Actualizado hace 10 minutos
Las aplicaciones tardan más en abrirse, las descargas se vuelven lentas y la pantalla responde con retraso. La mayoría de la gente piensa que el móvil se ha quedado viejo o que la batería está fallando, pero en la gran mayoría de los casos el culpable es un error invisible que cometemos casi todos y que impide que el sistema respire.
El espacio que tu teléfono necesita para pensar
Los móviles modernos funcionan con un tipo de memoria ultrarrápida que necesita hueco libre para realizar sus tareas diarias. Cuando el almacenamiento de tu teléfono supera el ochenta o noventa por ciento de su capacidad, el sistema operativo se queda sin espacio para gestionar los archivos temporales y el caché. Estos datos invisibles son los que permiten que las aplicaciones se carguen rápido, que las fotos se procesen al momento y que el teléfono pase de una pantalla a otra sin dar tirones.
Una adolescente utiliza un teléfono móvil.
Al no encontrar espacio libre suficiente, el procesador se ve obligado a hacer malabares, borrar y reescribir datos sobre la marcha y trabajar el doble para mover cualquier archivo. Esto no solo hace que la interfaz se vuelva lenta, sino que además provoca que el teléfono se caliente más de la cuenta y termine gastando mucha más batería de lo normal para realizar tareas que antes hacía sin apenas esfuerzos.
Basura acumulada
Lo peor de este problema es que la memoria no suele llenarse con las fotos o vídeos que tú sabes que tienes, sino con gigas de basura acumulada que no ves. Las aplicaciones de mensajería como WhatsApp, redes sociales y los navegadores guardan automáticamente en tu teléfono miles de archivos temporales, memes, audios y vídeos que se descargan solos en segundo plano.
A esto hay que sumar las aplicaciones que instalamos para probar un día y que nunca volvemos a abrir, o las herramientas de limpieza milagrosas que prometen acelerar el móvil y consiguen justo lo contrario. Todos estos programas siguen consumiendo memoria y ejecutando pequeños procesos en la sombra que van asfixiando poco a poco el rendimiento general del dispositivo sin que te des cuenta.
La solución
Recuperar la fluidez del primer día no exige llevar el móvil a reparar ni hacer formateos. La regla que tenemos que seguir para evitar este atasco es dejar siempre al menos un quince por ciento de la memoria total libre. Para conseguirlo rápido, lo más efectivo es borrar la memoria caché de las aplicaciones que más usas desde el menú de ajustes y desactivar la descarga automática de archivos multimedia en las apps de chat.