Vida y estilo

Pablo Álvarez: “En los 80, a mí me limitó mucho sexualmente el sida”

Tras hacerse con el Premio Azorín de Novela 2026 por retratar diversas cuestiones que afectaban a la generación de los 80 en ‘La necesidad de amar’, el experto editorial revive la figura de una noble del siglo XVI para impedir que su historia quede en el
El editor y agente literario Pablo Álvarez.
El editor y agente literario Pablo Álvarez. / Javier Ocaña

Actualizado hace 7 minutos

Ha pasado décadas puliendo las obras de otros. Ahora, el reconocido editor y agente literario Pablo Álvarez cruza la línea con La necesidad de amar, novela galardonada con el Premio Azorín 2026. Ambientada en el despertar sexual y los miedos de los años 80 bajo la sombra del sida, su historia viaja en el tiempo para recuperar a la noble del siglo XVI Beatrice Cenci. Afrontando el doloroso reto de silenciar a su editor interno para dar voz a esta emotiva historia, reflexiona sobre el peso de la memoria.

'La necesidad de amar' ha sido galardonada con el Premio Azorín 2026.

'La necesidad de amar' ha sido galardonada con el Premio Azorín 2026. Javier Ocaña

Ha pasado décadas siendo la “sombra” de muchos autores como editor y agente literario. Tras recibir el Premio Azorín de Novela 2026, ¿cómo se siente al convertirse en el protagonista ahora?

Lo estoy descubriendo recientemente, y la verdad es que entiendo mucho mejor a los autores. Una parte importante de mi trabajo es saber ampararlos, entenderlos, ayudarlos en sus textos..., y cuando vienen bien dadas y cuando vienen mal dadas. Pienso mucho en ellos y en ellas, y también les debo el escritor que soy, porque con ellos he aprendido. Me siento mucho más identificado con esta parte que yo vivía como acompañante.

¿Ha tenido que silenciar a su editor interno para dejar hablar al narrador durante la creación de La necesidad de amar?

Eso ha sido muy doloroso, porque es muy fácil juzgar y asesorar a otros desde fuera, pero cuando tienes que hacerte de editor a ti mismo..., la verdad es que ha sido muy complicado. Me llenaba de inseguridad, nunca veía las cosas bien hechas, y por eso he tardado casi 10 años en escribir esta novela. También es que estoy muy ocupado, desde luego.

Como experto en el sector editorial, ¿qué opina sobre el avance de la IA en cuanto a la edición de la literatura?

Todavía estoy viendo hasta dónde puede llegar, si nos va a beneficiar o a perjudicar. Lo que tengo claro es que ha llegado para quedarse, y que tenemos que entenderlo, tratarlo de la manera más responsable. Todavía no hay una legislación, ni está muy claro de qué forma se va a limitar el uso... Veo también muchísimo entusiasmo alrededor, y es verdad que yo todavía estoy mirándolo con cierto recelo. Veremos, el tiempo lo pone todo en su lugar y aprenderemos a tratar con esta nueva dimensión.

Se define como un gran admirador de las novelas de formación, ¿lo es también de otros formatos donde el desarrollo del personaje es habitual, como sucede en el anime?

Está muy bien ese símil, es verdad. Es muy cercano a ese sentimiento en el que tú pones al personaje y lo enfrentas a los grandes avatares de la vida. Las novelas de formación me gustan mucho desde que leí Nada de Carmen Laforet, El guardián entre el centeno o el propio Lazarillo de Tormes. Pero yo soy fan de la literatura en general: thriller, novela romántica... Soy un apasionado de los libros desde que tengo uso de razón. 

En su novela, el sida aparece como “un castigo divino” que transforma el deseo en vulnerabilidad. ¿Ese miedo generacional que marcó tan profundamente las relaciones afectivas y la libertad sexual de aquella época se ha perdido ahora?

Creo que se ha perdido bastante. Tengo dos sobrinas -de 19 y 16 años- y por lo que hablo con ellas, y viendo los índices de jóvenes con enfermedades venéreas... Como bien has explicado, nosotros aquello lo vivimos con muchísimo miedo. A mí me limitó muchísimo sexualmente. Viví la experiencia de un vecino que enfermó y murió de esa manera tan dolorosa. Me marcó mucho y pensé que quizás servía de espejo para las nuevas generaciones. Al tener un protagonista de 20 años, si lo leen es bueno que sepan que, aunque han mejorado mucho los fármacos y la gente ya no muere, aprendan y vean cómo lo vivimos. Me parece que no está de más.

De hecho, el libro se construye desde el recuerdo, décadas después de lo vivido. ¿Es necesaria la distancia temporal para poder entender realmente quiénes fuimos y por qué amamos como lo hicimos?

Somos parte de dónde venimos, y eso nos define. Escribí desde el recuerdo porque quería escribir con sentimientos que yo hubiera vivido. En aquella época, tenía la misma edad del protagonista, y pensaba que esta voz narrativa que ofrece el recuerdo era una voz muy bonita. Contar algo desde allí y no desde el presente.

Hablando del protagonista -Martí-, este viaja a Roma para investigar a una noble del Renacimiento. ¿Qué paralelismos encontró entre la lucha de una mujer del siglo XVI, de los 80 o de la actualidad? 

Lamentablemente, lo mismo. Parece que han pasado muchos siglos, pero que no hemos aprendido nada. Afortunadamente, ahora las mujeres alzan la voz -cosa que me parece fantástica-, pero tú pones el telediario y siguen ocurriendo las mismas brutalidades que vivió Beatrice Cenci. Por eso me llamó tanto la atención, y porque el pueblo romano la tiene muy presente. Cada 11 de septiembre salen a las calles disfrazados como en el Renacimiento, con fiestas, ferias..., para reivindicar la figura de esta mujer que alzó la voz en el siglo XVI. Motivado por todo este movimiento feminista, cuando me enteré de esta historia, pensé que estaba bien traerla otra vez a la palestra. En su momento, grandes escritores románticos como Dumas, Shelley, Artaud o Moravia se hicieron eco de esta historia, pero -lamentablemente- sigue de actualidad, y creo que el tenerla en la novela para los lectores y lectoras sirve de espejo de cómo somos.

2026-08-08T10:09:45+02:00
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