La risa como mejor arma frente al dolor. La catástrofe provocada por los terremotos en Venezuela ha dejado cientos de miles de damnificados. La prioridad es rescatar, atender a los heridos o repartir ayuda, pero también hay otra necesidad menos visible: cuidar las emociones, especialmente las de los niños. Ahí entra la labor de la Red de Payasas de Venezuela. Una de sus integrantes, Zulai Gil, ha estado hoy en Las mañanas de Onda Vasca.
Fundada en el año 2005 por estudiantes de diversas disciplinas de la Universidad Central de Venezuela, la organización utiliza el arte y el juego como vehículos educativos para abordar temas complejos como el feminismo, el medio ambiente o la deconstrucción de estereotipos de belleza. Gil elabora marionetas y máscaras utilizando materiales de desecho cotidianos, como botellas de plástico, cartones de huevo o las bolas de los desodorantes, para enviarlas a sus compañeras sobre el terreno o ilustrar cuentos audiovisuales.
Pese a los efectos positivos del humor en la recuperación de los menores, la labor sobre el terreno conlleva una alta carga dramática para las integrantes del colectivo: "Hay niños que les piden a las marionetas que les respondan sus preguntitas de dónde está su familia". Gil ha pedido la colaboración ciudadana mediante la donación de materiales escolares, cuentos, colores o papel que puedan enviarse a Venezuela. "Esto no va a ser de un mes ni de dos meses, va a ser de mucho tiempo", ha advertido, al subrayar que el acompañamiento emocional continuará mientras los niños permanezcan en refugios y hospitales.