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Zarautz ha decidido mirar a su gastronomía como una oportunidad de futuro. Lo ha hecho desde dentro, con su propia hostelería, sus productores, sus cocineros, su mercado, su paisaje y una cultura culinaria que forma parte de la vida cotidiana del pueblo.
Bajo el nombre de Gastro Zarautz, la localidad inicia una nueva etapa para ordenar, reforzar y proyectar una identidad gastronómica que ya estaba presente en bares, restaurantes, asadores, escuelas, obradores y mesas, pero que ahora quiere caminar con una estrategia común.
Gure Txokoan y Okela.
El proyecto, impulsado por Zurekin Elkartea, la asociación de hosteleros de Zarautz, en colaboración con el Ayuntamiento, nace con una idea clara: poner en valor lo que el municipio ya tiene y, al mismo tiempo, formar, activar y reciclar a las personas que trabajan cada día en el sector. La gastronomía aparece, así como una herramienta de cohesión, de orgullo local y de desarrollo. Una forma de contar Zarautz desde el producto, desde el oficio y desde quienes sostienen su cocina durante todo el año.
La presentación tuvo lugar en Aiala ostalaritza eskola, la escuela de hostelería de Karlos Arguiñano, un escenario cargado de simbolismo. Allí, el chef de Beasain recibió un cálido y emocionante homenaje de los suyos, un reconocimiento al apoyo, la generosidad y el trabajo que ha dedicado durante décadas a Zarautz, el pueblo que lo acogió y al que ha contribuido a situar en el mapa gastronómico.
Elaboración de temporada del Masta de Zarautz.
Mirada compartida, misma dirección
Durante el acto, Maider Izaguirre, coordinadora de Zurekin Elkartea, resumió bien el espíritu del proyecto al recordar que lo mostrado en el vídeo de presentación ya ocurre cada día en Zarautz: en sus cocinas, con sus productores, con sus artesanos y con sus creadores. La diferencia está en la voluntad de contarlo de otra manera, con una mirada compartida y una dirección común.
Txipi de Rebeka.
La puesta en escena del acto buscó precisamente eso: mostrar lo que ya existe y, al mismo tiempo, apuntar hacia lo que puede llegar a ser. Cinco cocinas de Zarautz participaron en un almuerzo donde cada plato se presentó acompañado del productor o agente con el que trabajaba. La mesa funcionó como una fotografía del territorio. Quien cultiva, quien cría, quien transforma, quien cocina y quien sirve aparecieron unidos en un mismo relato.
La experiencia gastronómica tuvo como anfitriones a varios nombres propios de la cocina local. Participaron Arguiñano Jatetxea, Masta, Aiten Etxe, Gure Txokoa, Okelan Fundazioa y Kirkilla, acompañados por productores y agentes como Basobeltz, Blasenea, el Mercado de Zarautz, Sagardogile Elkartea, Getariako Txakolina D.O., el pan de Ja y el artista Iñigo Manterola.