Actualizado hace 10 minutos
Hay rutas que se recuerdan por el paisaje y otras por la compañía. La subida al Gallarraga desde La Quadra fue ambas cosas: un camino que se abre en silencio y una jornada compartida con dos corredores de ultra trail, Pablo Ibáñez y Raúl Macarro, que saben escuchar a la montaña como pocos.
DATOS PRINCIPALES
· Kilómetros: 12,64
· Desnivel positivo: 993+
· Duración: corriendo 2:30h / Caminar - correr: 3:00h / Senderismo 4:15
LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA
· Desde Vitoria-Gasteiz, salimos por la parte norte de la ciudad para coger la N-622 dirección Altube y allí acceder a la A-68 dirección Bilbao. Circunvalamos Bilbao por la A-8 hasta Santander, tomando la salida 118 para acceder a la N-636. En la salida 10 cogemos la BI-3651 que nos lleva a nuestro destino.
· Desde Bilbao, salimos para coger la A-8 hasta Santander, tomando la salida 118 para acceder a la N-636. En la salida 10 accedemos ya a la BI-3651 que nos lleva a La Quadra.
· Desde Donostia, por medio de la AP8, primero y la A8 después llegamos a Bilbao, donde tomando la salida 118 accedemos a la N-636. En la salida 10 accedemos ya a la carretera BI-3651 hasta La Quadra.
· Desde Pamplona mediante la A-15 hasta Irurzun en primer lugar y por medio de la A-10 hasta Alsasua y la N-1 llegamos a Vitoria. Ahí accedemos a la n-622 por la salida 352 y seguimos los pasos del primer punto.
DESCRIPCIÓN
Hay montañas que se ganan por el carácter. El Gallarraga (901m) pertenece a la esta categoría. No es la cima más alta del macizo del Ganekogorta, ni la más transitada, ni la más conocida fuera del valle del Kadagua. Lo que la hace diferente es la mezcla de soledad, laderas limpias, bosques profundos y una cresta final que obliga a levantar la vista. La ascensión desde La Quadra es, quizá, la ruta más honesta de llegar a ella. Una No busca atajos, avanza con paciencia y permite entender cómo se construye un paisaje cuando la montaña y el caserío han convivido durante siglos.
Las subidas duras es lo que nos depara los primeros cinco kilómetros de la ruta
Hoy no camino solo. Me acompañan Pablo Ibáñez, ganador en 2025 y 2026 de la Cami de Cavalls, y Raúl Macarro, también doble vencedor de la Ultra Moncayo. Dos corredores de ultra trail acostumbrados a desniveles interminables, a noches sin dormir y a montañas que exigen más cabeza que piernas. Su presencia añade la mirada de quienes han corrido cientos de kilómetros en competición y que, sin embargo, disfrutan de estas montañas cercanas con la misma calma que cualquiera que sale a caminar un domingo.
Un momento de descanso
Arrancamos la ruta entre caseríos y la Torre de La Quadra, una construcción señorial que vigila el entorno desde hace siglos. Ella marca el tránsito entre el mundo humanizado y la montaña que aguarda más arriba. Es una puerta simbólica: a partir de aquí el paisaje empieza a transformarse. La pista asciende entre robles, castaños y pinos. El aire se vuelve más fresco, la luz más filtrada y el valle empieza a quedar atrás. Primeras rampas duras de una subida que promete esfuerzo desde el inicio.
Raúl y Pablo sonrien aprovechando uno de los pocos llanos de la subida
Se intuye la presencia de nuestro objetivo en la inclinación del terreno y en la forma en que la pista empieza a ganar altura. Un tramo perfecto para entender la relación histórica entre el valle y la montaña. Surgen restos de antiguas explotaciones forestales, muros de contención y pequeñas explanadas donde antaño se acumulaba madera o se recogía ganado. Huellas de un pasado que todavía se intuye en la forma del terreno, en la manera en que los caminos se adaptan a las curvas naturales de la ladera.
En el collado antes de la última subida a la cresta que esta tras Pablo y Raúl
La ruta avanza sin sobresaltos, adentrándonos en un espacio cada vez más montañero. La conversación entre los tres fluye como el camino: sin prisa, sin ruido, sin necesidad de mirar el reloj. Tras una serie de curvas, la pista enlaza con el camino que asciende desde Sodupe. Aquí el paisaje cambia de golpe: el bosque se abre y aparece la primera visión clara de la cresta final, que desde este lado se muestra más amable pero igual de empinada.
CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA
Hidratación. En este caso es importante llevar agua ya que salvo en La Quadra no dispondremos de ninguna fuente.
Calzado. Importante llevar calzado con taco que agarre, para acometer sobre todo la canal de bajada de la cima.
Dificultad. Ruta moderada tanto por el desnivel, subidas con mucha pendiente y duras, así como por la canal de bajada de Gallarraga, . Evitar en caso de tiempo húmedo.
Vemos la estructura del macizo: las laderas bajando a Sodupe, la arista que conecta con Aguilatos y la mole del Ganekogorta dominando el horizonte. Pablo observa la cresta con la mirada analítica de quien ha corrido cientos de kilómetros en competición: “Aquí empieza la montaña de verdad”, dice. Raúl asiente. Ambos coinciden en que este tipo de ascensos, cortos pero intensos, son los que más afinan la técnica de subida. Con un ascenso sostenido, de esos que obligan a buscar el ritmo y a levantar la vista solo en los descansos, tomamos la cresta que es el tramo más bonito del recorrido. No es una cima difícil, pero sí exigente.
Momento justo antes de afrontar el duro sendero a la cima con el mar al fondo
El sendero serpentea entre pequeñas rocas y zonas de hierba inclinada. A la derecha cae la ladera hacia Sodupe; a la izquierda, hacia La Quadra. La sensación de altura aumenta, aunque la cima no sea especialmente elevada. Pablo y Raúl suben con la naturalidad de quienes han hecho miles de metros de desnivel en competición, pero sin prisa. Hoy no toca correr. Hoy toca escuchar. La cima es un mirador excepcional. Esta el buzón pero lo que importa es la panorámica. Al norte el Ganekogorta, con sus laderas amplias y su silueta reconocible. Al este el Gorbea, siempre presente en el horizonte. Hacia el oeste las montañas de Álava, y hacia el sur el valle del Kadagua se abre extenso. Los tres observamos el paisaje en silencio. Estas montañas cercanas para ellos tienen un valor especial: son el lugar donde se entrena y se desconecta.
La cresta del Gallarraga, simplemente espectacular
La bajada conlleva sorpresa. Es la canal del Gallarraga, una bajada abrupta, directa y muy montañera que exige atención desde el primer paso. La pendiente cae con decisión y el terreno obliga a avanzar con cuidado. Pablo y Raúl, acostumbrados a gestionar descensos técnicos en ultras, bajan con soltura, pero coinciden en que esta canal tiene “ese punto de montaña seria” que no conviene subestimar.
UNA BAJADA TÉCNICA
Alcanzamos terreno llano y abierto que nos lleva al collado Pagero, una pequeña depresión herbosa. Miramos hacia la canal que acabamos de superar y desde abajo parece aún más inclinada. Enlazamos una serie de pistas por terreno más cómodo que nos conduce hacia el embalse de Lingorta, un rincón tranquilo donde el agua refleja el bosque y las lomas que rodean el valle. Pablo comenta que este tipo de tramos, más suaves y corribles, son los que permiten “soltar piernas” después de una bajada técnica; Raúl añade que el contraste entre la canal y estas pistas es lo que hace que la ruta tenga un carácter tan completo.
Pablo y Rául en la cima del Gallarraga
El embalse queda a nuestra izquierda bajando por la pista principal, que poco a poco nos devuelve al entorno de La Quadra. Vuelven a aparecer caseríos, prados inclinados y muros de piedra que anuncian el final de la ruta. La montaña queda atrás, pero la sensación de haber recorrido un itinerario variado, exigente y lleno de matices permanece.
PLANES ALTERNATIVOS
Visita a Gueñes: Cerca de La Quadra tenemos la localidad vizcaina de Gueñes, la cual nos ofrece multitud de planes para visitar como, por ejemplo, su centro histórico, con la iglesia de Santa María. Este templo, del siglo XVI, está lleno de ornamentos góticos y renacentistas con piezas espectaculares en su interior. También encontraremos el impresionante edificio del nuevo Basque Design Center, que ha recogido el testigo de la tradición arquitectónica y textil de Güeñes. En su interior acoge diferentes exposiciones, cursos, charlas, todas ellas con el biodiseño como referencia. https://www.basquedesigncenter.com
Cercano a él, encontraremos Villa Urrutia, otra de las maravillas del lugar. Su historia, hoy sede del Ayuntamiento, es la de la búsqueda del Dorado en las Américas. Los antiguos jardines de la casona son hoy Arena-tzarte, un parque de esculturas al aire libre. Ideales para caminar, desconectar y disfrutar del entorno.
En Güeñes y en el cercano Sodupe disponemos de un montón de sitios para comer, beber y reponer fuerzas de nuestra jornada montañera. Por citar un par de ellos en cada localidad, yo recomiendo el Irrintzi y el Gurea en Sodupe o el Porron y Areatza en Güeñes.