Algunos ayudan a combatir la inflamación, otros protegen el cerebro y también los hay que favorecen el equilibrio hormonal y la salud cardiovascular. Más allá de los conocidos omega-3 y omega-6, existen otros ácidos grasos menos populares pero muy importantes para la salud metabólica y celular. Repasamos cuáles son esos otros ácidos grasos esenciales y dónde pueden encontrarse para disfrutar de una buena salud.
El gamma-linoléico (CLA)
Se encuentran en aceites vegetales como el de onagra, borraja y semillas de grosella negra, y participa en la producción de sustancias que ayudan a regular procesos hormonales e inflamatorios por lo que puede resultar útil para aliviar molestias del síndrome premenstrual, mejorar la elasticidad de la piel y favorecer el bienestar de las articulaciones.
El palmitoleico
Está presente en alimentos como las nueces de macadamia, el espino amarillo y algunos pescados grasos. Diversos estudios sugieren que podría desempañar un papel importante en la regulación del metabolismo y en el control de la inflamación. Además, se investiga su posible capacidad para mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer la salud cardiovascular.
El punícico
También llamado omega-5 se halla en las semillas de granada y en su aceite. Destaca por su potente acción antioxidante y antiinflamatoria.
El nervónico
Lo contienen algunos pescados, semillas y aceites vegetales, y resulta especialmente importante para el sistema nervioso, porque forma parte de la mielina, la sustancia que recubre y protege las fibras nerviosas de ahí su nombre.
El erúcico
Se halla sobre todo en semillas de plantas del género Brassicaceae, incluyendo colza, mostaza, coles de Bruselas y brócoli. Diversos estudios han demostrado que puede ser cardiotóxico. Hasta la fecha, no se han observado efectos adversos claros en humanos, aunque se recomienda precaución, especialmente en niños menores de 10 años.
El araquidónico
Es un ácido graso poliinsaturado omega-6 esencial para la síntesis de eicosanoides y la regulación de procesos fisiológicos como inflamación, coagulación y función cerebral. Puede obtenerse directamente de la dieta (carnes rojas, hígado, huevos, algunos pescados) o sintetizarse endógenamente a partir del ácido linoleico, un ácido graso esencial presente en aceites vegetales como maíz, girasol y soja