Los especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirman que "todas las personas, sea cual sea su edad y capacidades, pueden ser físicamente activas y en que cada tipo de movimiento cuenta". Es más, recomiendan que "por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes". Una indicación con la que, en base a su argumento, ayuda prevenir y ayudar a manejar las cardiopatías, la diabetes de tipo 2 y el cáncer, así como para reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad, disminuir el deterioro cognitivo, mejorar la memoria y potenciar la salud cerebral.
"Una de las molestias más habituales"
Un término estrechamente relacionado con el ejercicio físico y con el que prácticamente la totalidad de los deportistas están familiarizados son las sobrecargas musculares, "una de las molestias más habituales, especialmente en personas activas y deportistas que realizan entrenamientos de forma regular. Aparecen cuando el músculo se somete a un esfuerzo superior al que puede soportar, generando tensión, fatiga y dolor localizado. Aunque no implican una rotura fibrilar, sí deben tratarse correctamente para evitar que evolucionen a lesiones más graves", tal y como así relatan desde Quirónsalud.
Unos síntomas que, al contrario de lo que en ocasiones se suele llegar a creer, no aparece de manera repentina, sino que lo hace de forma gradual. Sensación de pesadez y rigidez, molestia al iniciar un movimiento, disminución del rendimiento, sensación dolorosa al estirar, sensibilidad y dolor al tacto, son algunas de las señales.
Una pequeña señal del cuerpo "cuando el músculo acumula fatiga debido a esfuerzos repetidos, falta de descanso o una mala ejecución del movimiento. Esto provoca un aumento de la tensión muscular y una sensación de rigidez en la zona afectada", añaden desde este organismo. Algo que, en base a lo que sostienen los expertos, "es habitual en deportes que implican movimientos repetidos o cargas intensas de entrenamiento".
¿Cómo se puede prevenir y tratar una sobrecarga muscular?
Como bien dice una popular expresión, más vale prevenir que curar. También en el caso de las sobrecargas musculares. Para evitar este tipo de molestia, los profesionales de Quirónsalud recomiendan "realizar un buen calentamiento antes de la actividad, respetar los tiempos de descanso y recuperación, mantener una correcta hidratación y cuidar la técnica en ejercicios". Porque, como es de esperar, seguir una planificación adecuada del entrenamiento no solo reduce el riesgo de sobrecarga, también mejora el rendimiento y el bienestar.
En caso de que no haya sido posible prevenir la sobrecarga, es momento de comenzar su tratamiento. Reducir la actividad que ha causado esa sobrecarga, aplicar calor para relajar las fibras y aumentar el flujo sanguíneo, realizar estiramientos suaves y progresivos, incluir calentamiento antes y estiramientos o enfriamiento después de la actividad física y, en caso de que la sobrecarga persista, buscar la ayudar de un fisioterapeuta para tratar la dolencia.