Actualizado hace 60 minutos
La práctica de la actividad deportiva es, sin ninguna duda, uno de los pilares para una vida saludable, sea cual sea la edad. En base a lo que indican los especialistas de la Fundación Española del Corazón, "el ejercicio físico es una de las principales herramientas con las que contamos para prevenir la enfermedad cardiovascular. Por el contrario, no practicarlo puede tener consecuencias para nuestro corazón, además de para la salud general. Concretamente, hay al menos siete enfermedades relacionadas con la inactividad física: la enfermedad coronaria, los ictus, la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, el cáncer, la demencia y la depresión".
El ejercicio físico, una de las herramientas con las que se previene la enfermedad cardiovascular
Pero como todo deportista sabe, el entrenamiento o ejercicio va más allá de la propia práctica en sí. El ejercicio físico debe, tal y como sostienen los profesionales, combinarse con una dieta sana y equilibrada y un descanso adecuado y adaptado a las necesidades de cada persona. Como no puede ser de otra manera, tampoco puede faltar los estiramientos, "una serie de ejercicios suaves y mantenidos en los que los músculos se elongan o alargan más allá de la longitud que suele tener en estado de reposo".
Los estiramientos, un imprescindible de la rutina deportiva
Los estiramientos son un imprescindible de la rutina deportiva. Preparan los músculos antes de la práctica de ejercicio para, tal y como sostienen desde la Federación Española de Actividades Dirigidas y Fitness. "poder llevar a cabo un correcto desarrollo. Al estirar y tensar los músculos los estamos preparando para el esfuerzo físico al que se someterán después. Además, a través de los estiramientos logramos aumentar la flexibilidad, lo que resulta importante de cara a evitar lesiones. Esto se debe a que un músculo flexible siempre será más resistente a un trabajo posterior. Por otra parte, los estiramientos favorecen la circulación y reducen la tensión muscular. También consiguen mejorar nuestra movilidad, logrando mayor agilidad a la hora de hacer ejercicio".
Eso sí, el estiramiento no debe llevarse a cabo si el músculo no se ha calentado. Antes de estirar se recomienda realizar un calentamiento de al menos 10 o 15 minutos. De esta forma, se evitan daños musculares o de fibras y se eliminar tensiones musculares.
Una mujer estira las piernas durante una sesión de running
Estirar: ¿antes o después de entrenar?
Una de las preguntas más repetidas entorno a los estiramientos es si es mejor hacerlo antes o después de la sesión de entrenamiento. Teniendo en cuenta que al hacer ejercicio las fibras musculares se contraen y relajan bajo esfuerzo, el estiramiento previo prepara al músculo para el cambio brusco y te permite rendir al máximo. También mejora la flexibilidad, lo que optimiza el entrenamiento, amplía el rango articular y reduce el riesgo de lesiones.
Pero no solo el estiramiento previo es beneficioso, también el posterior, pues es esencial para devolver al cuerpo a su estado de inactividad. Relaja los músculos, reduce la tensión, aumenta la flexibilidad, previene lesiones futuras, aumenta la circulación de la sangre y aumenta la coordinación.
En definitiva, tantos los estiramientos previos como posteriores son fundamentales para evitar y contar con los músculos fuertes y sanos. "En resumen, integra estiramientos dinámicos antes del ejercicio para activar el cuerpo y estiramientos estáticos al final para mejorar la recuperación y la flexibilidad. Practicados con regularidad, estos ejercicios pueden convertirse en una herramienta clave para un rendimiento óptimo y una mejor calidad de vida", concluían desde Fitness Tech.