Actualizado hace 32 minutos
La inflación es un concepto, con el que a pesar de estar familiarizados, genera dudas. Es, nada más y nada menos que, el crecimiento general del nivel de precios de consumo en una economía. Un término que desde el Banco de España lo explican así: "En una economía de mercado los precios de los bienes y de los servicios están sujetos a cambios. Algunos aumentan y otros disminuyen. Existe inflación cuando se produce un aumento general de los precios, no solo de artículos individuales, que da como resultado que por cada euro puedan adquirirse hoy menos bienes y servicios que ayer. Es decir, la inflación reduce el valor de la moneda con el tiempo".
Un enemigo silencioso que reduce el poder adquisitivo de los ingresos
Con esa información encima de la mesa, cabe destacar que en el cálculo del aumento medio de los precios, algunos artículos en los que se gasta más, como puede ser la electricidad, tienen un peso mayor que otros en los que se gasta menos, como el azúcar. Un enemigo silencioso de los ahorros que reduce el poder adquisitivo de los ingresos y, en caso de no tomar medidas para evitarlo, también el del dinero que ahorramos.
Para calcular la inflación se tienen en cuenta todos los bienes y servicios que consumen las familias, entre los que se incluyen artículos de consumo diario, como alimentos, periódicos o gasolina, bienes de consumo duradero, como prendas de vestir, ordenadores o lavadoras, y servicios, como peluquería, seguros o alquiler de vivienda.
Cómo proteger los ahorros de la inflación
Abrir una cuenta de ahorro remunerada
Una de las primeras recomendaciones de los expertos es abrir una cuenta de ahorro remunerada, "un producto financiero que genera una rentabilidad con un tipo de interés variable a cambio de depositar el dinero en la cuenta. Además, al mismo tiempo permite acceder a ese capital siempre que sea necesario", tal y como explican desde BBVA.
Valorar invertir parte de los ahorros
Los especialistas también recomiendan valorar invertir parte de los ahorros, aunque, eso sí, no todas las inversiones son igual de efectivas. "Una tasa del 3% puede reducir el valor de un activo casi un 25% en solo 10 años. Por eso es importante observar la rentabilidad real de nuestras inversiones y escoger activos que tradicionalmente se benefician de entornos inflacionistas, como las materias primas y el oro, las acciones cotizadas o los bonos ligados a inflación, fabricados para ayudar a los inversores a protegerse de la subida del coste de la vida, y a los que se puede acceder por ejemplo vía fondos de inversión", sostienen desde Allianz.
Establecer un presupuesto y ajustarlo según sea necesario
Es recomendable tener una visión de en qué se va una buena parte del dinero y revisar tanto los ingresos como los gastos. Con todo ello, lo indicado es crear un presupuesto realista y actualízalo cada mes. Los expertos también aconsejan clasificar los gastos en tres categorías: esenciales, importantes y prescindibles.