Actualizado hace 44 minutos
La microbiota intestinal, popularmente conocida como flora intestinal, es el conjunto de microorganismos que habitan de manera natural en el sistema digestivo y entre cuyas funciones destacan proteger de las bacterias patógenas que pueden causar enfermedades, fortalecer la función del sistema inmunitario y contribuir a la digestión de los alimentos, entre otras.
Un ecosistema complejo que también colabora en la síntesis de vitaminas y nutrientes que el cuerpo no puede producir por sí solo.
Cuanto más diversa, más beneficiosa
Tal es su importancia en el buen funcionamiento del organismo que, en base a lo que sostienen los especialistas, cuanto más diversa sea y más genes bacterianos distintos contenga, más beneficiosa será para la salud de la persona.
Cuidar la microbiota intestinal implica tanto el uso de prebióticos como de probióticos para prevenir y tratar enfermedades. Mientras los prebióticos son fibras vegetales especializadas que estimulan el crecimiento de bacterias sanas en el intestino, los probióticos actúan principalmente en el aparato digestivo y su finalidad es mantener o restaurar el estado óptimo de la microbiota.
Existen diversas cepas de probióticos, como los Lactobacillus y Bifidobacterium, presentes en alimentos fermentados de origen vegetal y animal. Unos microorganismos que ayudan a restablecer el equilibrio de la microbiota intestinal, lo que puede ser especialmente útil después del uso de antibióticos o en casos de problemas digestivos como la diarrea o el síndrome de intestino irritable.
Funciones
Los probióticos contribuyen a mantener un equilibrio saludable de bacterias beneficiosas en el intestino.
Favorecen la descomposición de los alimentos, mejoran la absorción de vitaminas y minerales, ayudan a reforzar las defensas y reducen el riesgo de infecciones.
Beneficios de los suplementos
Permiten una dosificación más precisa de bacterias probióticas específicas.
Aunque se indica obtener los probióticos de fuentes naturales a través de la alimentación, lo cierto es que en caso de que se quiera reforzar la microbiota intestinal, se pueden combinar ambos métodos.