitado y hoy luce mejor que en cualquiera de las ediciones anteriores, y no por demérito del resto de la parrilla, sino porque también ha sabido ser mejor. Seguimos sin vaquilla de verdad (por la ley animal) y hasta sin dinosaurio de mentira (que muchos han olvidado) pero esta vez Ramón García ha sumado a sus dos escuderos, Wilbur y Lalachus, un tercer escudero de oro, Gorka Rodríguez, que podría ser designado desde ya su sucesor, aunque ojalá Ramontxu nos dure mucho al frente, que incluso el domingo le vimos dando piruetas como si fuera un chaval.
Gorka Rodríguez copresenta el programa.
Gorka Rodríguez, que en El cazador Stars parecía el hermano gemelo de Rodrigo Vázquez, en el Grand Prix se ha convertido en el gran descubrimiento mostrando una versatilidad envidiable y una agilidad tan propia de la escuela de la radio de la que procede, con un perfil muy al estilo de los inicios de Ramontxu. El vitoriano ha mejorado, con mucho la labor de sus predecesoras y se ha postulado como el gran sucesor de Ramón García al frente del Grand Prix.
También ha sido un acierto de esta temporada el preshow para entrar en calor (por fin no suena a relleno) y hasta esas ganas de reírse de uno mismo recuperando las cancioncillas horteras con las que se presentaban antaño los juegos. Todo encaja a la perfección en este Grand Prix de 2026 que, como Zumarraga ya ha comprobado, es mucho más difícil de lo que parece.