Buscar
Gipuzkoa

De vender en un bazar a convertirse en un niño más en el txikipark de Eibar

Qingong Tang, tras dos décadas al frente de un bazar, ha apostado por un negocio poco habitual en la ciudad, un espacio pensado para el ocio infantil y familiar al que cada día va más gente
Qingong Tang en su Txiki Park de Eibar.
Qingong Tang en su Txiki Park de Eibar. / Aitor Zabala

Actualizado hace 8 minutos

Hay trabajos que cuando se disfrutan, dejan de sentirse como una obligación. El tiempo pasa más deprisa y las jornadas se hacen más llevaderas. Al final, la ilusión se impone al esfuerzo. Es lo que le esta ocurriendo a Quingong Tang, el emprendedor que hace apenas un mes abrió un txikipark en Eibar. Después de casi dos décadas dedicado al comercio, asegura que este nuevo proyecto le ha cambiado el día a día porque, “es diferente. Aquí siempre estoy con los niños y el tiempo pasa rapidísimo”, resume con una sonrisa.

Desde 2007 en Eibar

Tang llegó a Eibar en 2007 y poco después abrió un bazar, negocio que aún continúa funcionando en la villa. Como muchos otros miembros de su familia, su experiencia siempre había estado ligada a este tipo de establecimientos. “No tengo otra experiencia”, reconoce. Sin embargo, a comienzos de este año decidió dar un giro a su trayectoria con un proyecto poco habitual hoy en día: un parque infantil cubierto pensado para que los más pequeños jueguen mientras que sus acompañantes pueden esperar tranquilamente tomando algo en el mismo lugar.

La idea no surgió de un estudio de mercado ni de una estrategia empresarial perfectamente diseñada. Nació en casa. Su familia ya gestionaba un txikipark en Madrid y en Bilbao. Su hijo pequeño, acostumbrado a ir hasta Bilbao a este tipo de sitios le lanzó la propuesta tan sencilla y convincente a la vez. “Me dijo que no quería ir tan lejos y a ver si podíamos abrir uno en Eibar para tenerlo más cerca”, recuerda. Esa conversación acabó convirtiéndose en un proyecto real.

Apoyo familiar

Abrir un negocio de estas características no es tan sencillo como pueda parecer. Tang admite que el proceso ha sido complicado y que emprender en una ciudad del tamaño de Eibar implica asumir riesgos. “En una capital es mucho más fácil porque hay mucha más gente”, explica. Aun así, decidió intentarlo.

No lo hizo solo. El apoyo familiar ha sido una constante desde que llegó a Euskal Herria. Explica que numerosos familiares regentan distintos negocios repartidos por Bizkaia, desde bazares hasta supermercados o restaurantes, y que suelen ayudarse mutuamente para sacar adelante nuevos proyectos. En el caso del txikipark eibartarra son tres los socios implicados, todos ellos miembros de la misma familia.

Trabajos para acondicionar el local

También las obras se llevaron a cabo con esa colaboración. Gran parte de los trabajos para acondicionar el local fueron realizados entre familiares, mientras que las instalaciones técnicas, como la ventilación o los sistemas contra incendios, corrieron a cargo de empresas especializadas.

El resultado es un espacio pensado principalmente para niños de entre dos y doce años. Cuenta con piscina de bolas, toboganes, zonas de escalada, camas elásticas y distintos elementos de juego. Pero Tang quiso que el local también resultara cómodo para quienes esperan fuera de la zona infantil. Por eso habilitó un espacio donde los acompañantes pueden sentarse, tomar algo y esperar mientras los pequeños disfrutan.

Inauguración el 15 de julio

El establecimiento abrió sus puertas el pasado 15 de julio y, aunque apenas lleva unas semanas en funcionamiento, el balance es positivo. “Cada día viene más gente”, asegura. La mayor parte de los clientes proceden de Eibar, aunque también empiezan a llegar familias de localidades cercanas que descubren el local al pasar por delante.

Además de la entrada para jugar, el txikipark dispone de una sala para celebrar cumpleaños y pequeñas reuniones infantiles, un servicio que ya ha comenzado a recibir las primeras reservas.

Quingong Tang en la piscina de bolas del txikipark.

Quingong Tang en la piscina de bolas del txikipark. Aitor Zabala

"Me gusta mucho este trabajo"

Sin embargo, por encima de los números o de la respuesta del público, hay algo que Tang destaca especialmente: cómo ha cambiado su forma de trabajar. Durante años su rutina transcurría detrás del mostrador de un bazar. Ahora pasa buena parte del día entre carreras, juegos y risas.

“Este trabajo es diferente”, insiste. No solo supervisa las instalaciones, sino que interactúa con los niños, les ayuda cuando lo necesitan y comparte con ellos buena parte de la jornada. “Me gusta mucho”, afirma.

Le ha rejuvenecido

Entre bromas reconoce que el cambio incluso le ha rejuvenecido. Rodeado de niños durante horas, asegura que muchas veces termina convirtiéndose en uno más. Es una imagen que encaja perfectamente con la filosofía con la que afronta esta nueva etapa, muy distinta a la anterior.

Su objetivo va más allá de que el negocio funcione. Le gustaría que, con el paso de los años, los niños que hoy juegan en el parque recuerden ese lugar como parte de su infancia. Confía en acabar conociendo a muchas familias de la ciudad y ver crecer a quienes ahora apenas tienen dos o tres años.

Mientras tanto, ya piensa en el futuro. La familia está negociando la apertura de otro txikipark en Errenteria, un proyecto que todavía se encuentra en fase de conversaciones. Será un nuevo reto para un empresario que llegó a Eibar hace casi veinte años para abrir un bazar y que hoy ha encontrado una forma muy distinta de ganarse la vida. Una en la que, como él mismo reconoce, el reloj parece correr mucho más deprisa porque trabajar, a veces, también puede parecer un juego.

2026-08-22T07:34:18+02:00
En directo
Onda Vasca En Directo