La artista multidisciplinar y joyera Idoia Lizeaga ha hecho de la naturaleza, la artesanía y la creación colectiva los pilares de su trayectoria. Desde su taller de Errenteria impulsa proyectos que combinan joyería, arte floral, fotografía y formación, siempre con una mirada comunitaria. Los próximos 29 de agosto y 11 de septiembre volverá a abrir las puertas de Agustinak Zentroa con nuevos talleres del proyecto Belar Artean, una iniciativa de la agencia de desarrollo Oarsoaldea que acerca al público los oficios y proyectos creativos que conviven en este singular espacio.
Los próximos 29 de agosto y 11 de Agustinak Zentroa volverá a convertirse en un espacio de creación. ¿Qué encontrará el público en esas jornadas?
Belar Artean es una iniciativa impulsada por Oarsoaldea para dar a conocer las artesanías y los oficios que se desarrollan en Agustinas. Cada actividad se diseña en torno a un tema concreto y sirve para visibilizar a las personas que trabajan allí, creando conexiones entre disciplinas muy diferentes. En agosto la propuesta estará vinculada al caminar, la performance, el juego y el movimiento del cuerpo dentro del jardín. En septiembre nos centraremos en la fotografía y el arte floral. Siempre intento plantear proyectos multidisciplinares donde los distintos oficios dialoguen entre sí, porque me interesa mucho combinar diferentes lenguajes para construir una misma idea.
En esos proyectos suele rodearse de otros artistas de Oarsoaldea. ¿Quiénes le acompañan en esta ocasión?
Me gusta trabajar en colaboración. En agosto colaboraré con Jone Taberna, artista multidisciplinar e ilustradora que incorpora el cuerpo y la danza a su trabajo, y en septiembre impartiré un taller junto a la fotógrafa errenteriarra Mendi Urruzuno, con quien colaboro habitualmente. Además, en julio organizamos una actividad sobre tejido con hierba junto a Olatz Pujana, que investiga todo el proceso de obtención de la lana de oveja latxa.
“ La creatividad, para mí, no es únicamente una profesión; sino una forma de vivir y de relacionarme con los demás ”
Además de los talleres, quienes visiten Agustinak también podrán descubrir distintas instalaciones artísticas.
Sí. Ahora mismo convivimos con varios proyectos. Dirijo Lurlive Festibala a través de la asociación Lurlive Arte eta Natura, que fundé junto a Iñigo Segurola. En Agustinak puede visitarse la exposición Arditik Ardira, un recorrido fotográfico por todas las fases de elaboración de la lana que culmina con retratos de ovejas de caseríos de la comarca bordados con su propia lana por mujeres que participan en nuestros talleres. Además, en el jardín hemos instalado una gran pieza fotográfica bordada que representa un rebaño. Es una creación conjunta de Olatz Pujana, Mendi Urruzuno y yo misma, realizada con la colaboración de un grupo de mujeres, y permanecerá expuesta hasta septiembre.
La naturaleza atraviesa prácticamente todos sus proyectos.
Es el eje de todo lo que hago. Trabajo en joyería, arte floral y formación, pero siempre desde una mirada muy vinculada a la naturaleza. Me interesa intervenir directamente en el paisaje o trasladar elementos naturales al entorno urbano para invitar a reflexionar sobre nuestra relación con el medio. A veces esa conexión surge a través de los materiales y otras veces es el propio proyecto el que plantea esa reflexión.
La mayoría de quienes participan en sus talleres son mujeres. ¿A qué cree que se debe?
Sí, mayoritariamente son mujeres. Creo que existe una conexión muy orgánica con la naturaleza y muchas mujeres sienten una relación muy cercana con la Amalurra. Este año el festival gira en torno al concepto Harira, ese hilo o cordón umbilical que nos une a la naturaleza. Aunque muchas mujeres conectan especialmente con esa idea, para mí no tiene género: cuidar y amar la naturaleza debería ser algo universal.
Además de artista, usted se define como comunicadora.
Probablemente tenga que ver con mi formación como maestra. Estudié Bellas Artes, arte floral y arquitectura efímera, y actualmente sigo formándome en pedagogía. La creatividad, para mí, no es únicamente una profesión, sino una forma de vivir y de relacionarme con los demás. Por eso todos mis proyectos tienen un componente participativo. Me gusta compartir lo que sé, ya sea en formación reglada para futuros floristas o en talleres abiertos a cualquier persona que quiera descubrir su capacidad creativa.
“ La naturaleza es el eje de todo lo que hago, ya sea por los materiales o por la reflexión que hay detrás de cada proyecto ”
¿Diría que ese componente comunitario define también su manera de entender el arte?
Sin ninguna duda. Entiendo el arte como la creación de contextos donde todo el mundo pueda participar. La cultura refleja los valores de una sociedad y debe construirse colectivamente. Desde que llegué a Errenteria, en 2014, he encontrado un entorno muy fértil para desarrollar ese tipo de proyectos. Es un municipio muy comprometido con la cultura y esa apuesta permite que iniciativas creativas muy diversas puedan salir adelante.
Su taller en Erdiko Kalea de Errenteria es hoy el centro de toda esa actividad.
Es mi campamento base. Aquí desarrollo mis colecciones de joyería y también toda mi actividad formativa. No es una tienda convencional, sino un estudio abierto.