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Ni recetas mágicas ni prohibiciones drásticas. Ante la caída del alumnado vasco en lectura, matemáticas y ciencias en el informe PISA 2025, la consejera vasca de Educación, Begoña Pedrosa, sitúa el foco en los nuevos hábitos digitales y en la pérdida generalizada de atención que sufre la sociedad. "Un uso recreativo de la tecnología sin fines pedagógicos no ayuda en el aprendizaje", advierte Pedrosa, quien rehúsa achacar los resultados a una causa única y pide no convertir la tecnología en un "atajo que sustituya al aprendizaje". Asimismo, la consejera asume la necesidad de hacer "autocrítica" para analizar dónde fallan las estrategias actuales y ajustar los planes de mejora de la mano de la comunidad educativa. En su primera entrevista tras el fiasco en PISA, la titular de Educación defiende la autonomía de los centros, respalda la labor del profesorado y lanza un mensaje de “confianza” a la juventud frente a las lecturas más apocalípticas. Asimismo, apela directamente a la implicación de las familias para fijar límites en casa, recordando que la tarea de educar no puede recaer en exclusiva sobre la escuela.
El Informe PISA 2025 ha dejado titulares como estos sobre el nivel escolar: “batacazo”, “hundimiento”, “debacle”, “desplome histórico”, “los peores resultados de la historia”... ¿La chavalería de medio mundo se ha vuelto tonta de repente? ¿Cómo debemos leer los resultados de PISA?
Es verdad que los resultados han sido malos en Euskadi y existe una tendencia general de descenso en rendimiento en las competencias medidas en este informe PISA. Hay que analizarlos y debatirlos con mucha seriedad, pero también con tranquilidad y sin alarmismos. Tenemos muchísimos datos en el sistema educativo y todo suma, pero PISA marca tendencias, da señales de qué ocurre a nivel internacional y ofrece una comparativa. Las comparativas son interesantes, pero luego hay que analizar en cada contexto qué ocurre y por qué, y para eso se cuenta con otro tipo de evaluaciones.
Pero más allá de la comparativa global, ¿con qué herramientas cuenta el sistema para saber exactamente dónde estamos?
Los centros educativos evalúan de manera sistemática a su alumnado todos los cursos y disponemos de herramientas sólidas y rigurosas, como las del Instituto de Evaluación (ISEI-IVEI), que nos aportan datos muy contextualizados. Nos ayudan a actualizar los planes de mejora e incorporar matices y nuevas acciones dentro de la estrategia de mejora de resultados que iniciamos el año pasado. PISA se realizó en mayo de 2025 y posteriormente, en abril de 2026, llevamos a cabo una evaluación diagnóstica muestral cuyos datos son los más actualizados y marcan cierta mejora.
“ Los resultados han sido malos en Euskadi, hay que analizarlos con mucha seriedad, pero también con clama y sin alarmismos ”
Aun así, el titular de la caída está ahí. ¿Hacia dónde se deben orientar las decisiones inmediatas tras este aviso?
Obviamente, PISA nos indica que en Euskadi debemos analizar a fondo ciertos elementos, sobre todo la comprensión lectora, que es lo que más me preocupa. Hay que mirar con detenimiento qué nos aportan los datos específicos de Euskadi y para ello nos reunimos esta semana con el Foro de Expertos en Evaluación. Llevamos más de dos años trabajando en la cultura de la evaluación desde diferentes prismas: la evaluación del sistema, las evaluaciones externas, la evaluación del profesorado, la de los centros y la de los programas. Llevar todo eso a las escuelas y a los profesionales permite que la evaluación se entienda como una herramienta potente para comprender cómo hacemos las cosas y cómo podemos ayudar al alumnado, que es la misión principal del sistema educativo. PISA nos trae una foto que debe hacernos reflexionar con calma pero con rigor.
Begoña Pedrosa durante la entrevista.
El nivel ha caído en el contexto de la OCDE, la Unión Europea y el Estado. Pero ¿cómo explica que Euskadi, la comunidad autónoma que más invierte por estudiante y goza de uno de los niveles socioeconómicos más altos del Estado, ocupe el último puesto en lectura, el penúltimo en ciencias y el décimo (de 16) en matemáticas tras la exclusión de Catalunya?
Cuando hablamos de inversión hay que poner encima de la mesa que, en primer lugar, este Gobierno apuesta por la educación. La apuesta es clara, se invierte mucho en educación y hay que explicar por qué, dónde se invierte y para qué se invierte. Hay dos elementos muy importantes en Euskadi donde desde hace muchos años se ha puesto mucho énfasis y donde estamos invirtiendo de manera considerable. La atención a la diversidad ha sido uno de los ejes donde se ha invertido muchísimo. Para nosotros es muy importante apoyar, por ejemplo, a los centros que tienen más dificultades, bien por sus resultados, bien por su dificultad o por su realidad socioeconómica, por su complejidad educativa, lo que decimos. Ahí hay muchos elementos. Eso es importante porque estamos hablando de poner profesionales que están especializados en poder atender a esos niños y niñas que tienen dificultades o necesidades muy concretas. Para eso hace falta especialistas. Podemos hablar de terapeutas pedagógicos, podemos hablar de fisioterapeutas, podemos hablar, por ejemplo, de orientadores que nos ayudan un poco a ordenar también cómo trabajamos la diversidad en un centro educativo y podría continuar. Ese es un elemento. Otro es la Formación Profesional, que está altamente especializada y alineada también con el tejido productivo. Todos esos elementos son inversión en educación y suman. Eso no quiere decir que no tengamos que mirar dónde hay que poner la mirada o el foco.
¿Dónde hay que poner el foco?
En este sentido hay un elemento muy interesante en esta edición de PISA y es que en todos los países ha habido una bajada generalizada del grupo que es más aventajado. Es decir, ese alumnado que proviene de familias con un índice más alto desde el punto de vista socioeconómico ha rendido menos que otro tipo de alumnado. Ahí se ve cierta tendencia que también hay que atender. Estamos perdiendo excelencia en todos los sistemas educativos. Son preguntas que nos tenemos que hacer. PISA nos da una foto y nos ayuda a compararnos, eso es interesante y es algo novedoso en este caso. No había ocurrido anteriormente y en este caso ocurre en todos los países prácticamente. Al igual que los niveles de rendimiento, es decir, el alumnado que está en el nivel inicial de rendimiento está estancado y en muchos casos no ha progresado.
¿Qué tenemos que hacer?
Pues esta foto que nos presenta PISA específicamente en Euskadi y también a nivel internacional, aprovecharla para seguir mejorando. Ese es un poco el mensaje que tenemos que trasladar de que toca hacer este ejercicio, complementar el trabajo que se ha hecho hasta ahora y reforzar algunos elementos que quizás necesitan un poquito más de atención. Y nos gustaría trabajar esta reflexión con los expertos en evaluación.
“ Debemos analizar a fondo ciertos elementos, sobre todo la comprensión lectora, que es lo que más nos preocupa ”
¿Qué ha pasado para que Euskadi haya sacado sus peores notas de toda la serie histórica? Para que la gente nos entienda, es como si los alumnos hubiesen retrocedido tres cursos y medio en lectura.
Bueno, esas comparaciones yo no sé si podemos realmente hacerlas. Es una ecuación que se utiliza muchas veces. Yo lo que resaltaría es que hay que hacer el ejercicio de por qué nos ha ocurrido esto en esta edición de PISA. Hay que poner encima de la mesa y hay que saber explicar y tenemos que trabajar con los centros educativos, que son los primeros afectados, qué es lo que tenemos que cambiar o qué es lo que tenemos que mejorar dentro de lo que ya estamos haciendo, porque es que estamos haciendo muchas cosas. Entonces hay que ver por qué.
¿Y por qué ha pasado?
En este caso estamos hablando de una muestra, pero es una muestra representativa del sistema educativo vasco. Tenemos también los resultados del 2026, hay que cruzar también si hay datos que coinciden o no coinciden, porque son pruebas, en este caso, muestrales. Tenemos también ya planificada una nueva prueba de evaluación diagnóstica para marzo y abril del 2027 que va a afectar o va a ser implementada en todos los centros educativos. Pues habrá que ir viendo, no hay una causalidad específica. Hay que ver por qué y dónde están las lecturas que tenemos que hacer.
La OCDE da algunas razones claras, al menos a nivel global.
Sí, habla de que cada vez somos más diversos en los centros educativos, es algo que en Euskadi lo tenemos bastante interiorizado y trabajado. Habla de la atención en el entorno escolar, en el entorno social en general. Habla también del efecto que puede tener una sociedad tan digitalizada y el uso de la tecnología en la educación. Hay muchos elementos que pone encima de la mesa, que son elementos que en muchos casos van más allá del entorno educativo y hay que hacer una reflexión como sociedad.
En lectura estamos al nivel de Ceuta y Melilla. ¿Qué les está pasando a los chavales de 15 años para que no entiendan lo que leen?
Lo que PISA suele medir normalmente es si una niña de 15 años es capaz de leer un texto de cierta complejidad en un ámbito determinado como son las ciencias o incluso las matemáticas, y luego en lo que es comprensión lectora la temática es global. Eso es lo que mide PISA. Hay muchas hipótesis y hay que ver qué nos está pasando. Necesitamos reforzar las estrategias de aprendizaje en lectoescritura, que es algo que ya está en la estrategia de mejora de resultados que tenemos en Euskadi.
“ En todos los países ha habido una bajada generalizada del grupo más aventajado y el grupo rezagado se ha estancado ”
Pero llevan ya algún tiempo con esos planes de refuerzo de lectura. ¿No funcionan?
Hay que ver también cómo afecta un elemento del que se está hablando en muchos sitios, pero que hace falta más investigación: el uso de las redes sociales, por ejemplo, cómo está afectando, ya que las redes sociales no están presentes en el ámbito de las aulas, pero están en la vida de todas las personas y del alumnado también. Y eso también está afectando a cómo leemos y a lo que llamamos en educación el aprendizaje profundo y también la lectura profunda. Son muchos elementos, muchos están relacionados con la propia educación, con cómo enseñamos, cómo aprendemos y con investigaciones que nos están diciendo que igual hay que tomar otro tipo de medidas. Y hay otros que son elementos más exógenos, que nos afectan a la sociedad, que están afectando al mundo profesional y la educación está en el epicentro de cualquier debate en este sentido.
Por poner un ejemplo de este elemento, ¿el factor de la tecnología?
En este caso, bueno, lo que dice la OCDE en ese informe es que el uso recreativo de la tecnología puede afectar a los resultados, y bueno, eso hay que tenerlo en cuenta. Pero ¿qué dice también la OCDE?, que en muchos casos no se está poniendo encima de la mesa: que un uso moderado con fines educativos puede reforzar el aprendizaje. Entonces, si vemos, por ejemplo, resultados como el de Estonia, que es un ejemplo claro en Europa, Estonia tiene uno de los sistemas educativos más digitalizados de Europa y tiene unos resultados óptimos en el informe PISA. ¿Qué tenemos que aprender de Estonia? Pues es un poco lo que estamos intentando trabajar en los centros educativos de Euskadi con el uso responsable de la tecnología. Es decir, si vamos a utilizar la inteligencia artificial, tenemos que saber orientar a los centros educativos en cómo y para qué la utilizamos. No podemos sustituir el desarrollo del aprendizaje por herramientas si no aportan un valor añadido. Utilizar la inteligencia artificial para copiar algo no es efectivo, pero utilizar la inteligencia artificial, por ejemplo, para programar o para debatir, pues es otro tema.
Pero la IA avanza a una velocidad pasmosa. Sé que los profesionales han recibido formación, ¿suficiente?, ¿eficaz?
De todo esto, ahora mismo, hay muy poca investigación. En la ciencia de la educación en estos momentos hace falta mucha más investigación en cómo afecta el uso de herramientas digitales en el ámbito educativo. Hay ciertas cosas que sí sabemos: por ejemplo, la importancia de afianzar algunas competencias en las etapas más tempranas, infantil, primaria. Sin embargo, cuando ya sabemos que el alumnado está utilizando las herramientas tecnológicas fuera del aula, lo que tenemos que entender como sociedad es que no podemos mirar para otro lado. La educación tiene una responsabilidad de educar para el buen uso, y eso es competencia digital. Eso no significa que en los centros educativos estemos utilizando las pantallas todos los días.
“ El informe PISA no atribuye en absoluto la bajada de resultados a la presencia de alumnado inmigrante ”
PISA apunta, precisamente, a que quizás haya que volver al papel y al lápiz o frenar el protagonismo de las pantallas.
En los centros educativos lo que tienen que aprender es cuándo utilizamos la tecnología y para qué la utilizamos, siempre teniendo en cuenta los fines educativos. Nos preocupa, y es algo que en los centros educativos se habla mucho también, cómo trabajamos esa interacción con las familias en el uso de dispositivos móviles, por ejemplo; pues ahí se nos abre un mundo entero.
¿Ustedes han detectado en el ISEI-IVEI este problema, la vinculación entre el uso de los smartphones y la caída del nivel general?
No, lo que tenemos son datos de otras evaluaciones diagnósticas que nos dicen exactamente lo que estamos diciendo: un uso moderado, bien planificado, con fines educativos, en un momento determinado, en la etapa de secundaria, puede fomentar el aprendizaje. Fomenta el aprendizaje. Sin embargo, un uso recreativo sin fines pedagógicos no ayuda en el aprendizaje. Y esa tendencia es la que nos marca PISA, y en esa estrategia nos tenemos que mover en Euskadi.
¿Y se está haciendo un uso moderado, bien planificado, con fines educativos?
Hay que concienciar más, orientar más, crear guías y pautas muy claras para los centros educativos, que es lo que estamos intentando hacer desde el año pasado. Si una herramienta tecnológica se utiliza de forma guiada puede ser beneficiosa, pero si se convierte en un atajo y sustituye al aprendizaje no se puede utilizar. Aquí hay un debate que tenemos que hacer con mucha serenidad. Estamos escuchando un debate muy polarizado, y hay que hacer mucha pedagogía, y tenemos que hacer más investigación también. Y esa investigación nos tiene que ayudar a tomar buenas decisiones. Hemos hablado de esto el Foro de expertos.
“ La inteligencia artificial ha venido para poner patas arriba cómo enseñamos y cómo aprendemos en el aula ”
Siguiendo con el uso adecuado o no de las tecnologías, PISA también dice que 4 de cada 10 chavales reconoce que han visto a compañeros suyos distrayéndose usando el móvil en clase en ciencias específicas. Es la cifra más alta del Estado. Mientras otras comunidades han prohibido los teléfonos, ustedes han dejado la decisión en manos de los propios centros. ¿Ha sido un error su apuesta por dar autonomía a los colegios en esta materia? ¿O se plantean prohibir los móviles?
Lo que dice el informe PISA específicamente es que 4 de cada 10 ven cómo sus compañeros se distraen por... no habla de dispositivos móviles en este caso, sino que habla de recursos digitales. Recursos digitales son muchas cosas. Entonces eso es un patrón muy importante, porque si no llevamos un mensaje equívoco a las familias, a la sociedad.
Corrijo, recursos digitales.
Hay un elemento muy importante y también lo menciona el informe, y es algo que yo pienso que es uno de los grandes retos educativos y también sociales que tenemos: la pérdida de atención en general. Esto es algo que nos tiene que apelar y nos tiene que hacer reflexionar seriamente para ordenar —y vuelvo un poco a la idea que he dicho anteriormente— el uso de las herramientas digitales en su conjunto. En Euskadi los dispositivos móviles están regulados y en la gran mayoría de centros están prohibidos, y lo han trabajado mucho en los últimos años. Entonces, si vamos un poco a la foto que nos presenta PISA y si queremos ser realmente rigurosos, hay que leerlos bien, hay que analizarlos bien y hay que interpretarlos en su contexto.
La consejera de Educación, Begoña Pedrosa, durante la entrevista.
¿Y cuál es el contexto, según usted?
Hay que diferenciar digitalización, de pantallas y de redes sociales. El ámbito de las redes sociales es un terreno que se está intentando regular en muchos países. El mejor ejemplo lo tenemos en Australia: Australia sacó su ley para prohibir las redes sociales en la adolescencia y lo que se está viendo, y hace poco además han salido resultados, es que se ha incrementado su uso. Entonces, la cuestión no es prohibir o no prohibir. Vuelvo a insistir, y esto es algo que tenemos que trabajar mucho, la cuestión es si educamos o no educamos. Y educar se educa, por un lado, en los centros educativos con normativas, con modelos, con el trabajo de la competencia digital, reflexionando con el alumnado si realmente es adecuado un uso u otro; pero educamos todos en casa y en la calle. Lo que vemos es una tendencia generalizada al uso de redes y al uso de dispositivos móviles en las calles, en el transporte público, en toda nuestra vida cotidiana. Y esto es algo que nos está afectando como sociedad y está afectando al sistema educativo.
¿El uso de la IA representa una amenaza porque, de alguna manera, hace que piensen menos, les da el trabajo hecho? Porque da esa sensación.
Ahí está lo que antes explicaba: que el uso de la inteligencia artificial es un poco también lo que nos marca la tendencia que nos da PISA, por eso digo que PISA nos da pistas. No nos dice cuáles son las causas, ni explica el contexto de Euskadi, ni podemos hacer una lectura directa de que en Euskadi pasa esto o lo otro, pero nos da pistas para entender ciertas tendencias en nuestro contexto y en el mundo global; para mí eso es lo interesante.
¿Se puede o debe limitar el uso de la IA en las aulas?
La inteligencia artificial está creciendo de manera exponencial en todos los sectores. En el sector educativo nos lleva por delante y no tenemos una regulación específica a nivel europeo, y ya estamos abordando su uso y su impacto en el sistema educativo, pero también en muchos otros sectores y profesiones. No podemos mirar para otro lado; tenemos la responsabilidad de formarnos, de investigar en el ámbito de la inteligencia artificial. El Gobierno está haciendo una apuesta muy importante también desde el Departamento de Ciencia para abordar la investigación y el impacto de la inteligencia artificial, y el sistema educativo es uno de los ámbitos donde queremos saber más y queremos ver en qué nos puede ayudar y dónde no nos va a ayudar.
“ La cuestión no es prohibir o no prohibir las pantallas en clase; la verdadera cuestión es si educamos o no educamos ”
Pero mientras tanto, la chavalería sigue usando la IA.
Sabemos que algunos procesos de aprendizaje conllevan una exigencia cognitiva muy alta y otros más baja. Esa manera de aprender o, por ejemplo, reflexionar sobre una temática en el aula, necesitamos que no se pierda; eso lo tiene que hacer el profesorado con el alumnado. ¿Esto qué quiere decir? Cuando hablamos de saber cuándo tenemos que utilizar y para qué tenemos que utilizar la inteligencia artificial, es muy interesante abordar las etapas de secundaria hasta los niveles universitarios. La inteligencia artificial ha venido para poner patas arriba cómo enseñamos y cómo aprendemos en el aula, y esto es algo que nos lo tenemos que tomar muy en serio en todos los ámbitos que tienen relación con la educación; es un debate que hay que hacer con mucha seriedad. Hay que escuchar a los expertos y hay que escuchar lo que nos dice la investigación.
Los datos dicen que los alumnos vascos son los que muestran menos curiosidad y disfrute por las ciencias en el Estado. Acostumbrados a vídeos cortos, a redes sociales y resúmenes con inteligencia artificial, ¿cómo conseguimos enganchar a esa mayoría que hoy está desmotivada con el aprendizaje?
Es muy importante recuperar la lectura sosegada. Estamos viendo prácticas interesantes en muchos centros educativos. Muchas veces digo que me gustaría que la sociedad vea cómo trabajan en el aula en muchos casos. La curiosidad científica también es importante, así como trabajar la capacidad de ese esfuerzo sostenido, y ahí creo que tenemos una oportunidad de mejora muy importante. Ordenar todo esto del uso de las herramientas es algo importante. Junto con este elemento, para mí es muy interesante que haya unos espacios donde los niños y las niñas puedan estar tranquilos y puedan aprender a estar también.
¿Qué quiere decir con aprender a estar bien?
Por ejemplo, en estos momentos todos los centros educativos, dentro de nuestra estrategia de mejora, tienen que leer todos los días con el alumnado, pero leer por el disfrute, vamos a decir. Esto significa pararse y leer. Pero no solamente leer en la biblioteca, que también es importante, sino leer en la clase de ciencias, leer en la clase de matemáticas, porque cada ámbito tiene su propia estructura y su propia semántica. Todo esto, cuando lo haces de manera sistemática en el aula, es un poco lo que desde la estrategia de mejora estamos intentando introducir: por un lado, aprender a leer ciencias, aprender a leer enunciados matemáticos, y por otro lado, aprender a leer porque queremos leer y nos gusta leer.
Decimos que los chavales ya no leen porque están enganchados a sus móviles
Cuando se dice que la gente adolescente no lee, si vamos a mirar los datos que tenemos, parece que no es así: lee en su tiempo libre, en su tiempo de ocio, en unos porcentajes muy altos en la franja entre 16 y 26 años. Pero sí que es cierto que cuando les hacemos leer textos complejos dentro de un área específica, ahí se pierden, o pierden la atención, o ya no tienen ciertas habilidades que hay que volver a retomar. Eso es algo que nos está diciendo este informe, pero que ya sabíamos de antes, porque los centros educativos nos lo dicen: es que no leen textos extensos, es que les cuesta mantener la concentración. Yo siempre digo que es algo que nos está pasando a todos y a todas, y es algo que en educación tenemos que trabajarlo y hay que abordarlo. Son cambios que vienen desde hace unos años y que están acelerándose porque estamos recibiendo constantemente estímulos de todos lados.
“ Hacer evaluaciones nos ayuda a mejorar y a buscar elementos que de otra manera no los identificaríamos ”
¿Y la escuela realmente puede aislar a los estudiantes de todos esos estímulos? Parece ingenuo.
Hoy en día vivimos con nuestros dispositivos móviles, no sabemos vivir sin un dispositivo móvil. Trabajar en el ámbito de la competencia digital con las familias, en el entorno familiar, es imprescindible en estos momentos. El sistema educativo tiene una estrategia y está trabajándolo, pero tenemos que ir de la mano de las familias, con pautas que sean coherentes. Yo creo que en Euskadi sí existe cierta sensibilización y conocimiento por parte de muchas familias, pero tenemos muchas otras familias —y esto hay que resaltarlo— que vienen de entornos más vulnerables y no tienen ni el conocimiento, ni el tiempo, ni los recursos para poder ayudar y acompañar a sus hijos; y la escuela ahí es importante.
¿El factor euskera también tiene algún tipo de responsabilidad en estos malos resultados, sobre todo en lectura? Porque la lectura es la base de cualquier aprendizaje.
Bueno, nosotros tenemos evaluaciones diagnósticas que nos dicen que el alumnado, cuando hace una prueba externa en su lengua familiar, responde mejor; entonces eso es algo que tenemos que analizar. Pero eso no significa que cuando están estudiando en euskera no aprendan. Lo que hay que ver es cómo resuelve un chaval o una chavala de 15 años una prueba determinada que se hace dentro de un tiempo limitado en una lengua que quizás es su segunda lengua, su tercera o su cuarta lengua. Es algo que tenemos que analizar. Lo vemos en las evaluaciones diagnósticas y es algo que tenemos muy presente, pero es que esto es algo multifactorial y eso es lo que estamos viendo en el sistema.
Los profesores reconocen que cada vez pierden más tiempo en clase para mantener el orden en el aula. ¿Tiene la escuela vasca un problema de convivencia o de falta de autoridad en las aulas?
Yo resaltaría una idea muy importante: para mí uno de los pilares del sistema educativo es trabajar la convivencia, que haya interacciones sanas, que los chavales y las chavalas se sientan parte de una comunidad. El informe PISA nos da ciertas pistas en ese sentido: nuestros niños y niñas se sienten seguros en el entorno escolar. Hay muchos matices, pero es lo que nos dice esa tendencia.
Ya, pero PISA dice otra cosa en ese sentido.
Hay algo que también es importante: cómo ayudamos a que haya un consenso muy amplio entre el centro educativo y las familias para que los centros educativos sean sitios donde se mantenga el orden, donde realmente apostemos por respetarnos. Todo eso es lo que trabajamos en los centros educativos y yo diría que en estos momentos se está haciendo un gran trabajo con grandes desafíos. Tenemos grandes desafíos con unas complejidades de necesidades emocionales, de salud mental, que hay que abordar, y la escuela lo recibe absolutamente todo. A un docente, hace cinco años, si le decimos que tiene que trabajar un protocolo para abordar situaciones de suicidio, no se lo cree; en estos momentos es un ámbito que ha cobrado un espacio muy importante en los centros educativos y eso es algo que no podemos obviar.
“ Transmitimos tranquilidad a los centros educativos para que continúen trabajando en su estrategia mejora con rigor ”
En el futuro decreto de convivencia que están preparando se reconocerá por primera vez al profesorado como autoridad pública. ¿Esto quiere decir que ya habían detectado un problema de disciplina?
El reconocimiento de autoridad pública viene ya desde la LOE, es algo que ya existía. Lo que recoge el borrador de proyecto de decreto es la norma: ya existía, pero ahora lo que hacemos es traerlo a una norma que estaba obsoleta, porque este proyecto de decreto sustituye al decreto del 2008. Pero eso no quiere decir que no tengamos que reflexionar sobre un elemento que has mencionado: ese respeto a la autoridad. Para mí este es un debate de largo recorrido que se tiene que dar en diferentes sectores. Hablamos de respetar a la autoridad educativa, pero hablamos de otros sectores; nos pasa lo mismo en el ámbito de la seguridad. Es algo que no podemos perder y es un ámbito que nos lleva a hablar de valores: cómo enseñamos a nuestros txikis a respetarse mutuamente, e interpelamos también a las familias para que las interacciones con un centro educativo, equipo directivo o tutor sean sistemáticas y de entendimiento. Cada vez hay más exigencia por parte de la sociedad a lo que se nos pide en educación, y todo eso hay que ponerlo encima de la mesa.
Nunca hablamos del profesorado, pero parece que ese respaldo es más necesario que nunca.
Hay que respaldar, hay que darle esa autoridad. Una cosa es lo que llega a la norma y luego cómo lo llevamos a cabo y cómo hacemos todos y todas para tener en cuenta que la figura del docente es una figura muy importante para un país. Al final es la persona que está preparando lo que va a ser el futuro, y recae sobre esta figura una responsabilidad muy grande, que es educar a nuestros hijos y a nuestras hijas.
La consejera de Educación, Begoña Pedrosa, durante la entrevista.
En el lado positivo, Euskadi lidera el ranking con la tasa de absentismo escolar más baja. ¿Por qué no aprenden si la asistencia es casi perfecta?
El absentismo escolar no se puede correlacionar con los resultados académicos. El absentismo escolar es un indicador que nos dice una cosa que yo diría que es muy positiva: que en Euskadi se hace un esfuerzo muy grande desde el punto de vista tanto económico como educativo, social y público para que ningún niño o niña no se pierda en el camino. Eso es lo que hace que mantengamos a los niños y a las niñas hasta que cumplen los 16 años en el sistema educativo y más allá. ¿Qué quiere decir esto? Que se invierte en que haya itinerarios más especializados, más personalizados a partir de ciertas edades en las que se puede tambalear la motivación y el rendimiento. Es una apuesta seria, pero esto no está relacionado directamente con los resultados, aunque sí ayuda. Es más equidad, hablamos de no dejar a nadie atrás, de buscar mecanismos para acompañar a alumnado que de otra manera no podría seguir adelante, para que tengan la oportunidad de seguir estudiando y emplearse en diferentes sectores.
“ Hacer evaluaciones nos ayuda a mejorar y a buscar elementos que de otra manera no los identificaríamos ”
Pero al perseguir el "no dejar a nadie atrás", ¿nos estamos conformando con que todos los alumnos sean iguales por lo bajo y nos olvidamos de la excelencia?
Lo hemos comentado antes, uno de los elementos que vemos es que hay que mejorar la excelencia. La excelencia se puede entender de muchas maneras, pero sí es cierto que PISA nos dice en esta edición que el alumnado con más posibilidades se está quedando rezagado, y eso es algo que hay que atender porque nos puede marcar un camino que no queremos. Pero hay que decir también que ese alumnado que necesita más, que quizás no está en los niveles de excelencia más altos, está siguiendo su recorrido educativo con éxito. En Euskadi tenemos un reto con el alumnado que está todavía en algunas competencias en los niveles iniciales, y esto es algo que ya estamos trabajando con los programas de refuerzo. Están muy enfocados a que el alumnado en niveles iniciales pueda ir avanzando hacia niveles más avanzados. Esto va a ser de largo recorrido, pero hay foco: se está formando al profesorado en utilizar nuevas estrategias focalizadas en la lectura y en las matemáticas, y ha sido una medida muy bien recibida por los centros. Ese es el camino, pero hay que seguir evaluándolo.
Entonces, no descartaría replantear los planes de refuerzo.
Para mí lo más importante es mostrar cierta confianza por nuestros profesionales: evaluamos todo lo que ponemos en marcha, vemos qué elementos hay que mejorar y escuchamos lo que nos dicen los profesores y las profesoras sobre lo que funciona y lo que no. Contextualizar cualquier acción de mejora según las características del alumnado es importante. En el sistema educativo vasco tenemos ya muchísima información de evaluaciones diagnósticas, y PISA nos ha traído otra vez el foco en cosas en las que hay que seguir profundizando.
Solo el 14% del alumnado vasco repite, es la tasa más baja del Estado. ¿De verdad sirve de algo pasar a los chavales de año sin que realmente entiendan la materia, o solo se está aplazando el problema para etapas posteriores?
Nosotros tenemos una tasa de repetición del 12% en Euskadi en estos momentos, que es más baja que la media estatal y está por encima de la de la OCDE, que si no estoy equivocada está por el 7%. Lo que la ciencia nos dice es que repetir no mejora el aprendizaje del alumnado. Otra cosa es ver cómo se toman decisiones educativas para dar oportunidades a ese alumnado que quizás se queda un poco más atrás pero necesita algo más específico o diversificado.
¿Cómo?
Si un niño o niña está en 3º de la ESO y no está llegando a los aprendizajes que determina el currículum, tenemos que ver cómo podemos ayudarle a avanzar mediante la diversificación de itinerarios, como la diversificación curricular en el segundo ciclo de la ESO, o itinerarios de formación profesional al acabar la etapa. Todo esto nos dice que hay que seguir analizando qué necesitan los chavales. La propia OCDE indica en su informe que quizás las características del alumnado y cómo aprende hoy en día están cambiando. Hay un gran cambio social y educativo que tenemos que atender con mucho análisis y tranquilidad, sin polarizaciones. Lo que necesitan los centros educativos es tranquilidad para trabajar, información, contraste y más conocimiento.
PISA dice que las notas entre los alumnos nativos e inmigrantes se reduce cuando se ajusta al nivel social. Es la misma conclusión a la que llegó la Evaluación Diagnóstica, ¿no? Sin embargo, la percepción en la calle es que la concentración de alumnado vulnerable en ciertos centros públicos frena el ritmo de las clases. ¿Se está gestionando bien la diversidad? ¿Esta percepción es la correcta, la adecuada?
La tendencia que estamos viendo en los últimos datos que tenemos en el ISEI-IVEI es que esa brecha en las segundas generaciones se está reduciendo en algunas competencias. Hay que seguirle muy de cerca la evolución. PISA también muestra esos patrones en algunos ámbitos, pero no en todos los países se está produciendo esa brecha. En Euskadi tenemos un reto porque estamos teniendo muchísimo alumnado recién llegado y estamos poniendo muchos recursos para que pueda avanzar en su desarrollo académico. Pero hablar de brecha entre alumnado inmigrante y nativo y hablar de segregación son dos cosas diferentes. Yo pienso que en este momento los centros educativos están aprendiendo a trabajar con nuevos perfiles, están aprendiendo a desarrollar esas competencias dentro de un entorno que es multicultural, y eso nos está trayendo bastante complejidad. Pero luego hay un tema: PISA en ningún momento dice que los resultados empeoren por los inmigrantes, eso no se puede decir porque no es así.El objetivo es que todo el alumnado realmente pueda acercarse a los aprendizajes deseados.
¿Qué deberes van a poner a los colegios, qué compromisos buscaban en la reunión del BEC con 600 direcciones?
Lo que hicimos fue presentar proyectos liderados por el foro de expertos de evaluación y compartir los resultados de las últimas evaluaciones diagnósticas del curso 2026 y de la prueba PISA del 2025. Quisimos compartir ese análisis porque es muy importante hacer esa reflexión dentro de casa. Fuera se recibe muchísima información y crea cierto nerviosismo. Los centros educativos tienen sus planes de acción muy enfocados a trabajar estas competencias en las que han bajado los resultados. Hay que explicar, comunicar y reflexionar desde la corresponsabilidad de todos los agentes, desde los que hacemos las políticas educativas hasta los que las implementan: hablar con tranquilidad de qué nos está pasando, cómo lo estamos abordando y qué podemos mejorar.
Seguramente muchas familias se han alarmado estos días y miran a los centros. Pero el profesorado lleva años quejándose de que la actitud sobreprotectora e incluso amenazante de algunas familias les impide realizar su trabajo en condiciones. ¿Las mejoras se deben partir también desde casa?
Yo pienso que no hay educación sin que todos hagamos educación; el sistema educativo no lo puede abordar todo. Muchos retos se tienen que abordar también con las familias. Más allá de lo tecnológico, hablamos de hábitos cotidianos y hábitos de lectura. Allí donde el nivel sociocultural puede aportar, tiene que aportar: compartir esos hábitos y ser modelo. Hay otros entornos más desfavorecidos que solo tienen la escuela, y a esas familias también hay que atenderlas porque lo necesitan. Por otro lado, el respeto a la autoridad nos apela a todos: poner límites en el uso de la tecnología, redes sociales y otros temas, compartiendo un lenguaje y unos valores. Estos datos de PISA ponen a toda la sociedad a hablar de educación, pero la cuestión es hasta qué punto nos lo vamos a tomar en serio. Desde el Gobierno tenemos claro que mejorar los resultados es una prioridad absoluta.
No estaría demás descargar el peso de la responsabilidad y la presión que ejerce el informe PISA en los centros educativos, que ya están desbordados con el día a día. Esto se repite cada tres años.
De alguna manera hay que acompañarles. Transmitimos a los centros que las evaluaciones externas nos ayudan a identificar elementos que de otra manera no veríamos. PISA nos trae una foto del año 2025, pero seguimos trabajando y evaluando continuamente con diferentes herramientas. Sensibilizar al profesorado de la importancia de las evaluaciones externas es nuestra labor. Otra cosa es el uso que se hace de los resultados, que en ocasiones tensiona a los centros. Cuando hacemos una evaluación diagnóstica censal, los resultados están contextualizados en el propio centro y les permite hacer planes de mejora específicos. Ahora viene PISA y trae un debate social importante por la bajada significativa en Euskadi, lo cual aporta información complementaria que hay que tener en cuenta con sosiego, sin alarmismos y dejando que la comunidad educativa siga trabajando en su estrategia.
PISA evalúa a los alumnos pero, de alguna manera también, las políticas educativas de 90 gobiernos. ¿Cómo salen retratadas la política educativa vasca?
No hay ninguna duda de que las evaluaciones nos están diciendo algo. Hay que ser muy claros: sabemos que hemos bajado resultados y hay que mirar los porqués. Lo vamos a ver con otro tipo de herramientas, pero nos dicen por dónde hay que ir. PISA nos hace una comparativa con países de características muy diferentes; es muy difícil hacer una comparativa entre Singapur y Euskadi porque somos sistemas educativos y sociedades totalmente diferentes, con valores y formas de entender la vida distintas. Lo que sí sabemos aquí es que tenemos que mirar lo nuestro con todo el rigor que merece.
¿Qué le diría a esta generación Z después de una semana de mensajes tremendos sobre su rendimiento y actitud?
Primero vamos a lanzar un mensaje de confianza a nuestros jóvenes, a quienes les ha tocado vivir en un momento de muchos cambios sociales, tecnológicos y climáticos. Un mensaje de confianza y esperanza por su futuro. Estos mensajes catastrofistas nos tienen que poner en alerta, pero hay que trabajar duro desde todos los ámbitos y crear oportunidades para que puedan tener un proyecto de vida. En segundo lugar, tenemos que cuidar que puedan desarrollarse profesionalmente y tener las herramientas necesarias, sin olvidar que uno de los grandes retos con la juventud hoy en día es el ámbito emocional. PISA muestra datos sobre cómo vive su aprendizaje el alumnado, y nos apela a hacer una reflexión sobre cómo enseñamos o si la forma en que aprenden es la que les gustaría. Hay que leer con lupa todos los elementos que PISA no pone en un ranking pero sí nos señala: la convivencia, el ámbito emocional, la perseverancia y el apego. El mensaje importante es apelar a la esperanza y a la oportunidad de futuro para los jóvenes, porque es nuestra responsabilidad cuidarlos y exigirlos. En la vida la exigencia es importante y hay que esforzarse para conseguir metas.