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Un equipo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, ha desarrollado tres estudios que relacionan el consumo de nicotina en adolescentes con una mayor presencia de ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental.
La primera investigación contó con la participación de casi 3.000 estudiantes de Secundaria. Sus resultados mostraron que cerca del 80% de las chicas que consumían nicotina declararon síntomas de ansiedad considerados clínicamente relevantes.
La asociación se observó tanto entre quienes consumían productos tradicionales de tabaco como entre quienes empleaban artículos de nicotina sin tabaco, entre ellos las bolsitas de nicotina y los cigarrillos electrónicos.
En un segundo trabajo, los investigadores realizaron un seguimiento a aproximadamente 1.500 adolescentes del sur de Suecia desde la Educación Secundaria hasta el Bachillerato. Los síntomas depresivos y la ideación suicida fueron más frecuentes entre los jóvenes fumadores.
Además, las chicas que aumentaron su consumo de tabaco con el paso del tiempo presentaron una mayor probabilidad de sufrir un empeoramiento de los problemas de sueño, la ansiedad, el bajo estado de ánimo y las dificultades de concentración.
Una mayor vulnerabilidad entre las chicas
"Las marcadas diferencias entre chicas y chicos justifican una investigación más profunda", han explicado los responsables de los estudios. "Las niñas pueden ser particularmente vulnerables", ha señalado una de las autoras principales de los trabajos, la investigadora de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo Johanna Andersson.
La experta también ha subrayado la necesidad de "comprender mejor cómo afectan las bolsitas de nicotina a la salud mental", unos productos cuyo consumo se ha incluido junto al del tabaco convencional y los cigarrillos electrónicos.
Los investigadores obtuvieron los datos mediante cuestionarios y seguimientos realizados a largo plazo. Posteriormente, combinaron sus conclusiones con los resultados de un tercer estudio experimental desarrollado con ratas.
Cambios persistentes en la actividad cerebral
En el estudio con animales, publicado en la revista científica Neuropharmacology, los especialistas analizaron cómo afecta la nicotina a la señalización neuronal. Los resultados mostraron que la nicotina afectaba a la amígdala, una región del cerebro que desempeña un papel fundamental en la regulación de las emociones y las respuestas frente al estrés.
Los efectos volvieron a ser más pronunciados en las ratas hembras. Según los investigadores, la nicotina alteró la comunicación entre las neuronas y provocó cambios duraderos en la actividad cerebral, que persistieron incluso después de que la sustancia hubiera desaparecido del organismo.
"Uno de los hallazgos clave es que observamos patrones similares en varios estudios que utilizan diferentes tipos de datos", ha destacado otra de las investigadoras principales, la profesora de la Academia Sahlgrenska Louise Adermark. No obstante, la especialista ha precisado que los resultados muestran una asociación entre el consumo de nicotina y los problemas de salud mental, pero que todavía no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.