Nuestra profesora de matemáticas, Laura Sánchez, nos plantea un debate ético: Si una inteligencia artificial predice con un 99% de acierto que alguien va a cometer un delito, ¿deberíamos detener antes a esa persona antes de que actúe? La implementación de sistemas de inteligencia artificial orientados a la prevención del delito plantea un grave conflicto para el beneficio común, ya que el coste social y el sufrimiento derivado de sus inevitables errores superan por mucho los supuestos beneficios de su aplicación.
Al analizar un supuesto algoritmo que cuenta con un aparente 99% de precisión, se hace evidente que el margen de error restante del 1% resulta devastador para la estabilidad de la comunidad cuando se aplica a gran escala. Para salvaguardar la tranquilidad y la felicidad de la gran mayoría de los ciudadanos, es fundamental entender que priorizar una falsa ilusión de control estadístico genera un impacto neto negativo y desproporcionado en la sociedad. Recuerda, las matemáticas no son solo para lo que sirven, sino todo lo que no existiría sin ellas. Como ese espacio de incertidumbre que nos recuerda que el futuro sigue siendo un lienzo en blanco que nos pertenece.