Polideportivo

Antonelli recupera el paso firme

El italiano vuelve a la senda de la victoria en Bélgica para aumentar su ventaja en el liderato del Mundial
Kimi Antonelli celebra su victoria en Bélgica, la sexta de la temporada.
Kimi Antonelli celebra su victoria en Bélgica, la sexta de la temporada. / Europa Press

Tres carreras que habían sembrado dudas, que habían puesto en cuestión el arrollador comienzo de temporada de Kimi Antonelli, la gran revelación de la Fórmula 1. La sensación era que la competencia crecía, especialmente la de Ferrari, mientras el joven italiano cedía puntos en la cabeza del Mundial. ¿Era la fuerza del descorche de un espumoso? Sin embargo, en el marco del Gran Premio de Bélgica, Antonelli firmó la pausa; devolvió la situación a su cauce natural, el que él mismo había construido palada a palada, que es la de una autoridad que asombra precisamente por su tierna edad, más propia de cometer errores propios de la inmadurez que de actuaciones como la de Spa-Francorchamps, donde volvió a ser implacable.

Antonelli está recibiendo cursos acelerados de experiencia y está respondiendo ajeno a su carné de identidad. En la arrancada se vio amenazado por Max Verstappen, el monstruo de la parrilla. El neerlandés asomó en cabeza, con un Red Bull que ofrece síntomas evidentes de mejoría. Pero Antonelli se maneja como en el recreo de un colegio, sin miramientos, sintiéndose uno más, mirando de tú a tú a sus compañeros de profesión. El italiano no consiente que nadie le robe el bocadillo. Está dispuesto a guerrear.

Así, cuando parecía que podía sucederse un giro de guion escrito gracias a su pole, Antonelli contraatacó para recuperar la primera plaza cuando la carrera se desperezaba en Spa, ese trazo que sometía a examen las electrificación de la Fórmula 1. Cuando el líder del campeonato abrió hueco, Charles Leclerc aprovechó el pasillo para avanzar y relegar a Verstappen. Es decir, Antonelli regresaba a la cabeza, perseguido por Leclerc y Verstappen.

Abandono de Russell

Justo en ese instante, cuando el patio estaba revuelto, George Russell sufrió un toque propiciado por Lewis Hamilton. El piloto de Mercedes se fue a la grava; tuvo que abandonar con su tercer cero del año, un nuevo drama que compromete su aspiración a campeón mundial. El de Ferrari, por su parte, fue sancionado con cinco segundos.

Fernando Alonso, por su parte, completaba una de las mejores arrancadas del curso. El asturiano avanzó siete posiciones. Sus carreras se limitan a eso, a una vuelta. Porque el avance de las carreras no omiten las bonanzas de los monoplazas y siempre son sinónimos de condenas a la zona baja. Esta vez volvió a ser último.

En la sexta vuelta, Verstappen consiguió regresar a la segunda plaza. Entonces Antonelli gozaba de 1,2 segundos de ventaja sobre su más inmediato perseguidor. La amenaza, parecía, era Mad Max. Red Bull se frotaba las manos recortando las distancias. De hecho, en el garaje energético propusieron un plan hacia la victoria. Verstappen lanzó un undercut. Pero no tuvo efecto. Agua.

La aparición de un virtual safety car en el giro número 18 de los 44 programados, benefició a Leclerc; completó su cambio de neumáticos ahorrando tiempo. El monegasco, impulsado por la fortuna, se instalaba en primera posición.

Kimi Antonelli cruza la meta de Spa-Francorchamps.

Kimi Antonelli cruza la meta de Spa-Francorchamps. EFE

Antonelli inicia le persecución

Antonelli inició así una persecución endiablada. En Ferrari trataban de estudiar cómo conservar el liderato, pero Antonelli viajaba con determinación y ritmo. Lejos de conformarse con ampliar su renta en el campeonato producto del abandono de Russell, se lanzó a por su presa, que no es otra que la victoria. El italiano no entiende de pactos o alianzas, de conformismo o piedad. Su deseo se manifiesta en su perspectiva de las oportunidades. Los tiempos cambian con la premura con la que vienen, y su reto es exprimir este monoplaza como si no hubiera un mañana. Cada carrera es una ocasión de victoria.

En el giro 32, Antonelli se metió en la zona que permite activar la energía extra. Solo dos vueltas después, el italiano dio cuenta de Leclerc. Sin miramientos. Sin concesiones. Antonelli había vuelto al punto de partida.

Leclerc agachó las orejas. Trató de sostenerse a rebufo del Mercedes. Lo consiguió un buen puñado de vueltas. Pero Antonelli rodaba decidido. Detrás de la lucha por la victoria, Verstappen ya rodaba con más de ocho segundos de diferencia.

Nada ni nadie pudo detener a este chico de 19 años nacido en Bolonia que se ha erigido en espejo de esa generación que sueña con la Fórmula 1 y en ídolo de todo un país. Lo lleva con naturalidad. Como si no hubiera roto un plato pero gobernando en un mundo de adultos. “Es genial volver a ganar después de dos rondas complicadas”, expresó Antonelli, que ciertamente se vio superado en tres citas que hicieron brotar las dudas acerca de su capacidad para sostener el pulso de un campeonato.

Leclerc se vio ganador

“Creí en la victoria hasta el final, aunque hemos tenido suerte con el virtual safety car”, confesó Leclerc desde el segundo peldaño del podio, aunque satisfecho, porque Ferrari ha puesto en cuestión la jerarquía de Mercedes con dos triunfos en las últimas cuatro pruebas. “Me he sentido mejor, pero queda trabajo por hacer. Seguimos adelante”, resumió.

Verstappen, mientras, completó el podio. Atisbó una victoria, pero su coche, aunque remozado, todavía no da para ganar. Por ello, se consoló con su tercer podio del curso. “He probado todo lo que he podido, pero no hemos tenido suerte. Tercero está bien, son buenos puntos para el casillero”, valoró. Acabó a más de 11 segundos del ganador, ante un Hamilton que fue quinto, a 17.

Suerte, esa es la palabra que emplearon quienes trataron de intimidar a un soberbio Antonelli. Y es que este chaval parece correr con una estrella. “La inercia estaba ahí, era cuestión de obtener resultados”, describió sobre las tres carreras previas. Ha devuelto el campeonato a su cauce. Es la sexta victoria del año en diez carreras y atesora 45 puntos de ventaja ahora sobre Hamilton. Más importante aún son las sensaciones que proyecta, de una solidez impropia. Pisa con paso firme.

2026-07-20T08:22:27+02:00
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