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Un mes después de que el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 sacudiera la zona norte de Venezuela el pasado 24 de junio, la tragedia sigue estando muy lejos de terminar. El balance oficial de muertos asciende ya a 5.398 personas, tras sumarse 52 fallecimientos en las últimas horas, mientras la falta de financiación amenaza con convertir la emergencia en una crisis a largo plazo.
Según los datos difundidos a través de Telegram por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, la cifra de heridos se mantiene en 16.740, mientras 17.907 personas han perdido sus viviendas, registrándose 856 edificios afectados, 190 colapsados y 1.463 réplicas. Ante esta situación, actualmente, 23.335 personas se ven obligados a permanecer en 107 campamentos transitorios. Aunque más de 240 familias recibieron este lunes las primeras casas entregadas por el Gobierno en el complejo militar de Fuerte Tiuna, en Caracas, las labores de desescombro continúan, especialmente en el estado de La Guaira, el más afectado. Allí, testigos confirman que víctimas sin identificar están siendo enterradas en fosas comunes.
Venezuela, en el día después al doble seísmo.
Aunque las autoridades no ofrecen datos de desaparecidos, la iniciativa web Desaparecidos Terremoto Venezuela registra más de 29.000 personas no localizadas, cifra que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU elevó de forma no confirmada hasta las 50.000.
Déficit en la ayuda internacional
Acompañando a la devastación, las organizaciones humanitarias alertan de una severa falta de recursos. Un total de 1,3 millones de personas necesitan asistencia en las zonas afectadas, duplicando los datos previos al seísmo; sin embargo, el Consejo Noruego de Refugiados (NRC) advierte de que solo el 39% de la respuesta humanitaria para atender a las poblaciones afectadas y a la costa destruida está financiado. Por su parte, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) señala que solo ha recibido una cuarta parte de los 50 millones de francos suizos solicitados.
"Este desastre está lejos de haber terminado. Seguir distribuyendo artículos esenciales y proteger las personas y la salud pública es una prioridad", destacó Loyce Pace, directora de la FICR para América. Entre las urgencias destacan el agua potable, la salud mental y la atención médica primaria para evitar brotes epidémicos, además de que casi 24.000 niños continúan sin escolarizar. Elena Vicario, directora del NRC en Venezuela, apeló a la solidaridad global: "Un mes después, las personas afectadas por los terremotos siguen viviendo con incertidumbre a diario [...]. El mundo no debe mirar hacia otro lado".