Actualizado hace 43 minutos
El final de las vacaciones de verano puede generar cierta sensación de tristeza.
Después de varias semanas de descanso, recuperar los horarios habituales y volver a las obligaciones laborales puede hacerse cuesta arriba. Es lo que popularmente se conoce como depresión postvacacional, aunque es importante matizar que este término no describe necesariamente un trastorno depresivo.
En la mayoría de los casos, estas sensaciones son temporales y están relacionadas con el cambio de rutinas. La vuelta al trabajo supone pasar de unos días con menos obligaciones y horarios más flexibles a recuperar las responsabilidades habituales. Por eso, realizar la transición de forma progresiva puede ayudar a que el regreso resulte más llevadero.
Recuperar los horarios poco a poco
Uno de los primeros pasos consiste en recuperar gradualmente los horarios de sueño. Durante las vacaciones es habitual acostarse y levantarse más tarde, por lo que volver de golpe al horario laboral puede provocar cansancio. Adelantar progresivamente la hora de acostarse y mantener un horario regular puede facilitar la adaptación.
También es recomendable evitar llenar los primeros días después de las vacaciones con demasiadas tareas. Organizar las obligaciones por prioridades permite reducir la sensación de agobio y facilita recuperar el ritmo habitual.
Mantener actividades agradables
La vuelta al trabajo no significa que deban desaparecer todas las actividades relacionadas con el ocio. Mantener algunos planes agradables durante la semana, como salir a caminar, practicar deporte, quedar con amigos o dedicar tiempo a una afición, ayuda a que el cambio no sea tan brusco.
Además, la actividad física contribuye al bienestar general y ayuda a combatir el cansancio o la tristeza. No es necesario realizar entrenamientos intensos: caminar, montar en bicicleta o practicar algún deporte de forma moderada también forma parte de una rutina saludable.
Una persona pasea con un carrito de bebé
Cuidar la alimentación y el descanso
Durante la vuelta a la rutina también conviene prestar atención a la alimentación y mantener una dieta variada y equilibrada. Del mismo modo, dormir las horas necesarias resulta fundamental para afrontar las obligaciones diarias con mayor energía.
Por último, es importante recordar que sentirse algo desanimado después de las vacaciones puede ser normal y suele desaparecer a medida que se recupera la rutina. Sin embargo, si la tristeza, la apatía, la ansiedad o la falta de interés se mantienen durante un periodo prolongado o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana, es recomendable consultar con un profesional sanitario para valorar la situación.