Actualizado hace 10 minutos
Seguro que te ha pasado más de una vez llegar a casa a probar un melón recién comprado, lo abres al día siguiente y sabe a pepino, o compras unos aguacates como piedras esperando que se ablanden y terminan pudriéndose por dentro sin pasar por su punto bueno. El problema no es que no sepas elegir la fruta, sino que no todas las verduras y frutas se comportan igual una vez recogidas. Hay dos grupos totalmente distintos: las que siguen madurando en tu cocina después de cortadas de la planta y las que se quedan exactamente igual que como las compraste.
Las que maduran en casa
Hay frutas que producen un gas llamado etileno que les permite seguir ganando azúcar, perdiendo acidez y ablandándose aunque ya no estén pegadas al árbol. A estas frutas se las conoce como climatéricas, y son tus mejores aliadas si quieres hacer una compra grande para toda la semana.
Aguacate abierto
El aguacate es el rey de este grupo. Jamás madura en el árbol y solo empieza a ponerse blando una vez que lo recogen. Si los compras verdes y duros como piedras, no pasa nada: déjalos fuera de la nevera a temperatura ambiente y en dos o tres días estarán perfectos. Lo mismo ocurre con los plátanos, las manzanas, las peras, los melocotones, las ciruelas, los tomates y los kiwis. Si necesitas acelerar el proceso porque quieres comer hoy mismo un aguacate duro, solo tienes que meterlo en una bolsa de papel junto a un plátano o una manzana. El gas etileno que sueltan concentrará el calor y los ablandará el doble de rápido.
Las que debes comprar listas
El segundo grupo es el de las frutas no climatéricas. En cuanto el agricultor las corta de la planta, su proceso de maduración se frena al momento. No se ponen ni más dulces ni más sabrosas por mucho que las dejes semanas encima de la encimera. Lo único que conseguirás dejándolas fuera es que pierdan agua, se arruguen o les salga moho.
En esta lista están todas las frutas cítricas, las fresas y frutos rojos, las uvas, la sandía, el melón, la piña y las berenjenas o pimientos. Si compras un melón o una piña que no huele a nada y está duro, no va a mejorar por tenerlo reposando en tu cocina. Todo lo contrario, terminará seco y sin sabor. Por eso, al elegir estos alimentos en el supermercado o la frutería, tienes que buscar siempre piezas que desprendan un buen olor, un tono vivo y que al tacto no estén excesivamente duras.
Dónde guardar cada una
Saber qué fruta pertenece a cada tipo no solo sirve para la compra, sino también para saber cómo organizarlas en casa sin liarla.