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Canciones muy pegadizas. Coreografías espectaculares y totalmente sincronizadas. Artistas que parecen sacados de un sueño, demasiado perfectos para ser reales. El K-pop ha logrado colarse en la música mainstream como un fenómeno imparable.
Se cree que todo comenzó en 1885, cuando el misionero estadounidense Henry Appenzeller enseñó canciones populares de su país y Gran Bretaña a sus estudiantes en Corea, traduciendo las letras al coreano. Lejos quedan estas canciones del fenómeno actual, donde las grandes compañías discográficas se esfuerzan por crear a sus artistas: los “ídolos” perfectos, a los que entrenan durante años.
La banda surcoreana de K-pop BTS actuó en el espectáculo del medio tiempo durante la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Precisamente las grandes discográficas de hoy emergieron de los primeros ídolos. En los 90 surgió el considerado primer grupo de K-pop, Seo Taiji and the Boys, formado por Seo Taiji y sus bailarines, Yang Hyun-Suk y Lee Yunoe. Ellos introdujeron la música de estilo occidental en un país todavía devastado por las consecuencias de la guerra de Corea y centrada en estilos reivindicativos de la identidad nacional como el Gugak (국악) o el Trot (트로트) que combina influencias japonesas y europeas, mezcladas con la música clásica regional del país; todavía muy influyente en nuestros días.
Seo Taiji y su grupo consiguieron cambiar la forma en la que los jóvenes surcoreanos veían la música. Su estilo estadounidense -no solo a nivel musical, con sus letras que enfatizaban la realidad de la juventud en el país; también en sus coreografías- les convirtió en ídolos indiscutibles de la cultura del entretenimiento.
Tras su disolución en 1996, aparecieron las tres grandes agencias que recogieron la misión de reconvertir la música pop en el país: SM Entertainment (SM Town), JYP Entertainment y YG Entertainment. Sus artistas son los que han concebido el pop coreano actual, con ritmos animados, música bailable y baladas; influenciados por otros géneros como el reggae, el hip-hop, la salsa o la música urbana latina.
Entre todos ellos, destaca Lee Soo-man (74), fundador de SM. Lee es ya conocido como el “Presidente de la Cultura”, por haber sido uno de los precursores de la denominada hallyu (한류), la ‘ola coreana’, un neologismo que hace referencia al aumento de la popularidad a nivel global de la cultura contemporánea de Corea.
Inspirado por el apogeo de MTV en EE.UU., Lee se propuso sentar las bases de la industria de la música pop moderna en su país. En 1996 lanzó la banda de chicos H.O.T., quienes se convirtieron en la primera banda de K-pop en obtener divulgación y éxito en el extranjero. Actualmente, SM recibe unas 300.000 solicitudes anuales de candidatos provenientes de nueve países, deseosos de ser las nuevas estrellas de la ola.
Girls' Generation (también SNSD) es uno de los grupos más famosos de SM Entertainment. Formado en 2007. El grupo está compuesto por ocho miembros: Taeyeon, Sunny, Tiffany Young, Hyoyeon, Yuri, Choi Soo-young, Im Yoon-ah y Seohyun.
El K-pop, la gran estrategia cultural y económica de Corea del Sur
A partir de 1997, inducidos por la crisis financiera que asoló al país, la industria del entretenimiento comenzó a funcionar como producto de exportación, provocando que la popularidad de sus artistas nacionales empezara a crecer como la espuma en países vecinos como Japón, China o Malasia.
La expansión de la ola actual se asocia a inteligentes políticas culturales, estrategias empresariales y la promoción incansable por plataformas digitales. Su expansión internacional ha generado ingresos a través de ventas musicales, conciertos, plataformas digitales, publicidad, mercancía oficial y colaboraciones con marcas.
Felix, miembro de Stray Kids, es el chico de oro de la publicidad en Corea del Sur. Actualmente es imagen de marcas como Louis Vuitton, Adidas, Samsung, HERA o Tamburins, entre otras muchas.
Un fenómeno que no solo representa la difusión de contenidos, sino también una estrategia de posicionamiento cultural y económico para Corea del Sur, ahora pionera en una nueva estrategia: la venta del atractivo y el poder de su identidad. Y funciona.
SM, los reyes de “la ola” a nivel global
Desde los 90, SM ha liderado la hallyu. La agencia desarrolló un sistema de aprendices que el resto de empresas ha adaptado con notable éxito. Suya es la responsabilidad de la popularidad de artistas y grupos surcoreanos como Super Junior (2005), Girls’ Generation (2007), SHINee (2008), EXO (2012), Aespa (2020) o Riize (2023), entre otros.
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A ellos se unen los grupos de YG Entertainment, fundada por Yang Hyun-suk, miembro de Seo Taiji and The Boys, con un estilo plenamente dedicado al hip-hop en sus inicios, pero que en la actualidad se dejan influir por otros géneros. Su lista de artistas incluyen a grupos tan conocidos como Big Bang (2006), Blackpink (2016) y solistas como PSY, quien dio la vuelta al mundo con su Gangnam Style, en 2012. Este es el vídeo más visto y el primero en obtener mil millones de visitas en YouTube.
Blackpink son Lisa, Jennie, Rosé y Jisoo.
Detrás de JYP Entertainment se esconden otros proyectos líderes en la actualidad. Fundado en 1997 por el productor y cantante J.Y. Park (Park Jin-Young), el éxito de sus artistas se debe a la creación de una “marca” para el artista. Una estrategia que explica el éxito de sus grupos, como Stray Kids (2017), una de las bandas más representativas del pop coreano a nivel internacional en la actualidad.
El fenómeno BTS: los récords que hicieron historia en la música
Desde 2013, la política ha hecho del entretenimiento coreano una prioridad en este peculiar “renacimiento cultural”, en palabras de la expresidenta del país Park Geun-hye. Una forma de entender la cultura capaz de superar ideologías y más allá de la etnicidad. Así, gran parte del presupuesto nacional va ahora para desarrollar esta industria del entretenimiento.
BTS lo forman (de izda a derecha): V, Suga, Jin, Jungkook, RM, Jimin y J-Hope.
Ese mismo año surgía una nueva banda de chicos, BTS (Bangtan Boys) -formada por RM (31), Jin (33), Suga (32), J-Hope (32), Jimin (30), V (30) y Jungkook (28)- de la entonces pequeña BigHit Entertainment (hoy HYBE); que revolucionaría la escena musical y la forma de entender el “fenómeno fan” en todo el mundo.
Ante las limitaciones de la empresa y las dificultades para conseguir presencia en los informativos y programas de televisión nacionales, BigHit optó por una estrategia para el grupo basada en la cercanía, trabajando directamente a través de las redes sociales. La banda causó sensación en el público internacional.
BTS, en la final del Mundial de 2026.