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Rosa pastel, destellos dorados y una decoración cuidada hasta el último detalle reciben a quienes entran en Kutixiak Roes. Es la nueva cafetería que ha revolucionado el ambiente en Beasain con un estilo maximalista, descaradamente vistoso y, sobre todo, profundamente acogedor.
Este nuevo rincón es fruto de la imaginación, la ilusión y la valentía de la joven lazkaotarra Naroa Rodríguez Esnaola. Con tan solo 25 años y después de cinco entre los fogones de un restaurante de Ordizia, ha decidido “independizarse” en el mundo de la hostelería y hacer realidad un sueño que llevaba dos años rondándole la cabeza.
Todo empezó a tomar forma cuando apareció “el local”. Lo vio y algo encajó; no lo pensó más. “La oportunidad se me puso en las manos y yo la cogí”, comenta. Después llegaron cuatro meses de intenso trabajo, abundantes cambios y de darle la vuelta por completo a un espacio que acabaría convirtiéndose en aquello que tanto había deseado.
Algo diferente
Quería alejarse de lo de siempre y llevar hasta Beasain una propuesta que hasta ahora parecía reservada a otros lugares. Naroa buscaba esa mezcla de personalidad y tendencia que había encontrado en cafeterías de grandes ciudades y en plataformas de inspiración como Pinterest. “Soy muy creativa”, reconoce. Y esa libertad para imaginar es, precisamente, la que ha hecho que algunos clientes encuentren en Kutixiak Roes cierto aire de pequeño café parisino.
La misma intención se traslada a la carta, pensada para convertir cada visita en un capricho. Las galletas son una de las especialidades de la casa y los açaí bowls, otra de sus apuestas. La oferta dulce se completa con una amplia variedad de tartas, entre las que destaca la de queso. También hay propuestas saladas para los menos golosos. A ello se suman los smoothies y el café de especialidad. Para Naroa, el café merecía un lugar especial, así que hizo un curso para conocerlo mejor.
Asimismo, los cambios llegarán con las estaciones. Este verano reinan los helados; después, la nevera dejará paso a una crepera.
Un nombre hecho a medida
El nombre, visto lo visto, parece hecho a medida. 'Kutixiak' es una palabra en euskera que significa capricho o antojo y fue su tía quien se la propuso. 'Roes' nace de la unión de sus apellidos, Rodríguez Esnaola. El nombre preside la entrada en un gran rótulo de luces de neón rosas.
Día a día entre hermanas
Cabe destacar que la familia también está detrás de la barra. Maialen, de 22 años, y Nahia, de 17, son sus hermanas, además de compañeras de trabajo. “Tenía claro que quería contar con ellas”, asegura Naroa. Sabe que hay quien dice que familia y negocios no siempre hacen buena pareja, pero ella no lo ve así. Si sus hermanas tienen que empezar a trabajar y aprender de alguien, prefiere que sea a su lado. Y, puestos a compartir el día a día, qué mejor que hacerlo entre hermanas. “Es la mejor compañía”, dice.
A por todas
El camino hasta aquí recorrido no ha sido siempre sencillo. Naroa reconoce que no ha sentido todo el apoyo que hubiera querido, pero tampoco ha dejado que las dudas pesaran más que las ganas. “Cuando algo se me mete entre ceja y ceja, no escucho a nadie. Soy cabezona y voy adelante con todo”, declara. Asimismo, se reconoce como una persona exigente.
El 15 de junio abrió las puertas de Kutixiak Roes y, algo más de dos meses después, el balance no puede ser mejor. La respuesta de la gente ha superado con creces sus expectativas, afirma, y se muestra muy agradecida por la acogida.
Y hay algo más detrás de esa satisfacción. Al mirar atrás, Naroa recuerda sus años de colegio, cuando las cosas no eran tan bonitas como lo son hoy en su cafetería. Con solo 25 años, mirar todo lo que ha conseguido le hace sentirse especialmente orgullosa de sí misma. “Estoy muy contenta”, confiesa.