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El conflicto en Oriente Medio amenaza ahora la principal arteria petrolera saudí

Riad cierra por precaución el oleoducto Este-Oeste, su vía alternativa al estrecho de Ormuz, tras varios ataques con drones lanzados desde Irak
Varios iraníes pasan junto a una valla publicitaria antiestadounidense en Teherán.
Varios iraníes pasan junto a una valla publicitaria antiestadounidense en Teherán. / EFE

Actualizado hace 10 minutos

Las autoridades de Arabia Saudí decidieron este fin de semana echar de cierre de forma preventiva a su estratégico oleoducto Este-Oeste, arteria petrolera que usaba como alternativa al estrecho de Ormuz. Y lo hicieron después de que esta infraestructura energética sufriera varios ataques con drones durante la mañana del pasado jueves en las regiones de Riad y Medina.

El Ministerio de Energía saudí anunció el cierre "como medida de precaución" después de los ataques, que dejaron varios heridos trasladados a centros médicos. Equipos técnicos especializados y unidades de emergencia se desplazaron inmediatamente a las zonas afectadas para evaluar los daños y comprobar la seguridad de las instalaciones. Desde Riad aseguraron que las operaciones se desarrollaron conforme a los protocolos de seguridad y los planes de emergencia establecidos y prometieron informar "oportunamente" de cualquier novedad.

Pero el oleoducto Este-Oeste no es una arteria petrolera más. La infraestructura conecta los yacimientos del este del país con las instalaciones de exportación de Yanbu, en la costa del mar Rojo, y constituye una de las principales alternativas de Riad para sacar crudo al mercado internacional sin depender del estrecho de Ormuz. Desde el comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Irán, el valor de esa alternativa se ha multiplicado. Arabia Saudí ha utilizado el oleoducto para desviar cerca de cinco millones de barriles diarios de crudo que normalmente habrían salido por terminales del golfo Pérsico. Algunas estimaciones elevan la capacidad de transporte de la infraestructura hasta unos siete millones de barriles diarios.

El Ministerio de Exteriores saudí atribuyó los ataques a drones lanzados desde territorio iraquí, supuestamente por milicias vinculadas a Irán. Sin embargo, Riad decidió, al menos por el momento, contener la respuesta militar. La decisión responde a la petición del primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, que pidió tiempo para investigar y actuar contra los grupos implicados.

Las autoridades saudíes explicaron que se optó "por no responder en esta fase tras la solicitud de Al Zaidi de dar una oportunidad al Gobierno de Irak para adoptar las medidas necesarias destinadas a impedir los ataques lanzados desde territorio iraquí contra el reino y los países vecinos".

Arabia Saudí afirmó que el Reino "dará al Gobierno iraquí, país hermano, la oportunidad de tomar las medidas necesarias para prevenir ataques lanzados desde territorio iraquí contra el Reino y los países vecinos". Al mismo tiempo, Riad dejó claro que conserva su derecho a responder si considera amenazadas su soberanía, sus instalaciones, sus ciudadanos o sus residentes.

Irak destituye a un jefe militar

Bagdad respondió a los ataques con una batería de medidas destinadas a demostrar que la paciencia saudí no ha caído en saco roto. El Gobierno iraquí ordenó una "investigación urgente" sobre los ataques y señaló como punto de partida la provincia de Maysan, en el sureste del país, desde donde se habría lanzado la ofensiva.

El primer ministro y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Ali al Zaidi, ordenó la creación de una comisión de investigación sobre el Mando de Operaciones de Maysan. "Los ataques dirigidos contra nuestros hermanos en el reino de Arabia Saudí se habían originado desde un punto situado" en esta gobernación, explicó el portavoz militar iraquí, Sabah al Numan.

El comandante de operaciones de Maysan fue destituido y posteriormente también cayó el jefe de Policía de la provincia. Los directores de otros organismos de seguridad fueron trasladados al Mando General mientras se investiga su posible responsabilidad o negligencia.

La reacción iraquí incluyó además el cierre de varios pasos fronterizos con Irán. La Célula de Medios de Seguridad informó de que "las autoridades de seguridad competentes han iniciado operaciones de reorganización administrativa y de seguridad en diversos pasos fronterizos, lo que ha requerido su cierre". Aunque Bagdad no precisó inicialmente qué pasos estaban afectados, las autoridades iraníes confirmaron el cierre de Shalamcheh y Chazabeh, dos importantes puntos de conexión con Irak en el suroeste de Irán.

Por su parte, la Liga Árabe respaldó a Arabia Saudí y condenó los ataques. Su secretario general, Nabil Fahmy, los calificó de "una violación flagrante de la soberanía del reino, una grave amenaza para su seguridad y estabilidad, y una clara infracción de las normas del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas".

La organización panárabe también advirtió de que atacar "infraestructuras, instalaciones petroleras y líneas de transporte de energía supone una amenaza directa para la seguridad energética y la estabilidad de las economías tanto regionales como mundiales".

Siete muertos en Irán

Y mientras Riad y Bagdad tratan de evitar que el incidente desemboque en una nueva escalada, la violencia también se intensifica dentro de Irán. Al menos siete personas, entre ellas tres miembros de la Guardia Revolucionaria, murieron este sábado en enfrentamientos registrados en Saravan, en la provincia de Sistán y Baluchistán, durante una operación contra una "célula terrorista".

Según la Guardia Revolucionaria, la "célula terrorista profesional planeaba llevar a cabo una operación de asesinato en la ciudad de Saravan". Las autoridades iraníes volvieron a acusar a Estados Unidos e Israel de estar detrás de este tipo de acciones, cuyo supuesto objetivo sería "generar inseguridad" en una región fronteriza con Afganistán y Pakistán.

2026-09-12T18:37:50+02:00
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