El Paris Saint-Germain y el Aston Villa disputan esta noche la final de la Supercopa de Europa, el primer gran partido de élite que da el pistoletazo de salida a la temporada 26/27. El Red Bull Arena de Salzburgo será el encargado de acoger el partido entre el actual campeón de la Champions League y de la Europa League.
Un mes después del final del Mundial el balón vuelve a rodar con un título en juego. El conjunto de París llega a la cita en Austria tras su victoria sobre el Arsenal en la final de Budapest. El objetivo del equipo de Francia es convertirse en el club número cuatro en la historia capaz de revalidar la Supercopa de Europa. Hasta la fecha es un privilegio al alcance de tres equipos: el Ajax de Ștefan Kovács lo logró en los años 1972 y 1973. El AC Milan de Arrigo Sacchi lo hizo en 1989 y 1990. El Real Madrid de Zinedine Zidane encadenó los títulos de 2016 y 2017.
El Aston Villa aterriza en Salzburgo tras levantar la Europa League en mayo en Estambul al doblegar al Friburgo. Ahora persiguen la Supercopa número dos de su palmarés. No tocan este trofeo desde la edición de 1982 frente al FC Barcelona.
Ambos conjuntos llegan con la falta de ritmo habitual del mes de agosto, aunque sus caminos en pretemporada han sido muy distintos. Por un lado, el PSG apenas ha disputado dos partidos de preparación en los que empató a uno ante el Manchester United y encajó una derrota por tres a cero ante el RCD Mallorca.
En cambio, el cuadro de Inglaterra ha tenido más rodaje y ha logrado marcar en todos sus amistosos de verano, si bien sus jugadores encajaron diez goles en cinco encuentros. Durante esta gira cosecharon derrotas ante la Real Sociedad por dos a cuatro, el Oporto por uno a dos y el Bayern Múnich por idéntico resultado, mientras que lograron triunfos por tres a uno tanto ante el BG Pathum United como contra el Indonesia All Stars.
El rompecabezas de Luis Enrique
Para el técnico de Asturias el desafío principal en esta final recae en el apartado físico, ya que el calendario y el Mundial han condicionado la preparación de verano del cuadro de Francia. Debido a esto, Luis Enrique ha ido recuperando a sus jugadores por grupos a medida que finalizaban sus vacaciones, lo que le ha obligado a cuadrar los minutos para poder confeccionar su once de inicio.
Esta situación compromete sobre todo a los internacionales que alcanzaron las rondas finales del Mundial a mediados de julio. De hecho, jugadores como Fabián Ruiz o los franceses Bradley Barcola, Ousmane Dembélé y Désiré Doué se reincorporaron a los entrenamientos en la ciudad deportiva de Poissy hace dos días, por lo que nada garantiza su presencia sobre el césped de Austria. Quienes sí parten con ventaja son João Neves, Nuno Mendes, Vitinha y Marquinhos, dado que retomaron la actividad hace una semana e incluso sumaron minutos de rodaje en el amistoso de Suecia ante el United.
Por suerte para los parisinos, Khvicha Kvaratskhelia llega en plena forma, ya que no disputó el Mundial con Georgia y ha podido disfrutar de un mes completo de vacaciones. Por lo tanto, será la baza principal de un conjunto que cuenta con una infinidad de recursos ofensivos. Junto a él se espera además el debut de los refuerzos de mercado, entre los que destacan Maghnes Akliouche y Lucas Digne, quien casualmente, se enfrentará al club que abandonó hace unos días.
La revancha de Emery
Los caminos de Luis Enrique y Unai Emery vuelven a cruzarse, y resulta imposible que ambos entrenadores se miren sin rememorar la noche del ocho de marzo de 2017. Aquel día el FC Barcelona selló una remontada por seis a uno ante el PSG para borrar el cuatro a cero de la ida en el Parque de los Príncipes.
Años después de aquella eliminación, el técnico de Hondarribia admitió en la revista France Football que quería convertirse en París en el mejor entrenador del mundo y perdió la ocasión, aunque siempre ha sostenido que el arbitraje perjudicó a su equipo en aquel encuentro de vuelta.
El historial entre ambos sonríe al asturiano. Unai Emery es el tercer entrenador al que más veces se ha enfrentado a lo largo de su carrera, solo por detrás de Ernesto Valverde y Diego Simeone. De los doce duelos directos que han disputado, el técnico del PSG ha ganado ocho, mientras que el del Aston Villa apenas ha celebrado tres victorias y solo han firmado tablas en una ocasión.
Además, el precedente más cercano se dio en los cuartos de final de la Copa de Europa de hace un par de temporadas, cuando el Paris Saint-Germain eliminó a los ingleses por un global de cinco a cuatro tras sobrevivir a una remontada del Villa.
Para intentar cambiar esta dinámica, el conjunto de Birmingham no dudará en lucir sus recientes fichajes. De hecho, se espera que el preparador vasco dé minutos de juego al central Modou Kéba Cissé, al mediocentro João Gomes y a Alejandro Garnacho, quien llega a préstamo del Chelsea. Por otro lado, la única ausencia confirmada en el equipo inglés es la baja por lesión de Johan Manzambi, una de las sensaciones del pasado Mundial.
Un arbitraje especial
En cuanto al arbitraje, el de esta noche será especial si recordamos la historia que hay tras él. A sus 34 años, el somalí Omar Abdulkadir Artan romperá una barrera sin precedentes al convertirse en el primer colegiado no europeo en dirigir una final de la UEFA. Sin embargo, su designación trasciende lo puramente deportivo para erigirse en una recompensa vital tras el enorme varapalo personal que sufrió este mismo verano.
Artan vio frustrado su sueño de arbitrar en el Mundial de 2026 debido a las estrictas restricciones de visado impuestas por el gobierno de Donald Trump, lo que le impidió acceder a Estados Unidos. Lejos de hundirse por aquella exclusión política, el flamante Mejor Árbitro de la CAF encontró en Europa su gran reválida. "Crecí en una situación difícil, pero eso no me impidió perseguir mis sueños. He trabajado muy duro para llegar hasta aquí", confesó emocionado tras recibir la llamada a principios de junio.